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  • VIVIR EN MI QUERER ES EL DON MÁS GRANDE QUE QUIERO DAR A LAS CRIATURAS
    Libro de Cielo, Vol 17, Septiembre 18, 1924

    Estaba pensativa acerca de lo que está escrito sobre el vivir en el Divino Querer, y pedía a Jesús que me diera más luz para explicarme mejor y así poder aclarar a quien estoy obligada a hacerlo, este bendito vivir en la Divina Voluntad, y mi dulce Jesús me ha dicho:

    “Hija mía, no se quiere entender. El vivir en mi Voluntad es reinar, el hacer mi Voluntad es estar a mis órdenes; lo primero es poseer, lo segundo es recibir mis órdenes y cumplirlas. El vivir en mi Querer es hacer suya mi Voluntad, como cosa propia, es disponer de Ella; el hacer mi Voluntad es tenerla en cuenta como Voluntad de Dios, no como cosa propia, ni poder disponer de Ella como se quiere. El vivir en mi Voluntad es vivir con una sola Voluntad, la cual es la de Dios, la cual siendo una Voluntad toda Santa, toda pura, toda paz, y siendo una sola Voluntad la que reina, no hay contrastes, todo es paz; las pasiones humanas tiemblan ante esta Suprema Voluntad y quisieran rehuirla, no se atreven a moverse ni a oponerse, viendo que ante esta Santa Voluntad tiemblan Cielos y tierra. Así que el primer paso del vivir en el Querer Divino, ¿qué hace? Poner el orden divino en el fondo del alma, vaciarla de lo que es humano, de tendencias, de pasiones, de inclinaciones y de otras cosas. En cambio el hacer mi Voluntad es vivir con dos voluntades, y cuando doy las órdenes de seguir la mía, la criatura siente el peso de su voluntad que le pone contrastes, y a pesar de que siga las órdenes de mi Voluntad con fidelidad, siente el peso de la naturaleza rebelde, sus pasiones e inclinaciones. Y cuántos santos, a pesar que han llegado a la perfección más alta, sienten esta su voluntad que les hace guerra, que los tiene oprimidos, y muchos están obligados a gritar: ‘¿Quién me librará de este cuerpo de muerte? Esto es, de esta mi voluntad que quiere dar muerte al bien que quiero hacer?’ El vivir en mi Voluntad es vivir como hijo, el hacer mi Voluntad es vivir como siervo. En el primero, lo que es del padre es del hijo y muchas veces hacen más sacrificios los siervos que los hijos, a ellos les toca exponerse a los servicios más fatigosos, más humildes, al frío, al calor, a viajar a pie; en efecto, ¿cuánto no han hecho mis santos para seguir las órdenes de mi Voluntad? En cambio el hijo está con su padre, tiene cuidado de él, lo alegra con sus besos y con sus caricias, manda a los siervos como si lo hiciera su padre; si sale, no va a pie, sino que viaja en carroza; y si el hijo posee todo lo que es del padre, a los siervos no se da otra cosa que la paga por el trabajo que han hecho, y quedan libres de servir o no servir a su patrón, y si no lo sirven no tienen más derecho de recibir ninguna otra compensación. En cambio entre padre e hijo nadie puede quitar estos derechos: ‘Que el hijo posee los bienes del padre.’ Ninguna ley, ni celeste ni terrestre puede quitar estos derechos, ni desvincular la filiación entre padre e hijo. Hija mía, el vivir en mi Voluntad es el vivir que más se acerca al de los bienaventurados en el Cielo, y es tan distante de quien hace mi Voluntad y está fielmente a mis órdenes, cuanto es distante el Cielo de la tierra, cuanta distancia hay entre hijo y siervo, entre rey y súbdito. Además, esto es un don que quiero hacer en estos tiempos tan tristes, que no sólo hagan mi Voluntad sino que la posean. ¿No soy acaso Señor y dueño de dar lo que quiero, cuando quiero y a quien quiero? ¿No es libre un señor de decir a un siervo: ‘Vive en mi casa, come, toma, ordena como otro yo mismo?’ Y para hacer que nadie pueda impedirle la posesión de sus bienes, se legitima este siervo como hijo y le da el derecho de poseer. Si esto puede hacer un rico, mucho más puedo hacerlo Yo.

    Este vivir en mi Querer es el don más grande que quiero dar a las criaturas, mi Bondad quiere siempre más desahogarse en amor hacia ellas y habiéndoles dado todo y no teniendo más que darles para hacerme amar, quiero hacer don de mi Voluntad, a fin de que poseyéndola, amen el gran bien que poseen.

    No te asombres si ves que no comprenden, para entender deberían disponerse al más grande de los sacrificios, cual es el de no dar vida, aun en las cosas santas a la propia voluntad, sólo entonces sentirían la posesión de la mía y tocarían con la mano qué significa vivir en mi Querer. Tú sé atenta y no te fastidies de las dificultades que te ponen, y Yo poco a poco me haré camino para hacer comprender el vivir en mi Voluntad.”
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  • MI REFLEXIÓN DEL DÍA 17 DE SETIEMBRE 2017 #ORACONELCORAZON https://www.youtube.com/watch?v=FLQX7K3buBo
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  • MI REFLEXIÓN DEL DÍA 17 DE SETIEMBRE 2017 #ORACONELCORAZON https://www.youtube.com/watch?v=FLQX7K3buBo
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  • Vol. 21. Mayo 26, 1927 » Libro de cielo
    Dios en la Creación formó muchas estancias para habitar en ellas, para hacerse encontrar siempre por el hombre para darle sus cualidades. Dudas, Jesús las resuelve. Lo que para la criatura es difícil para Dios es fácil. Lamentos de Luisa, Jesús la conforta.
    Mi estado de abandono en el Fiat Divino continúa, y después de haberlo seguido en sus actos en la Creación, estaba pensando cómo reordenar de nuevo ante la Majestad Suprema todas las relaciones entre Creador y criatura que la ingratitud humana había despedazado, y mi adorado Jesús saliendo de mi interior me ha dicho:
    "Hija mía, mira toda la Creación, el cielo, las innumerables estrellas, el sol, el viento, el mar, los campos floridos, los montes y los valles, todos ellos son estancias que formé, y en cada una de ellas formé mi palacio real para hacer ahí mi morada, y esto para dar oportunidad al hombre de que por cualquier parte que quisiera venir para encontrar a su Dios, le daba oportunidad de encontrarlo súbito y en todas partes, y Él se ponía en cada estancia en acto de esperarlo, dejando todas las estancias abiertas para no darle el fastidio de tocar, sino que libremente entrara, cuantas veces lo quisiera estaba pronto a recibirla. El Creador del cielo y de la tierra no se ponía en un sólo punto, sino dondequiera, para que el hombre lo pudiera siempre encontrar; ponía estas estancias tan cercanas, para formar tantos caminos abreviados, porque entre Creador y criatura no debe haber distancia, sino cercanía y comunidad; así que todas estas estancias eran y son relaciones, vínculos y caminos entre Dios y el hombre. ¿Pero quién debía mantener vigentes estas relaciones, consolidar estos vínculos, ordenar los caminos, abrir las puertas? Nuestra Voluntad reinante en el hombre tomaba esta tarea tan importante de mantener el orden de toda la Creación como la hicimos salir. En cuanto el hombre se sustrajo del Fiat Divino, las relaciones no tuvieron más vigencia, los vínculos quedaron rotos, los caminos con barricadas, las puertas cerradas, perdió su amada heredad, quedó despojado de todos los bienes, cada paso era un lazo a sus pies para hacerlo caer. Con no hacer nuestra Voluntad todo se pierde, no hay bien que le quede, y con hacerla todo adquiere y no hay bien que no le sea restituido. ¿Qué cosa no hizo la paterna bondad del Creador en la Creación por amor del hombre? No sólo formó tantas estancias, sino una diferente de la otra para hacerse encontrar en tantos diversos modos por aquél que amaba: En el sol se hacía encontrar investido de luz, todo majestad, ardiente de amor, esperándolo para darle su luz, para hacerse comprender, darle su amor para hacer que el hombre, entrando en esta estancia para encontrar a su Dios, se volviera luz y amor; en el mar se hacía encontrar el Dios fuerte para darle la fuerza; en el viento se hacía encontrar imperante y dominante para darle el imperio y el dominio; en suma, en cada cosa creada lo esperaba para darle la participación de sus cualidades."
    Después de esto estaba pensando entre mí: "Jesús ama tanto su Querer y parece que suspira mucho que sea conocido a fin de que domine y reine, pero me parece difícil que la Divina Voluntad sea conocida, porque no hay quien se ocupe ni nadie tiene interés, todo el interés está en Jesús, pero en las criaturas no existe, por lo tanto si estas criaturas faltan en dar esta gran gloria a Dios y al mismo tiempo llevar la plenitud de todos los bienes a las criaturas, ¿cómo podrá conocerse el reino del eterno Fiat?" Ahora, mientras esto pensaba, mi dulce Jesús se ha movido en mi interior y me ha dicho:
    "Hija mía, lo que a ti te parece difícil, no es difícil para Dios, como en la Redención, en que no hubo dificultad para Dios, ni toda la perfidia humana pudo impedir el curso de nuestro amor, mucho menos el cumplimiento de nuestra decisión de venir a redimir al género humano; cuando la Divinidad establece hacer un acto, cumplir una obra, cualesquiera que sean las causas, las circunstancias, los impedimentos, Ella triunfa sobre todo, vence todo y hace lo que ha establecido. Así que el punto culminante e importante de Dios está en establecer lo que quiere hacer, hecho esto, todo ha hecho. Entonces, si en Nosotros está establecido que nuestra Voluntad debe ser conocida y que su reino vendrá a la tierra, es ya como hecho. Así como fue hecha la Redención porque fue establecido por Nosotros, así será un hecho nuestra Voluntad. Mucho más que en la Creación fue hecho salir por la Divinidad este su reino, todo en orden, para que reinase y dominase, y con la caída del hombre este reino no fue destruido sino que quedó íntegro y existe aún, sólo que quedó suspendido para el hombre. En la Redención allané todo y como el todo lo hice para que el hombre fuese redimido, así hice todo para que fuese quitada esta suspensión, que la criatura pudiese entrar en el reino del Fiat Divino, dando primero lugar a la Redención y con el andar del tiempo dar el lugar a mi Voluntad. Así que para un reino, para una obra, lo difícil es hacerlo, pero cuando está hecho, el conocerlo se vuelve fácil. Mucho más que tu Jesús no carece de potencia; de querer hacer o no hacer una obra puedo no quererlo, pero de potencia jamás, Yo dispondré de tal modo las cosas, las circunstancias, las criaturas, los eventos, que volveré fácil que mi Voluntad sea conocida."
    Después me sentía toda afligida y pensaba entre mí: "Cómo es duro mi estado, siento que no puedo seguir adelante, el Querer Divino es inexorable, inmutable, y si se tiene que hacer con Él, con el Fiat no se juega, se siente todo el peso de su inmutabilidad y por eso se queda inmutable con su inmutabilidad, impasible a todo, nos pone en las condiciones de querer lo que Él quiere, aunque fuesen castigos y las mismas privaciones de Jesús que tanto me cuestan, todo lo que quiere Él, todo nos lo cede, pero de lo que quiere el alma, nada nos cede, ni siquiera una coma." Pero mientras esto pensaba, mi dulce Jesús se ha movido en mi interior y me ha dicho:
    "Hija mía, mi Voluntad quiere ser libre en el alma y por eso no quiere ceder ni un punto, ni una coma de lo que el alma quiere, aunque fuera santo, en ella no quiere encontrar límites, quiere extender su dominio en todo, quiere que lo que quiere y hace mi Voluntad, lo debe querer y hacer el alma, por eso hace sentir todo el peso de su inmutabilidad para volverla inmutable, de modo que no debe estar sujeta a mudarse porque ve sufrir a las criaturas, o porque las ve privadas de un bien temporal, o porque lo quiere dar, esto sería salir de su inmutabilidad, esta es santidad humana; la santidad de mi Voluntad es Santidad Divina y no admite estas debilidades, si mi Voluntad estuviese sujeta a esto, nuestra Justicia debería estar sin vida en nuestro Ser Supremo, lo que no puede ser. Si tú supieras en qué punto se encuentra nuestra Justicia en estos tiempos, y si quisiera desagravarse del todo sobre ti quedarías triturada, y mi Voluntad no quiere triturarte, sino que quiere que las criaturas también sufran en parte la pena para hacerlos abrir los ojos en la gran ceguera en la que han caído. Casi todas las naciones viven a costa de las deudas, si no contraen deudas no pueden vivir, y con todo y eso festejan, no se ahorran en nada, están formando planes de guerras haciendo gastos enormes; ¿no ves tú misma la gran ceguera y locura en la cual han caído? Y tú pequeña niña, quisieras que mi Justicia no los golpease, que fuera magnánimo en los bienes temporales, así que quisieras que se volvieran más ciegos y más locos. Y viendo que no cedo a todas tus peticiones te lamentas y sintiendo que mi Voluntad ha tomado puesto en toda tu alma sin dejarte libre en nada, sientes toda la fuerza de la santidad e inmutabilidad de mi Voluntad Divina y además, te lo he dicho tantas veces, que mis privaciones no son otra cosa que vacíos que está haciendo mi Justicia para golpear a los pueblos. Por eso hija mía no te abatas, tú no sabes cuanto te amo y cuantos tesoros he puesto en ti, no puedo dejarte, debo mirar todos los dones que he puesto en ti, debes saber que cada palabra mía es un don divino, y ¿cuántas te he dicho? Y cuando Yo doy jamás vuelvo a tomar el don, y para estar seguro que mis dones están al seguro, me estoy a guardia de mis dones y del alma que los posee; por eso déjame hacer y haz que mi Voluntad reine libremente en ti."
    Deo Gratias
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  • •“Vivir en la Divina Voluntad” es vivir “como hijo”. En cambio “hacer la voluntad de Dios” es vivir “como siervo”. •Los hijos poseen y tienen derecho a todos los bienes del padre, le hacen caricias y mandan a los siervos. •Los siervos trabajan, se sacrifican y no son dueños de nada. Reciben solo la paga por el trabajo que hacen. •“Vivir en la Divina Voluntad” es la vida que más se acerca a la vida de los bienaventurados en el cielo. Vivir en la Divina Voluntad
    28. •El Señor le dice a Luisa que se trata de un “don” que ha decidido hacer “en estos tiempos tan tristes”. •Jesús insiste: “¿No soy yo acaso dueño de hacer lo que quiero, cuando quiero y a quien quiero?” •“Vivir en el Divino Querer de Jesús” es el “don más grande” que Jesús nos quiere hacer. •Se trata de un “exceso” de su Misericordia porque es su naturaleza “brillar siempre más en amor”. •Al comprender que hemos recibido “todo” no podremos hacer más que amarlo recíprocamente,. Don de Vivir en la Divina Voluntad.
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  • CUÁNTO CUESTA, SEÑOR

    Ofrecer el perdón, cuando en recompensa,
    se recibe el silencio o la mofa.

    Sentirse cristiano y, mirarse a uno mismo,
    comprobando que la misericordia
    la derramo con cuenta gotas;
    a quien quiero, a quien más quiero
    y cuando yo quiero.

    Qué difícil es perdonar y cuánto cuesta, Señor
    sabiendo que, mi corazón,
    no es tan grande como el tuyo:
    siempre dispuesto a comenzar de nuevo.

    ¡CUÁNTO CUESTA, SEÑOR!

    Ser siervo del perdón y no del orgullo.

    Arrodillarme ante el que me injuria
    o cerrar los ojos ante el que me denigra.

    Decir “lo intentaré de nuevo” a pesar de la traición
    o disculpar los golpes recibidos.

    ¡CUÁNTO CUESTA, SEÑOR!

    Abrazar tu evangelio sabiendo que, el perdón,
    sin límites y sin farsa, sin miedos ni fronteras
    es el resumen de tu paso entre nosotros
    de tu vida en medio de la nuestra
    tu palabra que se hace carne
    más allá de teorías y de discursos .

    ¡CUÁNTO CUESTA, SEÑOR!

    Vivir sin sentirse perdonado
    y, vivir, con la conciencia de no haber disculpado.

    Romper con las historias pasadas
    para caminar de nuevo
    e iniciar un rumbo distinto
    sin pensar en vencedores ni derrotados.

    ¡CUÁNTO CUESTA, SEÑOR!

    Ser generoso ofreciendo semillas de reconciliación.

    Decir “lo siento” o “te perdono”.

    Recordar que, para entrar en el cielo,
    la llave que mueve su puerta
    es precisamente esa: perdonar siempre.

    Dime, Señor, cómo hacerlo.
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  • “Gloria a la cruz.”

    Vol 4, Septiembre 15, 1901

    Esta mañana, mi adorable Jesús ha venido glorioso, con las llagas resplandecientes más que sol y con una cruz en la mano. Mientras estaba en esto veía también una rueda de la que salían cuatro ángulos; parecía que en un ángulo escapaba la luz y quedaba a oscuras, en esta oscuridad quedaba la gente como abandonada por Dios y sucedían guerras sangrientas contra la Iglesia y contra la gente misma. ¡Ah, parecía que las cosas dichas antes por Jesús bendito se van acercando a pasos veloces. Ahora, Nuestro Señor viendo todo esto, movido a compasión se ha acercado a la parte oscura y arrojó encima la cruz que tenía en la mano, diciendo con voz sonora:

    “Gloria a la cruz.”

    Y parecía que aquella cruz llamaba de nuevo la luz, y los pueblos sacudiéndose imploraban ayuda y socorro. Y Jesús ha repetido:

    “Todo el triunfo y la gloria será de la cruz, de otra manera los remedios empeorarán los mismos males, por lo tanto la cruz, la cruz.”

    ¿Quién puede decir cómo he quedado afligida y pensativa en lo que podrá suceder?
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  • CRUZ

    ¿Qué quieres abrazar desde la altura
    en sangre de la Cruz que te sostiene?
    ¿qué tiene la madera, di qué tiene
    que a ella te sometes sola y dura?

    ¿Qué estrechas en la terca arquitectura
    del árbol que te alza y te detiene?
    ¿De dónde viene a ti, de dónde viene
    el ansia por ser fruto de amargura?

    -Mi vida quiero darte por tu muerte,
    mi aliento por tu tierra desolada,
    darte mi plenitud por tu vacío.

    Quiero darte mi todo por tu nada,
    darte por lo tuyo lo que es mío,
    mi corazón que amándote se vierte-

    Ángel García-Rayo Luengo, Pbro.

    “Me parece que debo no sólo exortarles a la práctica de la caridad, sino escribirlo a todas las casas, para que amándola con toda nuestra alma pongamos mucho cuidado en no faltar; y para que avisados del peligro, andemos con más cuidado para evitar hasta la más pequeña falta en este punto. Pues yo les digo a ustedes, que este caridad que Dios nos pide es tan fina y delicada, que con la cosa más pequeña se empaña. Y se conoce, cuando se hace un examen escrupuloso sobre ella y vemos aquel gesto, aquella palabra, aquella importancia que nos dimos, aquellas explicaciones que hacemos de ciertas cosas sin necesidad y que todo viene a redundar en perjuicio de nuestros hermanos. Porque yo se lo digo por experiencia: “pocas veces se habla, que poco o mucho no faltemos a la caridad”.

    Acabo diciendo: Caridad con nuestros prójimos, con nuestros hermanos; caridad en lo grande, caridad en lo pequeño; caridad nacida de la humildad para ver nuestras faltas y las virtudes de los demás. Caridad, que es lo que nos enseña nuestro Dios en el Calvario”.

    Santa Ángela de la Cruz.
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  • CRUZ

    ¿Qué quieres abrazar desde la altura
    en sangre de la Cruz que te sostiene?
    ¿qué tiene la madera, di qué tiene
    que a ella te sometes sola y dura?

    ¿Qué estrechas en la terca arquitectura
    del árbol que te alza y te detiene?
    ¿De dónde viene a ti, de dónde viene
    el ansia por ser fruto de amargura?

    -Mi vida quiero darte por tu muerte,
    mi aliento por tu tierra desolada,
    darte mi plenitud por tu vacío.

    Quiero darte mi todo por tu nada,
    darte por lo tuyo lo que es mío,
    mi corazón que amándote se vierte-

    Ángel García-Rayo Luengo, Pbro.

    “Me parece que debo no sólo exortarles a la práctica de la caridad, sino escribirlo a todas las casas, para que amándola con toda nuestra alma pongamos mucho cuidado en no faltar; y para que avisados del peligro, andemos con más cuidado para evitar hasta la más pequeña falta en este punto. Pues yo les digo a ustedes, que este caridad que Dios nos pide es tan fina y delicada, que con la cosa más pequeña se empaña. Y se conoce, cuando se hace un examen escrupuloso sobre ella y vemos aquel gesto, aquella palabra, aquella importancia que nos dimos, aquellas explicaciones que hacemos de ciertas cosas sin necesidad y que todo viene a redundar en perjuicio de nuestros hermanos. Porque yo se lo digo por experiencia: “pocas veces se habla, que poco o mucho no faltemos a la caridad”.

    Acabo diciendo: Caridad con nuestros prójimos, con nuestros hermanos; caridad en lo grande, caridad en lo pequeño; caridad nacida de la humildad para ver nuestras faltas y las virtudes de los demás. Caridad, que es lo que nos enseña nuestro Dios en el Calvario”.

    Santa Ángela de la Cruz.
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  • CRUZ

    ¿Qué quieres abrazar desde la altura
    en sangre de la Cruz que te sostiene?
    ¿qué tiene la madera, di qué tiene
    que a ella te sometes sola y dura?

    ¿Qué estrechas en la terca arquitectura
    del árbol que te alza y te detiene?
    ¿De dónde viene a ti, de dónde viene
    el ansia por ser fruto de amargura?

    -Mi vida quiero darte por tu muerte,
    mi aliento por tu tierra desolada,
    darte mi plenitud por tu vacío.

    Quiero darte mi todo por tu nada,
    darte por lo tuyo lo que es mío,
    mi corazón que amándote se vierte-

    Ángel García-Rayo Luengo, Pbro.

    “Me parece que debo no sólo exortarles a la práctica de la caridad, sino escribirlo a todas las casas, para que amándola con toda nuestra alma pongamos mucho cuidado en no faltar; y para que avisados del peligro, andemos con más cuidado para evitar hasta la más pequeña falta en este punto. Pues yo les digo a ustedes, que este caridad que Dios nos pide es tan fina y delicada, que con la cosa más pequeña se empaña. Y se conoce, cuando se hace un examen escrupuloso sobre ella y vemos aquel gesto, aquella palabra, aquella importancia que nos dimos, aquellas explicaciones que hacemos de ciertas cosas sin necesidad y que todo viene a redundar en perjuicio de nuestros hermanos. Porque yo se lo digo por experiencia: “pocas veces se habla, que poco o mucho no faltemos a la caridad”.

    Acabo diciendo: Caridad con nuestros prójimos, con nuestros hermanos; caridad en lo grande, caridad en lo pequeño; caridad nacida de la humildad para ver nuestras faltas y las virtudes de los demás. Caridad, que es lo que nos enseña nuestro Dios en el Calvario”.

    Santa Ángela de la Cruz.
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  • CRUZ

    ¿Qué quieres abrazar desde la altura
    en sangre de la Cruz que te sostiene?
    ¿qué tiene la madera, di qué tiene
    que a ella te sometes sola y dura?

    ¿Qué estrechas en la terca arquitectura
    del árbol que te alza y te detiene?
    ¿De dónde viene a ti, de dónde viene
    el ansia por ser fruto de amargura?

    -Mi vida quiero darte por tu muerte,
    mi aliento por tu tierra desolada,
    darte mi plenitud por tu vacío.

    Quiero darte mi todo por tu nada,
    darte por lo tuyo lo que es mío,
    mi corazón que amándote se vierte-

    Ángel García-Rayo Luengo, Pbro.

    “Me parece que debo no sólo exortarles a la práctica de la caridad, sino escribirlo a todas las casas, para que amándola con toda nuestra alma pongamos mucho cuidado en no faltar; y para que avisados del peligro, andemos con más cuidado para evitar hasta la más pequeña falta en este punto. Pues yo les digo a ustedes, que este caridad que Dios nos pide es tan fina y delicada, que con la cosa más pequeña se empaña. Y se conoce, cuando se hace un examen escrupuloso sobre ella y vemos aquel gesto, aquella palabra, aquella importancia que nos dimos, aquellas explicaciones que hacemos de ciertas cosas sin necesidad y que todo viene a redundar en perjuicio de nuestros hermanos. Porque yo se lo digo por experiencia: “pocas veces se habla, que poco o mucho no faltemos a la caridad”.

    Acabo diciendo: Caridad con nuestros prójimos, con nuestros hermanos; caridad en lo grande, caridad en lo pequeño; caridad nacida de la humildad para ver nuestras faltas y las virtudes de los demás. Caridad, que es lo que nos enseña nuestro Dios en el Calvario”.

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    ¿Qué quieres abrazar desde la altura
    en sangre de la Cruz que te sostiene?
    ¿qué tiene la madera, di qué tiene
    que a ella te sometes sola y dura?

    ¿Qué estrechas en la terca arquitectura
    del árbol que te alza y te detiene?
    ¿De dónde viene a ti, de dónde viene
    el ansia por ser fruto de amargura?

    -Mi vida quiero darte por tu muerte,
    mi aliento por tu tierra desolada,
    darte mi plenitud por tu vacío.

    Quiero darte mi todo por tu nada,
    darte por lo tuyo lo que es mío,
    mi corazón que amándote se vierte-

    Ángel García-Rayo Luengo, Pbro.

    “Me parece que debo no sólo exortarles a la práctica de la caridad, sino escribirlo a todas las casas, para que amándola con toda nuestra alma pongamos mucho cuidado en no faltar; y para que avisados del peligro, andemos con más cuidado para evitar hasta la más pequeña falta en este punto. Pues yo les digo a ustedes, que este caridad que Dios nos pide es tan fina y delicada, que con la cosa más pequeña se empaña. Y se conoce, cuando se hace un examen escrupuloso sobre ella y vemos aquel gesto, aquella palabra, aquella importancia que nos dimos, aquellas explicaciones que hacemos de ciertas cosas sin necesidad y que todo viene a redundar en perjuicio de nuestros hermanos. Porque yo se lo digo por experiencia: “pocas veces se habla, que poco o mucho no faltemos a la caridad”.

    Acabo diciendo: Caridad con nuestros prójimos, con nuestros hermanos; caridad en lo grande, caridad en lo pequeño; caridad nacida de la humildad para ver nuestras faltas y las virtudes de los demás. Caridad, que es lo que nos enseña nuestro Dios en el Calvario”.

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    en sangre de la Cruz que te sostiene?
    ¿qué tiene la madera, di qué tiene
    que a ella te sometes sola y dura?

    ¿Qué estrechas en la terca arquitectura
    del árbol que te alza y te detiene?
    ¿De dónde viene a ti, de dónde viene
    el ansia por ser fruto de amargura?

    -Mi vida quiero darte por tu muerte,
    mi aliento por tu tierra desolada,
    darte mi plenitud por tu vacío.

    Quiero darte mi todo por tu nada,
    darte por lo tuyo lo que es mío,
    mi corazón que amándote se vierte-

    Ángel García-Rayo Luengo, Pbro.

    “Me parece que debo no sólo exortarles a la práctica de la caridad, sino escribirlo a todas las casas, para que amándola con toda nuestra alma pongamos mucho cuidado en no faltar; y para que avisados del peligro, andemos con más cuidado para evitar hasta la más pequeña falta en este punto. Pues yo les digo a ustedes, que este caridad que Dios nos pide es tan fina y delicada, que con la cosa más pequeña se empaña. Y se conoce, cuando se hace un examen escrupuloso sobre ella y vemos aquel gesto, aquella palabra, aquella importancia que nos dimos, aquellas explicaciones que hacemos de ciertas cosas sin necesidad y que todo viene a redundar en perjuicio de nuestros hermanos. Porque yo se lo digo por experiencia: “pocas veces se habla, que poco o mucho no faltemos a la caridad”.

    Acabo diciendo: Caridad con nuestros prójimos, con nuestros hermanos; caridad en lo grande, caridad en lo pequeño; caridad nacida de la humildad para ver nuestras faltas y las virtudes de los demás. Caridad, que es lo que nos enseña nuestro Dios en el Calvario”.

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    ¿Qué quieres abrazar desde la altura
    en sangre de la Cruz que te sostiene?
    ¿qué tiene la madera, di qué tiene
    que a ella te sometes sola y dura?

    ¿Qué estrechas en la terca arquitectura
    del árbol que te alza y te detiene?
    ¿De dónde viene a ti, de dónde viene
    el ansia por ser fruto de amargura?

    -Mi vida quiero darte por tu muerte,
    mi aliento por tu tierra desolada,
    darte mi plenitud por tu vacío.

    Quiero darte mi todo por tu nada,
    darte por lo tuyo lo que es mío,
    mi corazón que amándote se vierte-

    Ángel García-Rayo Luengo, Pbro.

    “Me parece que debo no sólo exortarles a la práctica de la caridad, sino escribirlo a todas las casas, para que amándola con toda nuestra alma pongamos mucho cuidado en no faltar; y para que avisados del peligro, andemos con más cuidado para evitar hasta la más pequeña falta en este punto. Pues yo les digo a ustedes, que este caridad que Dios nos pide es tan fina y delicada, que con la cosa más pequeña se empaña. Y se conoce, cuando se hace un examen escrupuloso sobre ella y vemos aquel gesto, aquella palabra, aquella importancia que nos dimos, aquellas explicaciones que hacemos de ciertas cosas sin necesidad y que todo viene a redundar en perjuicio de nuestros hermanos. Porque yo se lo digo por experiencia: “pocas veces se habla, que poco o mucho no faltemos a la caridad”.

    Acabo diciendo: Caridad con nuestros prójimos, con nuestros hermanos; caridad en lo grande, caridad en lo pequeño; caridad nacida de la humildad para ver nuestras faltas y las virtudes de los demás. Caridad, que es lo que nos enseña nuestro Dios en el Calvario”.

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    en sangre de la Cruz que te sostiene?
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    del árbol que te alza y te detiene?
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    -Mi vida quiero darte por tu muerte,
    mi aliento por tu tierra desolada,
    darte mi plenitud por tu vacío.

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    mi corazón que amándote se vierte-

    Ángel García-Rayo Luengo, Pbro.

    “Me parece que debo no sólo exortarles a la práctica de la caridad, sino escribirlo a todas las casas, para que amándola con toda nuestra alma pongamos mucho cuidado en no faltar; y para que avisados del peligro, andemos con más cuidado para evitar hasta la más pequeña falta en este punto. Pues yo les digo a ustedes, que este caridad que Dios nos pide es tan fina y delicada, que con la cosa más pequeña se empaña. Y se conoce, cuando se hace un examen escrupuloso sobre ella y vemos aquel gesto, aquella palabra, aquella importancia que nos dimos, aquellas explicaciones que hacemos de ciertas cosas sin necesidad y que todo viene a redundar en perjuicio de nuestros hermanos. Porque yo se lo digo por experiencia: “pocas veces se habla, que poco o mucho no faltemos a la caridad”.

    Acabo diciendo: Caridad con nuestros prójimos, con nuestros hermanos; caridad en lo grande, caridad en lo pequeño; caridad nacida de la humildad para ver nuestras faltas y las virtudes de los demás. Caridad, que es lo que nos enseña nuestro Dios en el Calvario”.

    Santa Ángela de la Cruz.
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  • CRUZ

    ¿Qué quieres abrazar desde la altura
    en sangre de la Cruz que te sostiene?
    ¿qué tiene la madera, di qué tiene
    que a ella te sometes sola y dura?

    ¿Qué estrechas en la terca arquitectura
    del árbol que te alza y te detiene?
    ¿De dónde viene a ti, de dónde viene
    el ansia por ser fruto de amargura?

    -Mi vida quiero darte por tu muerte,
    mi aliento por tu tierra desolada,
    darte mi plenitud por tu vacío.

    Quiero darte mi todo por tu nada,
    darte por lo tuyo lo que es mío,
    mi corazón que amándote se vierte-

    Ángel García-Rayo Luengo, Pbro.

    “Me parece que debo no sólo exortarles a la práctica de la caridad, sino escribirlo a todas las casas, para que amándola con toda nuestra alma pongamos mucho cuidado en no faltar; y para que avisados del peligro, andemos con más cuidado para evitar hasta la más pequeña falta en este punto. Pues yo les digo a ustedes, que este caridad que Dios nos pide es tan fina y delicada, que con la cosa más pequeña se empaña. Y se conoce, cuando se hace un examen escrupuloso sobre ella y vemos aquel gesto, aquella palabra, aquella importancia que nos dimos, aquellas explicaciones que hacemos de ciertas cosas sin necesidad y que todo viene a redundar en perjuicio de nuestros hermanos. Porque yo se lo digo por experiencia: “pocas veces se habla, que poco o mucho no faltemos a la caridad”.

    Acabo diciendo: Caridad con nuestros prójimos, con nuestros hermanos; caridad en lo grande, caridad en lo pequeño; caridad nacida de la humildad para ver nuestras faltas y las virtudes de los demás. Caridad, que es lo que nos enseña nuestro Dios en el Calvario”.

    Santa Ángela de la Cruz.
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    ¿Qué quieres abrazar desde la altura
    en sangre de la Cruz que te sostiene?
    ¿qué tiene la madera, di qué tiene
    que a ella te sometes sola y dura?

    ¿Qué estrechas en la terca arquitectura
    del árbol que te alza y te detiene?
    ¿De dónde viene a ti, de dónde viene
    el ansia por ser fruto de amargura?

    -Mi vida quiero darte por tu muerte,
    mi aliento por tu tierra desolada,
    darte mi plenitud por tu vacío.

    Quiero darte mi todo por tu nada,
    darte por lo tuyo lo que es mío,
    mi corazón que amándote se vierte-

    Ángel García-Rayo Luengo, Pbro.

    “Me parece que debo no sólo exortarles a la práctica de la caridad, sino escribirlo a todas las casas, para que amándola con toda nuestra alma pongamos mucho cuidado en no faltar; y para que avisados del peligro, andemos con más cuidado para evitar hasta la más pequeña falta en este punto. Pues yo les digo a ustedes, que este caridad que Dios nos pide es tan fina y delicada, que con la cosa más pequeña se empaña. Y se conoce, cuando se hace un examen escrupuloso sobre ella y vemos aquel gesto, aquella palabra, aquella importancia que nos dimos, aquellas explicaciones que hacemos de ciertas cosas sin necesidad y que todo viene a redundar en perjuicio de nuestros hermanos. Porque yo se lo digo por experiencia: “pocas veces se habla, que poco o mucho no faltemos a la caridad”.

    Acabo diciendo: Caridad con nuestros prójimos, con nuestros hermanos; caridad en lo grande, caridad en lo pequeño; caridad nacida de la humildad para ver nuestras faltas y las virtudes de los demás. Caridad, que es lo que nos enseña nuestro Dios en el Calvario”.

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    en sangre de la Cruz que te sostiene?
    ¿qué tiene la madera, di qué tiene
    que a ella te sometes sola y dura?

    ¿Qué estrechas en la terca arquitectura
    del árbol que te alza y te detiene?
    ¿De dónde viene a ti, de dónde viene
    el ansia por ser fruto de amargura?

    -Mi vida quiero darte por tu muerte,
    mi aliento por tu tierra desolada,
    darte mi plenitud por tu vacío.

    Quiero darte mi todo por tu nada,
    darte por lo tuyo lo que es mío,
    mi corazón que amándote se vierte-

    Ángel García-Rayo Luengo, Pbro.

    “Me parece que debo no sólo exortarles a la práctica de la caridad, sino escribirlo a todas las casas, para que amándola con toda nuestra alma pongamos mucho cuidado en no faltar; y para que avisados del peligro, andemos con más cuidado para evitar hasta la más pequeña falta en este punto. Pues yo les digo a ustedes, que este caridad que Dios nos pide es tan fina y delicada, que con la cosa más pequeña se empaña. Y se conoce, cuando se hace un examen escrupuloso sobre ella y vemos aquel gesto, aquella palabra, aquella importancia que nos dimos, aquellas explicaciones que hacemos de ciertas cosas sin necesidad y que todo viene a redundar en perjuicio de nuestros hermanos. Porque yo se lo digo por experiencia: “pocas veces se habla, que poco o mucho no faltemos a la caridad”.

    Acabo diciendo: Caridad con nuestros prójimos, con nuestros hermanos; caridad en lo grande, caridad en lo pequeño; caridad nacida de la humildad para ver nuestras faltas y las virtudes de los demás. Caridad, que es lo que nos enseña nuestro Dios en el Calvario”.

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    en sangre de la Cruz que te sostiene?
    ¿qué tiene la madera, di qué tiene
    que a ella te sometes sola y dura?

    ¿Qué estrechas en la terca arquitectura
    del árbol que te alza y te detiene?
    ¿De dónde viene a ti, de dónde viene
    el ansia por ser fruto de amargura?

    -Mi vida quiero darte por tu muerte,
    mi aliento por tu tierra desolada,
    darte mi plenitud por tu vacío.

    Quiero darte mi todo por tu nada,
    darte por lo tuyo lo que es mío,
    mi corazón que amándote se vierte-

    Ángel García-Rayo Luengo, Pbro.

    “Me parece que debo no sólo exortarles a la práctica de la caridad, sino escribirlo a todas las casas, para que amándola con toda nuestra alma pongamos mucho cuidado en no faltar; y para que avisados del peligro, andemos con más cuidado para evitar hasta la más pequeña falta en este punto. Pues yo les digo a ustedes, que este caridad que Dios nos pide es tan fina y delicada, que con la cosa más pequeña se empaña. Y se conoce, cuando se hace un examen escrupuloso sobre ella y vemos aquel gesto, aquella palabra, aquella importancia que nos dimos, aquellas explicaciones que hacemos de ciertas cosas sin necesidad y que todo viene a redundar en perjuicio de nuestros hermanos. Porque yo se lo digo por experiencia: “pocas veces se habla, que poco o mucho no faltemos a la caridad”.

    Acabo diciendo: Caridad con nuestros prójimos, con nuestros hermanos; caridad en lo grande, caridad en lo pequeño; caridad nacida de la humildad para ver nuestras faltas y las virtudes de los demás. Caridad, que es lo que nos enseña nuestro Dios en el Calvario”.

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    ¿qué tiene la madera, di qué tiene
    que a ella te sometes sola y dura?

    ¿Qué estrechas en la terca arquitectura
    del árbol que te alza y te detiene?
    ¿De dónde viene a ti, de dónde viene
    el ansia por ser fruto de amargura?

    -Mi vida quiero darte por tu muerte,
    mi aliento por tu tierra desolada,
    darte mi plenitud por tu vacío.

    Quiero darte mi todo por tu nada,
    darte por lo tuyo lo que es mío,
    mi corazón que amándote se vierte-

    Ángel García-Rayo Luengo, Pbro.

    “Me parece que debo no sólo exortarles a la práctica de la caridad, sino escribirlo a todas las casas, para que amándola con toda nuestra alma pongamos mucho cuidado en no faltar; y para que avisados del peligro, andemos con más cuidado para evitar hasta la más pequeña falta en este punto. Pues yo les digo a ustedes, que este caridad que Dios nos pide es tan fina y delicada, que con la cosa más pequeña se empaña. Y se conoce, cuando se hace un examen escrupuloso sobre ella y vemos aquel gesto, aquella palabra, aquella importancia que nos dimos, aquellas explicaciones que hacemos de ciertas cosas sin necesidad y que todo viene a redundar en perjuicio de nuestros hermanos. Porque yo se lo digo por experiencia: “pocas veces se habla, que poco o mucho no faltemos a la caridad”.

    Acabo diciendo: Caridad con nuestros prójimos, con nuestros hermanos; caridad en lo grande, caridad en lo pequeño; caridad nacida de la humildad para ver nuestras faltas y las virtudes de los demás. Caridad, que es lo que nos enseña nuestro Dios en el Calvario”.

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    que a ella te sometes sola y dura?

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    del árbol que te alza y te detiene?
    ¿De dónde viene a ti, de dónde viene
    el ansia por ser fruto de amargura?

    -Mi vida quiero darte por tu muerte,
    mi aliento por tu tierra desolada,
    darte mi plenitud por tu vacío.

    Quiero darte mi todo por tu nada,
    darte por lo tuyo lo que es mío,
    mi corazón que amándote se vierte-

    Ángel García-Rayo Luengo, Pbro.

    “Me parece que debo no sólo exortarles a la práctica de la caridad, sino escribirlo a todas las casas, para que amándola con toda nuestra alma pongamos mucho cuidado en no faltar; y para que avisados del peligro, andemos con más cuidado para evitar hasta la más pequeña falta en este punto. Pues yo les digo a ustedes, que este caridad que Dios nos pide es tan fina y delicada, que con la cosa más pequeña se empaña. Y se conoce, cuando se hace un examen escrupuloso sobre ella y vemos aquel gesto, aquella palabra, aquella importancia que nos dimos, aquellas explicaciones que hacemos de ciertas cosas sin necesidad y que todo viene a redundar en perjuicio de nuestros hermanos. Porque yo se lo digo por experiencia: “pocas veces se habla, que poco o mucho no faltemos a la caridad”.

    Acabo diciendo: Caridad con nuestros prójimos, con nuestros hermanos; caridad en lo grande, caridad en lo pequeño; caridad nacida de la humildad para ver nuestras faltas y las virtudes de los demás. Caridad, que es lo que nos enseña nuestro Dios en el Calvario”.

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    en sangre de la Cruz que te sostiene?
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    que a ella te sometes sola y dura?

    ¿Qué estrechas en la terca arquitectura
    del árbol que te alza y te detiene?
    ¿De dónde viene a ti, de dónde viene
    el ansia por ser fruto de amargura?

    -Mi vida quiero darte por tu muerte,
    mi aliento por tu tierra desolada,
    darte mi plenitud por tu vacío.

    Quiero darte mi todo por tu nada,
    darte por lo tuyo lo que es mío,
    mi corazón que amándote se vierte-

    Ángel García-Rayo Luengo, Pbro.

    “Me parece que debo no sólo exortarles a la práctica de la caridad, sino escribirlo a todas las casas, para que amándola con toda nuestra alma pongamos mucho cuidado en no faltar; y para que avisados del peligro, andemos con más cuidado para evitar hasta la más pequeña falta en este punto. Pues yo les digo a ustedes, que este caridad que Dios nos pide es tan fina y delicada, que con la cosa más pequeña se empaña. Y se conoce, cuando se hace un examen escrupuloso sobre ella y vemos aquel gesto, aquella palabra, aquella importancia que nos dimos, aquellas explicaciones que hacemos de ciertas cosas sin necesidad y que todo viene a redundar en perjuicio de nuestros hermanos. Porque yo se lo digo por experiencia: “pocas veces se habla, que poco o mucho no faltemos a la caridad”.

    Acabo diciendo: Caridad con nuestros prójimos, con nuestros hermanos; caridad en lo grande, caridad en lo pequeño; caridad nacida de la humildad para ver nuestras faltas y las virtudes de los demás. Caridad, que es lo que nos enseña nuestro Dios en el Calvario”.

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  • Libro de Cielo, Vol 36, Junio 20, 1938

    Quien vive en el Querer Divino está en continua comunicación con Dios. Resurrección y amor que surge, cómo felicita y da alegría a todos. Cómo Jesús mismo se hará vigilante custodio de estos escritos, y el interés será todo suyo.

    Estoy bajo el imperio del Querer Divino, su Potencia me eleva hasta su centro; su Amor, embalsamándome me trae su aire celestial; su Luz me purifica, me embellece, me transforma y me encierra en el ámbito del Querer Divino, de modo que todo se olvida, porque son tales y tantas las alegrías, las escenas encantadoras del Ente Supremo, que uno permanece arrobado. ¡Oh Voluntad Divina, como amaría el que todos te conocieran para hacer gozar a todos alegrías tan puras, contentos tan inefables que sólo en Ti se encuentran. Pero mientras mi mente sentía una felicidad indecible, mi amado Jesús repitiéndome su breve visita, todo bondad me ha dicho:

    “Mi pequeña hija de mi Querer, ¿has visto cómo es bello vivir en mi Querer? Estamos en continuas comunicaciones con la criatura, le preparamos nuevas alegrías en cada acto que hace para volverla siempre más feliz en nuestra morada. Las acciones hechas en el Fiat están siempre en acto de hacerse, nuestra Vida renace continuamente, nuestro Amor surge y formando sus olas inviste a todos y llama a todo en aquel acto, a fin de que todos lo repitan, y oímos el eco que todos nos aman y nos glorifican. Los ángeles y santos están todos a la expectativa, y con ansia suspiran el acto de la criatura hecho en la Divina Voluntad, ¿pero sabes por qué? Porque ellos reciben doble gloria: La del Cielo y la nueva gloria, alegría y felicidad del acto hecho en mi Fiat. ¡Cómo me agradecen y aman a la criatura que les duplica los nuevos contentos y alegrías sin término! ¿Quién puede no amar a quien vive en mi Querer Divino, que da alegría y felicidad a Nosotros, que nos da la gran gloria de hacernos hacer lo que queremos en ella, que da felicidad y alegrías a todos, y no hay bien que de ella no descienda? Por eso quien vive en nuestro Querer no está sujeto a desconfianza, a temores, la desconfianza no encuentra las puertas para entrar en ella porque todo es suyo, se siente dominadora de todo, es más, toma lo que quiere, su vida no es otra cosa que Amor y Voluntad nuestra, tanto, que llega a sufrir nuestras mismas locuras de amor, y se contentaría con dar su vida por cada uno para darnos la gloria de hacer conocer nuestra Voluntad.”
    Después de esto me sentía pensativa acerca de estos benditos escritos, y por la insistencia de mi amado Jesús al querer que continúe escribiendo y además, después de tantos sacrificios, ¿a donde irán a terminar? Y mi amado Jesús interrumpiendo mi pensamiento me ha dicho:

    “Hija mía, no te preocupes, Yo seré vigilante custodio, porque me cuestan demasiado, me cuestan mi Voluntad, la Cual entra en estos escritos como vida primaria. Podría llamarlos: ‘Testamento de Amor que hace mi Voluntad a las criaturas.’ Ella se hace donadora de Sí misma y las llama a vivir en su heredad, pero con modos tan suplicantes, atrayentes, amorosos, que sólo los corazones de piedra no se moverán a compasión y no sentirán la necesidad de recibir un bien tan grande. Entonces, estos escritos están llenos de Vidas Divinas, las cuales no se pueden destruir, y si alguno quisiera intentarlo, le sucedería como a aquél que quisiera destruir el cielo, el cual, ofendido, le caería encima por todas partes y lo aniquilaría bajo su bóveda azul, así que el cielo permanecería en su puesto y todo el mal caería sobre aquél que quisiera destruir el cielo; o bien quien quisiera destruir el sol, el sol se reiría de éste y lo quemaría; o como otro que quisiera destruir las aguas del mar, el mar lo ahogaría. Demasiado se necesita para tocar lo que te he hecho escribir sobre mi Voluntad, porque puedo llamarlo nueva creación viviente y hablante. Todo esto será el último alarde, el último desahogo de mi Amor hacia las generaciones humanas; es más, tú debes saber que a cada palabra que te hago escribir sobre mi Fiat, duplico mi Amor hacia ti y hacia quienes las leerán, para hacerlos quedar embalsamados por mi Amor. Así que conforme escribes me das el campo para amarte de más; veo el gran bien que harán, siento en cada palabra mía las vidas palpitantes de las criaturas que conocerán el bien de mi palabra y formarán la Vida de mi Voluntad en ellas. Por eso el interés será todo mío, y tú abandona todo en Mí. Tú debes saber que estos escritos han salido del centro del gran Sol de mi Voluntad, cuyos rayos están llenos de las verdades salidas de este centro, los cuales abrazan todos los tiempos, todos los siglos, todas las generaciones. Esta gran cantidad de rayos de luz llena Cielo y tierra, y por caminos de luz llama a todos los corazones, y ruega y suplica que reciban la Vida palpitante de mi Fiat, que nuestra Paterna Bondad se ha dignado dictar desde dentro de su centro con los modos más insinuantes, atrayentes, afables, llenos de dulzura, y con Amor tan grande que da en lo increíble y hace quedar estupefactos a los mismos ángeles. Cada palabra puede llamarse un portento de Amor, uno más grande que otro. por eso, querer tocar estos escritos es quererme tocar a Mí mismo, el centro de mi Amor, mis finezas amorosas con las cuales amo a las criaturas. Yo sabré defenderme a Mí mismo y confundir a quien quiera mínimamente desaprobar aún una sola palabra de lo que está escrito sobre mi Divina Voluntad. Por eso continúa escuchándome hija mía, no quieras estorbar a mi Amor, ni me quieras atar los brazos con el hacer retroceder en mi seno lo que quiero que continúes escribiendo. Demasiado me cuestan estos escritos, me cuestan cuanto cuesto Yo mismo. Por eso tendré tal cuidado, que ni siquiera una palabra dejaré que se pierda.”
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  • Vol. 21. Mayo 22, 1927 »Libro de cielo
    En la Creación fue establecido el número de todas las cosas, hasta de los actos humanos. Jesús encerró todo en Él.
    Estaba fundiéndome junto con mi dulce Jesús en su Divino Querer para multiplicar mis pensamientos con los suyos, alineándome sobre cada pensamiento de criatura y así poder también yo dar a mi Creador tantos actos de homenaje, de gloria, de amor, por todos los pensamientos de cada una de las criaturas. Pero mientras esto hacía pensaba entre mí: "¿Cómo hizo mi amado Jesús que hizo tantos actos, tantos pensamientos, tantos pasos, etc., por cuantos debían hacer todas las criaturas?" Y Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:
    "Hija mía, así como en la Creación mi Divina Voluntad establecía el número de todas las cosas creadas, todo fue numerado: las estrellas, las plantas, las especies y hasta las gotas de agua; cada cosa no puede ni perder algo de ella, ni crecer, todo según el orden establecido por el Fiat Supremo, así también mi Voluntad establecía todos los actos humanos de todas las criaturas, sólo que en virtud del libre albedrío concedido a ellas, podían hacer estos mismos actos buenos o malos, pero hacer de más o de menos no les es concedido, sino que todo está establecido por el Divino Querer.
    Ahora, en la Redención, el eterno Fiat reinante en mi Humanidad sabía todos los actos que debían hacer todas las criaturas, todos los pensamientos, palabras, pasos, nada se le escapaba, por tanto no es maravilla que multiplicaba mis actos por cada acto de las criaturas, para hacer que la gloria del Padre Celestial fuese completa por parte mía a nombre de cada criatura y por cada acto de ellas; y que el bien que conseguía a ellas fuese con toda la plenitud, de modo que cada acto de ellas, pensamiento, palabra y paso, debía tener mi acto por ayuda de los suyos; cada pensamiento mío, como ayuda y luz de cada pensamiento de ellas, y así de todo lo demás de las criaturas. Todo encerré en Mí, formé en Mí la nueva creación de todos los actos de las criaturas para poderles dar de nuevo todo, nada me escapó, de otra manera no habría sido obra digna de tu Jesús; si aun un solo pensamiento me hubiera escapado, la criatura habría encontrado el vacío del mío, y queriéndolo, no habría encontrado la ayuda, la fuerza, la luz para aquel pensamiento suyo. Ahora hija mía, te quiero a ti en mi Voluntad Divina a fin de que junto conmigo formes esta nueva creación de todos los actos humanos de las criaturas, para poder conseguir de mi Padre Celestial el reino del Fiat Supremo, y las criaturas encuentren la triple ayuda de fuerza, de luz, en todos sus actos, para regresar al reino de mi Voluntad, y estas triples ayudas universales son: Todo lo obrado por la Soberana Reina, los actos de tu Jesús y los de la pequeña hija de mi Divino Querer."
    Después de esto pensaba entre mí y preguntaba: "¿Qué cosa es esta Divina Voluntad?" Y Jesús ha agregado:
    "Hija mía, Voluntad Divina significa: Dar Dios a Dios, desahogo divino y transformación de naturaleza humana en Divina, comunicación de virtud creadora, abrazar el infinito, elevarse en el Eterno y tomar como en un puño la eternidad para decir a Dios: "Desde la eternidad yo te amaba, tu Voluntad no tiene principio, es eterna contigo, y yo en Ella te amaba con amor sin principio y sin fin." ¿Qué cosa es mi Voluntad? Es todo."
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  • Vol 21. Mayo 12, 1927 » Libro de cielo
    Así cómo Nuestro Señor hizo más con formar la Redención que si nos hubiese liberado de todos los castigos, así es para quien debe formar el reino del Fiat Divino. Una potencia impide morir a Luisa. Cómo llama a las almas a formar las leyes, a regir al mundo.
    Me sentía oprimida no sólo por la privación de mi dulce Jesús, sino también por las continuas amenazas de graves castigos, de próximas guerras y revoluciones con modos infernales, de hacer horrorizar. ¡Oh Dios! qué pena, estar obligada por una potencia suprema a ver estos males, la ceguera de los jefes de las naciones que quieren la destrucción de los pueblos, y mi impotencia para poder hacer frente a la Divina Justicia con mis penas para hacer que sean menos los males a los pueblos. Sentía el peso de la vida y ardientemente suspiraba mi patria celestial ya que no podía detener el curso de tantos males con mis penas. Y mi amado Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:
    "Hija mía, ¿con qué crees tú que Yo hubiera hecho más: Si hubiese liberado a los pueblos de los castigos merecidos por ellos por tantas culpas, o bien con haber hecho la Redención? Los castigos eran penas temporales; la Redención era un bien eterno que jamás termina. Si los hubiese liberado de los castigos no les habría abierto el Cielo, ni dado el derecho a la gloria, en cambio con formar la Redención les abrí el Cielo y los puse en el camino hacia la patria celestial, dándoles la gloria perdida. Cuando se debe hacer un bien mayor, se debe uno contentar con hacer a un lado el bien menor, mucho más que el menor debía servir al equilibrio de la Justicia, y mi Humanidad no podía ni quería oponerse a este equilibrio divino. Además de esto, los castigos debían servir de llamada a las criaturas, de voz hablante, de centinelas para sacudirlos del sueño de la culpa, de estímulo para ponerlos en camino, de luz para conducirlos, así que también eran medios para hacerlos recibir los bienes de la Redención, y Yo no quise destruir estas ayudas, y por eso, con todo y mi venida a la tierra, los pueblos no fueron exentados del todo de los castigos que merecían. Ahora hija mía, tú piensas que habrías hecho más si hubieras liberado a los pueblos de los castigos tan necesarios en estos tiempos, y viendo que no te es dado te da fastidio la vida y quisieras venirte a la patria celestial; pobre hija, cómo eres niña en el conocimiento de los verdaderos, grandes e incalculables bienes que no terminan jamás, y de los bienes pequeños y finitos; ¿no es más grande formar el reino de mi Divina Voluntad para hacerlo conocer, preparar el camino para hacerlos entrar en él, la luz de sus conocimientos para conducirlos, dar de nuevo a las criaturas la felicidad, el estado primero de su creación, enriquecerlos con todos los bienes que contiene una Voluntad Divina? Comparado el bien que habrías hecho si hubieras librado a los pueblos de todos los castigos, con el gran bien del reino del Fiat Supremo, el primero habría sido nada en comparación con éste. Así que tú te encuentras en mis mismas condiciones, debes contentarte con formar el reino del Querer Divino que es más que todo, y de los castigos debes contentarte de que en parte tengan su curso, y mucho más que Yo te tengo en la tierra para el reino de mi Voluntad, ésta es tu misión especial."
    Pero era tanto el terror que sentía en mí por los graves males que el bendito Jesús me había hecho ver, que no hubiera querido encontrarme sobre esta tierra, y pensaba entre mí: "Me parece que una gran potencia enemiga me aleja la muerte y me obliga a navegar en el exilio; muchas veces me siento como si debiera morir, no son más que unos meses atrás que me sentía como si debiera llegar a mi celestial morada, pero qué, todo se resuelve en humo, esta potencia enemiga me rechaza y yo quedo en la mísera cárcel de mi pobre humanidad. ¿Quién será esta potencia que tanto me daña? ¿Quién es quien se interpone a mi felicidad? ¿Quién me impide el paso, el vuelo, obstaculizándome el camino y con modos tan bruscos y crueles me hace volver atrás?" Mientras esto pensaba, mi dulce Jesús se ha movido en mi interior diciéndome:
    "Hija mía, no te aflijas demasiado, tú te haces mucho mal y Yo sufro al verte penar así, ¿quieres saber quién es tu gran potencia enemiga? Es todo el Cielo que se interpone a tus pasos, a tu vuelo para hacerte venir a la patria celestial, tan suspirada por ti, ¿pero sabes por qué? Porque quieren ver en ti completado el reino de mi Voluntad, quieren ser ellos mismos, todos los habitantes celestiales, reintegrados en el honor, en la gloria que falta en ellos, porque no fue completa mi Voluntad en ellos mientras estaban sobre la tierra. Por eso quieren ver completada en ti ésta mi Voluntad, para recibir ellos por medio tuyo la gloria completa de Ella. Por eso cuando ven que tú estás a punto de emprender el vuelo, toda la potencia del Cielo se opone, y se opone enérgicamente a tus pasos; pero debes saber que esta potencia del Cielo no te es enemiga, sino amiga, te ama mucho y lo hace por tu bien. Debes saber hija mía que aquélla que formará el reino de mi Voluntad en la tierra, formará la corona completa de la gloria de ellos en el Cielo, ¿y te parece poco que esperen de una hermana suya esta gloria completa del Fiat Supremo? Por eso di junto conmigo: Fiat, Fiat."
    Yo he quedado afligida, pero toda inmersa en el Divino Querer y mi dulce Jesús ha continuado:
    "Hija mía, cuando llamo a las almas en modo especial y extraordinario, hago como un rey cuando elige a sus ministros y junto con ellos hace las leyes, domina y rige el reino. Así hago Yo, llamo a estas almas a tomar parte de mi régimen, de mi dominio, formo las leyes que rigen todo el mundo, y como te he llamado en modo especial a hacerte vivir en la morada real de mi Voluntad, mi mismo Querer te lleva mis más íntimos secretos y te hace ver los graves males, las guerras, los preparativos infernales que destruirán muchas ciudades, y tu pequeñez no pudiendo resistir ante la vista de estos males, justamente quiere venirse al Cielo, pero debes saber que muchas veces los ministros disuaden al rey de que haga leyes punitivas, y si no obtienen todo, siempre obtienen alguna cosa. Así será para ti, si no obtienes todo, mientras que estés en la tierra alguna cosa obtendrás, por eso date ánimo y tu vuelo en mi Voluntad sea continuo."
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  • Vol. 21 Abril 30, 1927 »Libro de cielo
    Gloria de la unidad de la Voluntad Divina, y cómo el obrar en Ella es siempre modo divino. Trabajos y sacrificios que hace Jesús en Luisa para formar el Reino del Fiat.
    Estaba haciendo mi giro en la Creación para seguir los actos de la Divina Voluntad en todas las cosas creadas, y mi dulce Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:
    "Hija mía, una fue mi Voluntad que salió en la Creación, pero se esparció y se multiplicó en cada cosa creada, y el alma que gira en la Creación para seguir sus actos y abrazarlos todos juntos, recoge la Voluntad Divina esparcida en todas las cosas y la hace una y me da la gloria de la unidad de Ella, y después esparciéndola de nuevo en todas las cosas creadas, me da la gloria de mi Voluntad Divina multiplicada y bilocada en tantas cosas. Gran cosa hija mía, que la pequeñez de la criatura reúna toda junta ésta mi Voluntad bilocada y multiplicada en tantas cosas para decirme: "Una es la gloria, el honor, el amor que quiero darte, porque el acto único contiene todo, es perfecto y digno sólo de Ti; una fue la Voluntad que salió de Ti y una te la quiero llevar." Y después, haciendo uso de sus estratagemas amorosas la esparce de nuevo y me da la gloria del Fiat Supremo multiplicado y bilocado en todas las cosas; y Yo todo le dejo hacer y me deleito y gozo de sus estratagemas amorosas, porque estando en mi Querer está en mi casa y no puede hacer otra cosa sino lo que pertenece a la familia celestial; su hacer es siempre modo de hacer divino, que es lo único que me puede agradar y darme amor y gloria perfectos."
    Después de esto me sentía oprimida, las privaciones de Jesús se hacen más largas, sentía todo el peso del largo exilio y el dolor de mi patria lejana. Una profunda tristeza invadía mi pobre alma, y mi amado Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:
    "Hija mía, los dos debemos tener paciencia y pensar en el trabajo de la formación del reino de la Divina Voluntad; ninguno conoce lo que estamos haciendo, los sacrificios que se necesitan, los actos continuados, las oraciones que son necesarias para formar y obtener un bien tan grande. Ninguno toma parte en nuestros sacrificios, ninguno nos ayuda a formar este reino que les llevará tanto bien, y mientras no nos ponen ninguna atención, piensan en gozarse la mísera vida, sin ni siquiera disponerse a recibir el bien que estamos preparando. ¡Oh! si las criaturas pudiesen ver lo que pasa en el secreto de nuestros corazones, cómo quedarían sorprendidas por la maravilla. Esto sucedió cuando Yo y mi Mamá estábamos en la tierra, mientras entre Ella y Yo estábamos preparando el reino de la Redención, todos los remedios que eran necesarios a fin de que todos pudiesen encontrar la salvación, no se ahorraban ni sacrificios ni trabajos, ni vida, ni oraciones, y mientras estábamos atentos a pensar en todos y en dar la vida por todos, ninguno pensaba en Nosotros, ninguno conocía lo que estábamos haciendo. Mi Celestial Mamá fue la depositaria del reino de la Redención y por eso tomó parte en todos los sacrificios, en todos los dolores; sólo San José sabía lo que estábamos haciendo, pero no tuvo parte de todos nuestros dolores. ¡Oh! cómo nos dolía el corazón al ver que mientras Madre e Hijo nos consumíamos de penas y de amor por todos, para formar todos los remedios posibles e imaginables para todos, para sanarlos y ponerlos a salvo, ellos no sólo no pensaban en Nosotros sino que nos ofendían, nos despreciaban, y otros tramaban contra mi vida, aun desde mi nacimiento; esto lo estoy repitiendo contigo hija mía para formar el reino del Fiat Divino. El mundo toma de Nosotros a pesar de que no nos conoce, y sólo mi ministro asistente conoce lo que estamos haciendo, pero no toma parte ni en nuestros sacrificios, ni en nuestro trabajo, estamos solos, por eso paciencia en este largo trabajo, cuanto más trabajemos más gozaremos los frutos de este reino celestial."
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  • MI REFLEXION DEL DIA 9 DE SETIEMBRE 2017 https://www.youtube.com/watch?v=ufA3whvyHC8 #ORACONELCORAZON
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  • MI REFLEXIÓN DEL DÍA 7 DE SETIEMBRE, 2017 https://www.youtube.com/watch?v=8xlFjgubEoI
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  • MI REFLEXIÓN DEL DÍA 6 DE SETIEMBRE, 2017   https://www.youtube.com/watch?v=YsNjk4hrFs0
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  • HAZLO CON AMOR

    Si tengo defectos y dificultan mi camino
    ayúdame a superarlos….pero con amor.

    Si avanzo en la dirección equivocada
    indícame el camino verdadero….pero con amor.

    Si hay algo que de mí no te gusta y te hiere
    házmelo saber….pero con amor.

    Si mi vida se dispara hacia un túnel sin salida
    adviértemelo….pero con amor.

    Si soy egoísta o vanidoso.

    Si la envidia no me deja ser feliz.

    Si tengo mil vicios o caídas.
    Dímelo….pero con amor.

    Si no soy como no tengo que ser,
    no pretendas que sea como tú,
    pero si tú vives en la verdad y yo en la mentira
    dime cómo se sale de ella….pero con amor.

    Si me falta corazón y caridad
    reza por mí…..pero hazlo con amor.

    Si estoy mal conmigo mismo y con los demás.

    Si me encuentro agarrotado por la soberbia.

    Si hace tiempo que perdí el norte de mi existir
    mírame a los ojos….pero hazlo con amor.

    Si pensamos de forma diferente.

    Si crees que podemos caminar juntos

    Si todavía confías en mí.
    lo intentemos de nuevo…..pero con amor.

    Pero una cosa te digo:
    Si piensas que, sólo soy yo, el que fallo.

    Si crees que, soy sólo yo, el falto de caridad.

    Si crees que tú eres el santo, el bueno y el sabio
    no me digas entonces nada…

    Porque es cuando me daré cuenta
    que tú tampoco dejas actuar a Dios.

    Dime lo que quieras…
    pero eso sí…hazlo con amor

    Amén
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  • Vol. 21. Abril 30, 1927 »
    Gloria de la unidad de la Voluntad Divina, y cómo el obrar en Ella es siempre modo divino. Trabajos y sacrificios que hace Jesús en Luisa para formar el Reino del Fiat.
    Estaba haciendo mi giro en la Creación para seguir los actos de la Divina Voluntad en todas las cosas creadas, y mi dulce Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:
    "Hija mía, una fue mi Voluntad que salió en la Creación, pero se esparció y se multiplicó en cada cosa creada, y el alma que gira en la Creación para seguir sus actos y abrazarlos todos juntos, recoge la Voluntad Divina esparcida en todas las cosas y la hace una y me da la gloria de la unidad de Ella, y después esparciéndola de nuevo en todas las cosas creadas, me da la gloria de mi Voluntad Divina multiplicada y bilocada en tantas cosas. Gran cosa hija mía, que la pequeñez de la criatura reúna toda junta ésta mi Voluntad bilocada y multiplicada en tantas cosas para decirme: "Una es la gloria, el honor, el amor que quiero darte, porque el acto único contiene todo, es perfecto y digno sólo de Ti; una fue la Voluntad que salió de Ti y una te la quiero llevar." Y después, haciendo uso de sus estratagemas amorosas la esparce de nuevo y me da la gloria del Fiat Supremo multiplicado y bilocado en todas las cosas; y Yo todo le dejo hacer y me deleito y gozo de sus estratagemas amorosas, porque estando en mi Querer está en mi casa y no puede hacer otra cosa sino lo que pertenece a la familia celestial; su hacer es siempre modo de hacer divino, que es lo único que me puede agradar y darme amor y gloria perfectos."
    Después de esto me sentía oprimida, las privaciones de Jesús se hacen más largas, sentía todo el peso del largo exilio y el dolor de mi patria lejana. Una profunda tristeza invadía mi pobre alma, y mi amado Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:
    "Hija mía, los dos debemos tener paciencia y pensar en el trabajo de la formación del reino de la Divina Voluntad; ninguno conoce lo que estamos haciendo, los sacrificios que se necesitan, los actos continuados, las oraciones que son necesarias para formar y obtener un bien tan grande. Ninguno toma parte en nuestros sacrificios, ninguno nos ayuda a formar este reino que les llevará tanto bien, y mientras no nos ponen ninguna atención, piensan en gozarse la mísera vida, sin ni siquiera disponerse a recibir el bien que estamos preparando. ¡Oh! si las criaturas pudiesen ver lo que pasa en el secreto de nuestros corazones, cómo quedarían sorprendidas por la maravilla. Esto sucedió cuando Yo y mi Mamá estábamos en la tierra, mientras entre Ella y Yo estábamos preparando el reino de la Redención, todos los remedios que eran necesarios a fin de que todos pudiesen encontrar la salvación, no se ahorraban ni sacrificios ni trabajos, ni vida, ni oraciones, y mientras estábamos atentos a pensar en todos y en dar la vida por todos, ninguno pensaba en Nosotros, ninguno conocía lo que estábamos haciendo. Mi Celestial Mamá fue la depositaria del reino de la Redención y por eso tomó parte en todos los sacrificios, en todos los dolores; sólo San José sabía lo que estábamos haciendo, pero no tuvo parte de todos nuestros dolores. ¡Oh! cómo nos dolía el corazón al ver que mientras Madre e Hijo nos consumíamos de penas y de amor por todos, para formar todos los remedios posibles e imaginables para todos, para sanarlos y ponerlos a salvo, ellos no sólo no pensaban en Nosotros sino que nos ofendían, nos despreciaban, y otros tramaban contra mi vida, aun desde mi nacimiento; esto lo estoy repitiendo contigo hija mía para formar el reino del Fiat Divino. El mundo toma de Nosotros a pesar de que no nos conoce, y sólo mi ministro asistente conoce lo que estamos haciendo, pero no toma parte ni en nuestros sacrificios, ni en nuestro trabajo, estamos solos, por eso paciencia en este largo trabajo, cuanto más trabajemos más gozaremos los frutos de este reino celestial."
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  • ☀☀☀☀☀☀☀

    *Julio 27, 1929 Volúmen 26*

    *El reino de la Divina Voluntad y el de la Redención han ido siempre juntos. Jesús formó los materiales y los edificios, y no se necesita otra cosa que los pueblos*

    Estaba haciendo mi giro en la Creación para seguir todos los actos que había hecho en Ella la Divina Voluntad, y habiendo llegado al momento cuando el Ser Supremo creó a la Virgen, me he detenido a considerar el gran portento del cual tuvo principio la Redención, y mi dulce Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho: Hija mía, la Redención y el reino de mi Divina Voluntad han ido siempre juntos; para venir la Redención se necesitaba una criatura que viviese de Voluntad Divina, como vivía Adán inocente en el edén antes de pecar, y esto con justicia, con sabiduría, por nuestro decoro, a fin de que el rescate del hombre caído estuviese
    basado sobre el principio del cómo el orden de nuestra sabiduría creaba
    al hombre. Si no hubiera una criatura en la cual mi Fiat Divino tuviera su reino, la Redención sería un sueño, no una realidad, porque si en la
    Virgen no estuviera su total dominio, la Voluntad Divina y humana quedarían como en rivalidad y a distancia de la humanidad, así que la Redención era imposible. En cambio la Virgen Reina plegó su voluntad bajo la Voluntad Divina y la hizo reinar libremente, con esto, las dos
    voluntades se fundieron, hicieron las paces, el querer humano recibía el
    continuo acto del Divino Querer y lo dejaba hacer sin jamás oponerse, así que en Ella el reino de Él tenía su vida, su vigor y su pleno dominio. Ve
    entonces como comenzaron juntos la Redención y el reino de mi Fiat; es más, podría decir que comenzó primero el reino de mi Fiat, para seguir junto el uno y el otro. Y así como por un hombre y una mujer que se sustrajeron de mi Querer Divino, tuvo origen el reino del pecado y de todas las miserias de la familia humana, así de una mujer, que en virtud de que hizo reinar a mi Fiat fue hecha Reina del Cielo y de la tierra,
    unida al Verbo Eterno hecho hombre, tuvo origen la Redención, no
    excluyendo ni siquiera el reino de mi Divina Voluntad. Es más, todo lo que fue hecho por Mí y por la Soberana del Cielo no son otra cosa que materiales y edificios que preparan su reino; mi evangelio se puede
    llamar las vocales, las consonantes, que haciendo de heraldos llamaban la atención de los pueblos a esperar algunas lecciones más importantes, que
    debían llevarles un bien más grande que la misma Redención; mis mismas penas, mi muerte y mi Resurrección, confirmación de la Redención, es
    preparativo del reino de mi Querer Divino, eran lecciones más sublimes y ponía a todos atentos para esperar lecciones más altas, y después de
    tantos siglos ya lo he hecho, son las tantas manifestaciones que te he dado sobre mi Divina Voluntad, y aquello que más te he hecho conocer:
    Cómo Ella quiere venir a reinar en medio a las criaturas para
    restituirles el derecho de su reino perdido, para abundarlos de todos los bienes y de todas las felicidades que Ella posee. Así que como tú ves, los materiales están ya prontos, los edificios existen, los conocimientos de mi Querer que más que sol deben iluminar su reino y hacer construir por los materiales formados por Mí edificios más vastos, así que no se
    requiere otra cosa que los pueblos que deben poblar este reino de mi
    Fiat, y los pueblos se formarán y entrarán conforme se vayan publicando los conocimientos de Él. Mira entonces: Dos criaturas que descienden de la Voluntad Divina y dan el campo de acción a la voluntad humana, forman la ruina de las generaciones humanas; otras dos criaturas, la Reina del Cielo que vive por gracia en mi Fiat Divino, y mi Humanidad que vive por naturaleza en Él, forman la salvación y el restablecimiento, y restituyen el reino de mi Querer Divino. Y así como no se puede dudar que haya venido la Redención, estando conectados juntos la una y el otro, por eso con certeza despuntará el reino de mi Fiat Divino, a lo más puede ser efecto de tiempo.
    Yo al oír esto he dicho: Amor mío, ¿cómo puede venir este reino de tu Querer? No se ve ningún cambio, el mundo parece que no se detiene en su
    carrera vertiginosa del mal. Y Jesús ha vuelto a decir: ³¿Qué sabes tú
    de lo que debo hacer Yo, y cómo puedo arrollar todo para hacer que el reino de mi Divina Voluntad tenga su vida en medio a las criaturas? Si
    todo está decidido, ¿por qué dudas?
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  • Libro de Cielo, Vol 19, Agosto 12, 1926

    El Querer Divino no puede reinar si las tres potencias del alma no están ordenadas con Dios.

    Las privaciones de mi dulce Jesús se van haciendo más largas, ¡oh, cómo me hace anhelar su retorno! ¡Cómo la horas, los días, me parecen siglos sin Él, pero siglos de noches, no de días! Entonces mientras estaba con ansias esperando su regreso, como relámpago que surge ha salido de dentro de mi interior y estrechándome a Él me ha dicho:

    “Hija mía, el hombre fue creado por Dios con tres potencias: Memoria, inteligencia y voluntad, y esto para que pudiese tener los vínculos de comunicación con las Divinas Personas de la Trinidad Sacrosanta; éstas eran como caminos para subir a Dios, como puertas para entrar, como habitaciones para formar la continua morada, la criatura a Dios y Dios a la criatura. Estos son los caminos reales del uno y del otro, las puertas de oro que Dios puso en el fondo del alma para que pudiera entrar la Soberanía Suprema de la Majestad Divina; la estancia segura e inmutable donde Dios debía establecer su celestial morada. Ahora, mi Voluntad para poder formar su reino en lo íntimo del alma, quiere encontrar en orden al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, estas tres potencias dadas a la criatura para elevarla a la semejanza de su Creador. Mi Voluntad no saldría fuera de su dominios si estas tres potencias del alma estuvieran en orden a Dios, y su reinar sería feliz y como connatural, porque con estar en orden a Dios estas tres potencias, tendrían el orden en sí mismas y fuera de sí, y el reino de la Voluntad de Dios y aquél de la criatura no sería un reino dividido, sino uno solo, y por lo tanto su dominio y su régimen sería uno solo. Mucho más que mi Voluntad no sabe reinar donde no hay orden y armonía, inseparable cualidad y propiedad indispensable de las Divinas Personas, y el alma jamás puede estar ordenada y armonizar con su Creador si no tiene sus tres potencias abiertas para recibir de Dios sus cualidades ordenadas y sus propiedades armonizadas, de modo que mi Voluntad encontrando las armonías divinas y el orden supremo del reino divino y del reino humano, de ellos forma uno solo y reina en él con su pleno dominio. ¡Ah hija mía, cuánto desorden reina en las tres potencias del alma humana! Se puede decir que nos han cerrado las puertas en la cara, que han puesto barricadas en los caminos para impedirnos el paso y romper con Nosotros las comunicaciones, mientras que estas tres potencias fueron el don más grande que le hicimos al crearla, estas tres potencias debían servir para comprender a Aquél que las había creado para hacer crecer al alma a su semejanza, y transfundida su voluntad en la de su Creador darle el derecho de hacerla reinar. He aquí el por qué el Supremo Querer no puede reinar en el alma si estas tres potencias, inteligencia, memoria y voluntad, no se dan la mano entre ellas para regresar a la finalidad por la cual Dios las ha creado. Por eso ruega a fin de que estas tres potencias regresen al orden y a la armonía de su Creador, para que así mi Supremo Querer pueda reinar con su pleno triunfo.”
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  • A LA LIMPIA CONCEPCIÓN

    Miraba Dios a Adán, cuando hacía
    el contrato del árbol que vedaba,
    que a quebrantado Adán, Dios se obligaba
    a padecer en carne de María.

    Y visto que en Adán se comprendía
    todo el linaje humano que faltaba,
    y que su misma Madre se manchaba,
    si en culpa original se concebía.

    Dijo, mi Madre no es comprendida,
    yo pagaré muriendo el exceptuarla;
    quede mi eterno Padre satisfecho.

    Pues si es por preservada redimida,
    y el caso en estos términos se halla,
    donde hay poder y amor, ¿quién niega el hecho?

    Décima

    Cuando os miro concebida
    sin pecado original,
    aunque no eterna, inmortal,
    no cautiva y redimida,
    mi vocación me convida
    a creer de esa belleza,
    que aunque por naturaleza
    no sois Dios, porque sois vos
    Madre de Dios, sois el Dios
    de la criada pureza.

    Alonso Remón, s/XVI.

    “Pídele al Señor, para ti y para mí, un corazón muy grande que sepa amar a todos tal y como son, y se goce siempre en el bien ajeno”

    Santa María de la Purísima de la Cruz.
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  • A LA LIMPIA CONCEPCIÓN

    Miraba Dios a Adán, cuando hacía
    el contrato del árbol que vedaba,
    que a quebrantado Adán, Dios se obligaba
    a padecer en carne de María.

    Y visto que en Adán se comprendía
    todo el linaje humano que faltaba,
    y que su misma Madre se manchaba,
    si en culpa original se concebía.

    Dijo, mi Madre no es comprendida,
    yo pagaré muriendo el exceptuarla;
    quede mi eterno Padre satisfecho.

    Pues si es por preservada redimida,
    y el caso en estos términos se halla,
    donde hay poder y amor, ¿quién niega el hecho?

    Décima

    Cuando os miro concebida
    sin pecado original,
    aunque no eterna, inmortal,
    no cautiva y redimida,
    mi vocación me convida
    a creer de esa belleza,
    que aunque por naturaleza
    no sois Dios, porque sois vos
    Madre de Dios, sois el Dios
    de la criada pureza.

    Alonso Remón, s/XVI.

    “Pídele al Señor, para ti y para mí, un corazón muy grande que sepa amar a todos tal y como son, y se goce siempre en el bien ajeno”

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  • A LA LIMPIA CONCEPCIÓN

    Miraba Dios a Adán, cuando hacía
    el contrato del árbol que vedaba,
    que a quebrantado Adán, Dios se obligaba
    a padecer en carne de María.

    Y visto que en Adán se comprendía
    todo el linaje humano que faltaba,
    y que su misma Madre se manchaba,
    si en culpa original se concebía.

    Dijo, mi Madre no es comprendida,
    yo pagaré muriendo el exceptuarla;
    quede mi eterno Padre satisfecho.

    Pues si es por preservada redimida,
    y el caso en estos términos se halla,
    donde hay poder y amor, ¿quién niega el hecho?

    Décima

    Cuando os miro concebida
    sin pecado original,
    aunque no eterna, inmortal,
    no cautiva y redimida,
    mi vocación me convida
    a creer de esa belleza,
    que aunque por naturaleza
    no sois Dios, porque sois vos
    Madre de Dios, sois el Dios
    de la criada pureza.

    Alonso Remón, s/XVI.

    “Pídele al Señor, para ti y para mí, un corazón muy grande que sepa amar a todos tal y como son, y se goce siempre en el bien ajeno”

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    Miraba Dios a Adán, cuando hacía
    el contrato del árbol que vedaba,
    que a quebrantado Adán, Dios se obligaba
    a padecer en carne de María.

    Y visto que en Adán se comprendía
    todo el linaje humano que faltaba,
    y que su misma Madre se manchaba,
    si en culpa original se concebía.

    Dijo, mi Madre no es comprendida,
    yo pagaré muriendo el exceptuarla;
    quede mi eterno Padre satisfecho.

    Pues si es por preservada redimida,
    y el caso en estos términos se halla,
    donde hay poder y amor, ¿quién niega el hecho?

    Décima

    Cuando os miro concebida
    sin pecado original,
    aunque no eterna, inmortal,
    no cautiva y redimida,
    mi vocación me convida
    a creer de esa belleza,
    que aunque por naturaleza
    no sois Dios, porque sois vos
    Madre de Dios, sois el Dios
    de la criada pureza.

    Alonso Remón, s/XVI.

    “Pídele al Señor, para ti y para mí, un corazón muy grande que sepa amar a todos tal y como son, y se goce siempre en el bien ajeno”

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    Miraba Dios a Adán, cuando hacía
    el contrato del árbol que vedaba,
    que a quebrantado Adán, Dios se obligaba
    a padecer en carne de María.

    Y visto que en Adán se comprendía
    todo el linaje humano que faltaba,
    y que su misma Madre se manchaba,
    si en culpa original se concebía.

    Dijo, mi Madre no es comprendida,
    yo pagaré muriendo el exceptuarla;
    quede mi eterno Padre satisfecho.

    Pues si es por preservada redimida,
    y el caso en estos términos se halla,
    donde hay poder y amor, ¿quién niega el hecho?

    Décima

    Cuando os miro concebida
    sin pecado original,
    aunque no eterna, inmortal,
    no cautiva y redimida,
    mi vocación me convida
    a creer de esa belleza,
    que aunque por naturaleza
    no sois Dios, porque sois vos
    Madre de Dios, sois el Dios
    de la criada pureza.

    Alonso Remón, s/XVI.

    “Pídele al Señor, para ti y para mí, un corazón muy grande que sepa amar a todos tal y como son, y se goce siempre en el bien ajeno”

    Santa María de la Purísima de la Cruz.
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    Miraba Dios a Adán, cuando hacía
    el contrato del árbol que vedaba,
    que a quebrantado Adán, Dios se obligaba
    a padecer en carne de María.

    Y visto que en Adán se comprendía
    todo el linaje humano que faltaba,
    y que su misma Madre se manchaba,
    si en culpa original se concebía.

    Dijo, mi Madre no es comprendida,
    yo pagaré muriendo el exceptuarla;
    quede mi eterno Padre satisfecho.

    Pues si es por preservada redimida,
    y el caso en estos términos se halla,
    donde hay poder y amor, ¿quién niega el hecho?

    Décima

    Cuando os miro concebida
    sin pecado original,
    aunque no eterna, inmortal,
    no cautiva y redimida,
    mi vocación me convida
    a creer de esa belleza,
    que aunque por naturaleza
    no sois Dios, porque sois vos
    Madre de Dios, sois el Dios
    de la criada pureza.

    Alonso Remón, s/XVI.

    “Pídele al Señor, para ti y para mí, un corazón muy grande que sepa amar a todos tal y como son, y se goce siempre en el bien ajeno”

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    el contrato del árbol que vedaba,
    que a quebrantado Adán, Dios se obligaba
    a padecer en carne de María.

    Y visto que en Adán se comprendía
    todo el linaje humano que faltaba,
    y que su misma Madre se manchaba,
    si en culpa original se concebía.

    Dijo, mi Madre no es comprendida,
    yo pagaré muriendo el exceptuarla;
    quede mi eterno Padre satisfecho.

    Pues si es por preservada redimida,
    y el caso en estos términos se halla,
    donde hay poder y amor, ¿quién niega el hecho?

    Décima

    Cuando os miro concebida
    sin pecado original,
    aunque no eterna, inmortal,
    no cautiva y redimida,
    mi vocación me convida
    a creer de esa belleza,
    que aunque por naturaleza
    no sois Dios, porque sois vos
    Madre de Dios, sois el Dios
    de la criada pureza.

    Alonso Remón, s/XVI.

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    Miraba Dios a Adán, cuando hacía
    el contrato del árbol que vedaba,
    que a quebrantado Adán, Dios se obligaba
    a padecer en carne de María.

    Y visto que en Adán se comprendía
    todo el linaje humano que faltaba,
    y que su misma Madre se manchaba,
    si en culpa original se concebía.

    Dijo, mi Madre no es comprendida,
    yo pagaré muriendo el exceptuarla;
    quede mi eterno Padre satisfecho.

    Pues si es por preservada redimida,
    y el caso en estos términos se halla,
    donde hay poder y amor, ¿quién niega el hecho?

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    Cuando os miro concebida
    sin pecado original,
    aunque no eterna, inmortal,
    no cautiva y redimida,
    mi vocación me convida
    a creer de esa belleza,
    que aunque por naturaleza
    no sois Dios, porque sois vos
    Madre de Dios, sois el Dios
    de la criada pureza.

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    el contrato del árbol que vedaba,
    que a quebrantado Adán, Dios se obligaba
    a padecer en carne de María.

    Y visto que en Adán se comprendía
    todo el linaje humano que faltaba,
    y que su misma Madre se manchaba,
    si en culpa original se concebía.

    Dijo, mi Madre no es comprendida,
    yo pagaré muriendo el exceptuarla;
    quede mi eterno Padre satisfecho.

    Pues si es por preservada redimida,
    y el caso en estos términos se halla,
    donde hay poder y amor, ¿quién niega el hecho?

    Décima

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    sin pecado original,
    aunque no eterna, inmortal,
    no cautiva y redimida,
    mi vocación me convida
    a creer de esa belleza,
    que aunque por naturaleza
    no sois Dios, porque sois vos
    Madre de Dios, sois el Dios
    de la criada pureza.

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    Miraba Dios a Adán, cuando hacía
    el contrato del árbol que vedaba,
    que a quebrantado Adán, Dios se obligaba
    a padecer en carne de María.

    Y visto que en Adán se comprendía
    todo el linaje humano que faltaba,
    y que su misma Madre se manchaba,
    si en culpa original se concebía.

    Dijo, mi Madre no es comprendida,
    yo pagaré muriendo el exceptuarla;
    quede mi eterno Padre satisfecho.

    Pues si es por preservada redimida,
    y el caso en estos términos se halla,
    donde hay poder y amor, ¿quién niega el hecho?

    Décima

    Cuando os miro concebida
    sin pecado original,
    aunque no eterna, inmortal,
    no cautiva y redimida,
    mi vocación me convida
    a creer de esa belleza,
    que aunque por naturaleza
    no sois Dios, porque sois vos
    Madre de Dios, sois el Dios
    de la criada pureza.

    Alonso Remón, s/XVI.

    “Pídele al Señor, para ti y para mí, un corazón muy grande que sepa amar a todos tal y como son, y se goce siempre en el bien ajeno”

    Santa María de la Purísima de la Cruz.
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  • A LA LIMPIA CONCEPCIÓN

    Miraba Dios a Adán, cuando hacía
    el contrato del árbol que vedaba,
    que a quebrantado Adán, Dios se obligaba
    a padecer en carne de María.

    Y visto que en Adán se comprendía
    todo el linaje humano que faltaba,
    y que su misma Madre se manchaba,
    si en culpa original se concebía.

    Dijo, mi Madre no es comprendida,
    yo pagaré muriendo el exceptuarla;
    quede mi eterno Padre satisfecho.

    Pues si es por preservada redimida,
    y el caso en estos términos se halla,
    donde hay poder y amor, ¿quién niega el hecho?

    Décima

    Cuando os miro concebida
    sin pecado original,
    aunque no eterna, inmortal,
    no cautiva y redimida,
    mi vocación me convida
    a creer de esa belleza,
    que aunque por naturaleza
    no sois Dios, porque sois vos
    Madre de Dios, sois el Dios
    de la criada pureza.

    Alonso Remón, s/XVI.

    “Pídele al Señor, para ti y para mí, un corazón muy grande que sepa amar a todos tal y como son, y se goce siempre en el bien ajeno”

    Santa María de la Purísima de la Cruz.
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  • A LA LIMPIA CONCEPCIÓN

    Miraba Dios a Adán, cuando hacía
    el contrato del árbol que vedaba,
    que a quebrantado Adán, Dios se obligaba
    a padecer en carne de María.

    Y visto que en Adán se comprendía
    todo el linaje humano que faltaba,
    y que su misma Madre se manchaba,
    si en culpa original se concebía.

    Dijo, mi Madre no es comprendida,
    yo pagaré muriendo el exceptuarla;
    quede mi eterno Padre satisfecho.

    Pues si es por preservada redimida,
    y el caso en estos términos se halla,
    donde hay poder y amor, ¿quién niega el hecho?

    Décima

    Cuando os miro concebida
    sin pecado original,
    aunque no eterna, inmortal,
    no cautiva y redimida,
    mi vocación me convida
    a creer de esa belleza,
    que aunque por naturaleza
    no sois Dios, porque sois vos
    Madre de Dios, sois el Dios
    de la criada pureza.

    Alonso Remón, s/XVI.

    “Pídele al Señor, para ti y para mí, un corazón muy grande que sepa amar a todos tal y como son, y se goce siempre en el bien ajeno”

    Santa María de la Purísima de la Cruz.
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  • A LA LIMPIA CONCEPCIÓN

    Miraba Dios a Adán, cuando hacía
    el contrato del árbol que vedaba,
    que a quebrantado Adán, Dios se obligaba
    a padecer en carne de María.

    Y visto que en Adán se comprendía
    todo el linaje humano que faltaba,
    y que su misma Madre se manchaba,
    si en culpa original se concebía.

    Dijo, mi Madre no es comprendida,
    yo pagaré muriendo el exceptuarla;
    quede mi eterno Padre satisfecho.

    Pues si es por preservada redimida,
    y el caso en estos términos se halla,
    donde hay poder y amor, ¿quién niega el hecho?

    Décima

    Cuando os miro concebida
    sin pecado original,
    aunque no eterna, inmortal,
    no cautiva y redimida,
    mi vocación me convida
    a creer de esa belleza,
    que aunque por naturaleza
    no sois Dios, porque sois vos
    Madre de Dios, sois el Dios
    de la criada pureza.

    Alonso Remón, s/XVI.

    “Pídele al Señor, para ti y para mí, un corazón muy grande que sepa amar a todos tal y como son, y se goce siempre en el bien ajeno”

    Santa María de la Purísima de la Cruz.
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  • A LA LIMPIA CONCEPCIÓN

    Miraba Dios a Adán, cuando hacía
    el contrato del árbol que vedaba,
    que a quebrantado Adán, Dios se obligaba
    a padecer en carne de María.

    Y visto que en Adán se comprendía
    todo el linaje humano que faltaba,
    y que su misma Madre se manchaba,
    si en culpa original se concebía.

    Dijo, mi Madre no es comprendida,
    yo pagaré muriendo el exceptuarla;
    quede mi eterno Padre satisfecho.

    Pues si es por preservada redimida,
    y el caso en estos términos se halla,
    donde hay poder y amor, ¿quién niega el hecho?

    Décima

    Cuando os miro concebida
    sin pecado original,
    aunque no eterna, inmortal,
    no cautiva y redimida,
    mi vocación me convida
    a creer de esa belleza,
    que aunque por naturaleza
    no sois Dios, porque sois vos
    Madre de Dios, sois el Dios
    de la criada pureza.

    Alonso Remón, s/XVI.

    “Pídele al Señor, para ti y para mí, un corazón muy grande que sepa amar a todos tal y como son, y se goce siempre en el bien ajeno”

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  • A LA LIMPIA CONCEPCIÓN

    Miraba Dios a Adán, cuando hacía
    el contrato del árbol que vedaba,
    que a quebrantado Adán, Dios se obligaba
    a padecer en carne de María.

    Y visto que en Adán se comprendía
    todo el linaje humano que faltaba,
    y que su misma Madre se manchaba,
    si en culpa original se concebía.

    Dijo, mi Madre no es comprendida,
    yo pagaré muriendo el exceptuarla;
    quede mi eterno Padre satisfecho.

    Pues si es por preservada redimida,
    y el caso en estos términos se halla,
    donde hay poder y amor, ¿quién niega el hecho?

    Décima

    Cuando os miro concebida
    sin pecado original,
    aunque no eterna, inmortal,
    no cautiva y redimida,
    mi vocación me convida
    a creer de esa belleza,
    que aunque por naturaleza
    no sois Dios, porque sois vos
    Madre de Dios, sois el Dios
    de la criada pureza.

    Alonso Remón, s/XVI.

    “Pídele al Señor, para ti y para mí, un corazón muy grande que sepa amar a todos tal y como son, y se goce siempre en el bien ajeno”

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    Miraba Dios a Adán, cuando hacía
    el contrato del árbol que vedaba,
    que a quebrantado Adán, Dios se obligaba
    a padecer en carne de María.

    Y visto que en Adán se comprendía
    todo el linaje humano que faltaba,
    y que su misma Madre se manchaba,
    si en culpa original se concebía.

    Dijo, mi Madre no es comprendida,
    yo pagaré muriendo el exceptuarla;
    quede mi eterno Padre satisfecho.

    Pues si es por preservada redimida,
    y el caso en estos términos se halla,
    donde hay poder y amor, ¿quién niega el hecho?

    Décima

    Cuando os miro concebida
    sin pecado original,
    aunque no eterna, inmortal,
    no cautiva y redimida,
    mi vocación me convida
    a creer de esa belleza,
    que aunque por naturaleza
    no sois Dios, porque sois vos
    Madre de Dios, sois el Dios
    de la criada pureza.

    Alonso Remón, s/XVI.

    “Pídele al Señor, para ti y para mí, un corazón muy grande que sepa amar a todos tal y como son, y se goce siempre en el bien ajeno”

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