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Maritza Manrique

Maritza Manrique

Vol. 21. Marzo 16, 1927 » Libro de cielo
En cuanto Jesús fue concebido formó en Él el reanudamiento de su reino con las criaturas. En la Divina Voluntad están los actos universales que se necesitan para impetrarlo.
Estaba pensando en el Fiat Supremo y en el modo como puede venir y ser realizado este reino, y mi amado Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:
"Hija mía, en cuanto tu Jesús fue concebido, anude de nuevo el reino de mi Voluntad Divina con las criaturas. Era necesario que Ella tomara dominio absoluto en mi Humanidad y tuviese su Vida libre en todos mis actos para poder extender su reino como quería en mi Humanidad. Así que todo lo que Yo hacía: obras, oraciones, respiro, latido y sufrimientos, eran vínculos, reanudamientos del reino de mi Fiat con las criaturas. Yo representaba el nuevo Adán, que no sólo debía dar los remedios para salvarlos, sino debía rehacer, restituir lo que el viejo Adán perdió; por eso me fue necesario tomar la naturaleza humana para poder encerrar en ella lo que la criatura había perdido, y por medio mío darlo de nuevo. Era de justicia que mi Voluntad Divina tuviera una naturaleza humana a su disposición y que en nada se opusiera, para poder de nuevo extender su reino en medio de las criaturas, mucho más que una naturaleza humana le había quitado sus derechos de reinar, por eso se necesitaba otra que le restituyera sus derechos. Así que mi venida a la tierra no fue por la sola Redención, más bien la primera finalidad fue para formar el reino de mi Voluntad en mi Humanidad para darlo nuevamente a las criaturas; si esto no fuera así, mi venida sobre la tierra sería una obra incompleta, no digna de un Dios, que nada menos no habría podido restablecer la obra de la Creación, el orden como salió de nuestras manos creadoras, que en todo debía reinar nuestra Voluntad. Ahora, para que estos reanudamientos que formó mi Humanidad de mi reino con las criaturas pudieran tener validez, vida y ser conocidos, era necesario que eligiera a una criatura, y dándole por oficio especial que hiciera conocer este reino de mi Querer, vinculara con ella todos estos reanudamientos que había formado mi Voluntad con mi Humanidad, dándole capacidad de transmitir estos reanudamientos de mi reino a las otras criaturas. Por eso estoy en el fondo de tu alma manteniendo la Vida del Fiat Supremo, para vincular estos reanudamientos y extender en ella su reino, y te hablo tanto de Él como a ningún otro hasta ahora le he hablado. Por eso sé atenta, porque se trata de la cosa más grande, cual es restablecer el orden de la Creación entre el Creador y la criatura.
No sólo esto, sino que era necesario que escogiera primero una criatura que viviera en el Fiat Divino para recibir de ella actos universales, porque mi Voluntad es universal, se encuentra por todas partes, no hay criatura que no reciba su Vida. Ahora, el hombre con sustraerse de mi Voluntad rechazó un bien universal, quitó a Dios la gloria, la adoración, el amor universal; así que para dar nuevamente este reino, estos bienes universales, quiere por derecho que primero una criatura viviendo en este Fiat, se le comunique este acto universal, y conforme ama, adora, glorifica, reza, se constituye junto con su mismo Querer amor universal por todos, adoración y gloria por cada criatura, y difundiendo su oración como si cada una rezara, ruega en modo universal que venga el reino del Fiat Divino en medio de las criaturas. Cuando un bien es universal se necesitan actos universales para obtenerlo, y sólo en mi Voluntad hay estos actos. Conforme tú amas en Ella, tu amor se extiende dondequiera que Ella se encuentra, y mi Voluntad siente tu amor en todas partes, se siente seguir por doquier, por lo tanto siente en ti el primer amor como había establecido que la criatura la amara en el principio de la Creación; siente su eco en tu amor, que no sabe amar con amor pequeño y finito, sino con amor infinito y universal; siente el primer amor de Adán antes de pecar, que no hacía otra cosa que repetir el eco de la Voluntad de su Creador y se siente como atraída por estos actos universales, que la siguen por todas partes, para venir a reinar de nuevo en medio a las criaturas; por eso te escogí hija mía, y de en medio de su estirpe, no sólo para manifestarte los conocimientos, los bienes, los prodigios de este Fiat, sino para hacer que tú, viviendo en Él, con tus actos universales inclinases a mi Voluntad para venir a reinar nuevamente como al principio de la Creación en medio a las criaturas. Por eso a ti te es dado unir a todos, abrazar a todos, a fin de que encontrando a todos y todo en ti, como todo se encuentra en mi Voluntad, harás que se pongan de acuerdo, se darán el beso de paz y mi reino será restablecido en medio de las criaturas. He aquí el por qué la necesidad de los conocimientos de las maravillas de mi Fiat Divino, para disponer a las criaturas, para animarlas a desear, a querer, a suspirar este reino y los bienes que hay en él; y la necesidad de elegir primero a una criatura que viviendo en él, con sus actos universales que le suministra mi mismo Querer, que son actos divinos, consiga el reino de mi Fiat a las criaturas. Yo hago como un rey cuyo pueblo ha sido rebelde a sus leyes; el rey usando de su poder, a quién mete a la cárcel, a quién manda al exilio, a quién le quita el derecho de poseer, en suma, a todos da el castigo que justamente merecen. Ahora, con el andar del tiempo el rey tiene compasión de su pueblo, escoge a uno de sus ministros más fieles y abriendo su corazón doliente dice: "Quiero fiarme de ti, escucha, he decidido darte el mandato de que me llames a los pobres exiliados, que liberes a los prisioneros, que restituyas el derecho de poseer los bienes que les quité, y si me son fieles les duplicaré sus bienes, su felicidad." Y trata largamente con este ministro de su confianza, planeando todo lo que se debe hacer; mucho más que este ministro estaba siempre junto al rey rogando por su pueblo, que diese a todos gracia de perdón y de reconciliación. Entonces después de haber planeado juntos todo en secreto, llaman a los demás ministros dando orden de que hagan llegar la buena noticia en medio de todo el pueblo, en las prisiones, en el exilio, de cómo el rey quiere hacer la paz con ellos, que quiere que cada uno regrese a su puesto y todos los bienes que el rey les quiere dar; y mientras se esparcen estas bellas noticias, desean, suspiran, se disponen con sus actos a recibir su libertad y el reino perdido por ellos; ahora, mientras se difunden las noticias, el fiel ministro está siempre junto al rey urgiéndolo con ruegos incesantes para que el pueblo reciba el bien establecido entre ellos. Precisamente esto es lo que he hecho Yo, porque lo que se puede hacer entre dos, al tú por tú, en el secreto del dolor y del amor de dos seres que se aman y que quieren el mismo bien, no se puede hacer entre muchos. Un secreto dolor y amor de tu Jesús, unidos con el alma que elijo, tienen tal poder: Yo de dar y ella de impetrar lo que se quiere; el secreto entre tú y Yo ha madurado los tantos conocimientos que te he dado del reino de mi Fiat Divino, ha hecho resurgir tus tantos actos en Él; el secreto entre tú y Yo me ha hecho desahogar mi dolor tan grande y de tantos siglos en los cuales mi Voluntad, mientras estaba en medio de las criaturas, era vida de cada acto de ellas, no la conocían, la tienen en estado de agonía continua. Hija mía, un dolor mío, desahogado en el secreto del corazón de quien me ama, tiene la virtud de cambiar la Justicia en Misericordia, y mis amarguras se cambian en dulzuras. Entonces, después que me he fiado de ti, planeando juntos todo, he llamado a mis ministros dándoles orden de hacer conocer al pueblo las bellas noticias sobre mi Fiat Supremo, sus tantos conocimientos, y cómo llamo a todos a que vengan a mi reino, que salgan de la cárcel, del exilio de su voluntad, que tomen posesión de los bienes perdidos, que no vivan más infelices y esclavos de la voluntad humana, sino felices y libres en mi Voluntad Divina. Y como este secreto ha tenido virtud de decirnos corazón a corazón las tantas manifestaciones maravillosas del eterno Fiat, saliendo fuera este nuestro gran secreto, hará tanto camino en el pueblo, que sorprendidos rogarán con suspiros que venga mi reino que pondrá término a todos sus males."
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  • Vol. 21. Marzo 16, 1927 » Libro de cielo
    En cuanto Jesús fue concebido formó en Él el reanudamiento de su reino con las criaturas. En la Divina Voluntad están los actos universales que se necesitan para impetrarlo.
    Estaba pensando en el Fiat Supremo y en el modo como puede venir y ser realizado este reino, y mi amado Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:
    "Hija mía, en cuanto tu Jesús fue concebido, anude de nuevo el reino de mi Voluntad Divina con las criaturas. Era necesario que Ella tomara dominio absoluto en mi Humanidad y tuviese su Vida libre en todos mis actos para poder extender su reino como quería en mi Humanidad. Así que todo lo que Yo hacía: obras, oraciones, respiro, latido y sufrimientos, eran vínculos, reanudamientos del reino de mi Fiat con las criaturas. Yo representaba el nuevo Adán, que no sólo debía dar los remedios para salvarlos, sino debía rehacer, restituir lo que el viejo Adán perdió; por eso me fue necesario tomar la naturaleza humana para poder encerrar en ella lo que la criatura había perdido, y por medio mío darlo de nuevo. Era de justicia que mi Voluntad Divina tuviera una naturaleza humana a su disposición y que en nada se opusiera, para poder de nuevo extender su reino en medio de las criaturas, mucho más que una naturaleza humana le había quitado sus derechos de reinar, por eso se necesitaba otra que le restituyera sus derechos. Así que mi venida a la tierra no fue por la sola Redención, más bien la primera finalidad fue para formar el reino de mi Voluntad en mi Humanidad para darlo nuevamente a las criaturas; si esto no fuera así, mi venida sobre la tierra sería una obra incompleta, no digna de un Dios, que nada menos no habría podido restablecer la obra de la Creación, el orden como salió de nuestras manos creadoras, que en todo debía reinar nuestra Voluntad. Ahora, para que estos reanudamientos que formó mi Humanidad de mi reino con las criaturas pudieran tener validez, vida y ser conocidos, era necesario que eligiera a una criatura, y dándole por oficio especial que hiciera conocer este reino de mi Querer, vinculara con ella todos estos reanudamientos que había formado mi Voluntad con mi Humanidad, dándole capacidad de transmitir estos reanudamientos de mi reino a las otras criaturas. Por eso estoy en el fondo de tu alma manteniendo la Vida del Fiat Supremo, para vincular estos reanudamientos y extender en ella su reino, y te hablo tanto de Él como a ningún otro hasta ahora le he hablado. Por eso sé atenta, porque se trata de la cosa más grande, cual es restablecer el orden de la Creación entre el Creador y la criatura.
    No sólo esto, sino que era necesario que escogiera primero una criatura que viviera en el Fiat Divino para recibir de ella actos universales, porque mi Voluntad es universal, se encuentra por todas partes, no hay criatura que no reciba su Vida. Ahora, el hombre con sustraerse de mi Voluntad rechazó un bien universal, quitó a Dios la gloria, la adoración, el amor universal; así que para dar nuevamente este reino, estos bienes universales, quiere por derecho que primero una criatura viviendo en este Fiat, se le comunique este acto universal, y conforme ama, adora, glorifica, reza, se constituye junto con su mismo Querer amor universal por todos, adoración y gloria por cada criatura, y difundiendo su oración como si cada una rezara, ruega en modo universal que venga el reino del Fiat Divino en medio de las criaturas. Cuando un bien es universal se necesitan actos universales para obtenerlo, y sólo en mi Voluntad hay estos actos. Conforme tú amas en Ella, tu amor se extiende dondequiera que Ella se encuentra, y mi Voluntad siente tu amor en todas partes, se siente seguir por doquier, por lo tanto siente en ti el primer amor como había establecido que la criatura la amara en el principio de la Creación; siente su eco en tu amor, que no sabe amar con amor pequeño y finito, sino con amor infinito y universal; siente el primer amor de Adán antes de pecar, que no hacía otra cosa que repetir el eco de la Voluntad de su Creador y se siente como atraída por estos actos universales, que la siguen por todas partes, para venir a reinar de nuevo en medio a las criaturas; por eso te escogí hija mía, y de en medio de su estirpe, no sólo para manifestarte los conocimientos, los bienes, los prodigios de este Fiat, sino para hacer que tú, viviendo en Él, con tus actos universales inclinases a mi Voluntad para venir a reinar nuevamente como al principio de la Creación en medio a las criaturas. Por eso a ti te es dado unir a todos, abrazar a todos, a fin de que encontrando a todos y todo en ti, como todo se encuentra en mi Voluntad, harás que se pongan de acuerdo, se darán el beso de paz y mi reino será restablecido en medio de las criaturas. He aquí el por qué la necesidad de los conocimientos de las maravillas de mi Fiat Divino, para disponer a las criaturas, para animarlas a desear, a querer, a suspirar este reino y los bienes que hay en él; y la necesidad de elegir primero a una criatura que viviendo en él, con sus actos universales que le suministra mi mismo Querer, que son actos divinos, consiga el reino de mi Fiat a las criaturas. Yo hago como un rey cuyo pueblo ha sido rebelde a sus leyes; el rey usando de su poder, a quién mete a la cárcel, a quién manda al exilio, a quién le quita el derecho de poseer, en suma, a todos da el castigo que justamente merecen. Ahora, con el andar del tiempo el rey tiene compasión de su pueblo, escoge a uno de sus ministros más fieles y abriendo su corazón doliente dice: "Quiero fiarme de ti, escucha, he decidido darte el mandato de que me llames a los pobres exiliados, que liberes a los prisioneros, que restituyas el derecho de poseer los bienes que les quité, y si me son fieles les duplicaré sus bienes, su felicidad." Y trata largamente con este ministro de su confianza, planeando todo lo que se debe hacer; mucho más que este ministro estaba siempre junto al rey rogando por su pueblo, que diese a todos gracia de perdón y de reconciliación. Entonces después de haber planeado juntos todo en secreto, llaman a los demás ministros dando orden de que hagan llegar la buena noticia en medio de todo el pueblo, en las prisiones, en el exilio, de cómo el rey quiere hacer la paz con ellos, que quiere que cada uno regrese a su puesto y todos los bienes que el rey les quiere dar; y mientras se esparcen estas bellas noticias, desean, suspiran, se disponen con sus actos a recibir su libertad y el reino perdido por ellos; ahora, mientras se difunden las noticias, el fiel ministro está siempre junto al rey urgiéndolo con ruegos incesantes para que el pueblo reciba el bien establecido entre ellos. Precisamente esto es lo que he hecho Yo, porque lo que se puede hacer entre dos, al tú por tú, en el secreto del dolor y del amor de dos seres que se aman y que quieren el mismo bien, no se puede hacer entre muchos. Un secreto dolor y amor de tu Jesús, unidos con el alma que elijo, tienen tal poder: Yo de dar y ella de impetrar lo que se quiere; el secreto entre tú y Yo ha madurado los tantos conocimientos que te he dado del reino de mi Fiat Divino, ha hecho resurgir tus tantos actos en Él; el secreto entre tú y Yo me ha hecho desahogar mi dolor tan grande y de tantos siglos en los cuales mi Voluntad, mientras estaba en medio de las criaturas, era vida de cada acto de ellas, no la conocían, la tienen en estado de agonía continua. Hija mía, un dolor mío, desahogado en el secreto del corazón de quien me ama, tiene la virtud de cambiar la Justicia en Misericordia, y mis amarguras se cambian en dulzuras. Entonces, después que me he fiado de ti, planeando juntos todo, he llamado a mis ministros dándoles orden de hacer conocer al pueblo las bellas noticias sobre mi Fiat Supremo, sus tantos conocimientos, y cómo llamo a todos a que vengan a mi reino, que salgan de la cárcel, del exilio de su voluntad, que tomen posesión de los bienes perdidos, que no vivan más infelices y esclavos de la voluntad humana, sino felices y libres en mi Voluntad Divina. Y como este secreto ha tenido virtud de decirnos corazón a corazón las tantas manifestaciones maravillosas del eterno Fiat, saliendo fuera este nuestro gran secreto, hará tanto camino en el pueblo, que sorprendidos rogarán con suspiros que venga mi reino que pondrá término a todos sus males."
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  • NO HAY NADA MÁS BELLO QUE UN ALMA PURA

    EL CURA DE ARS: “La pureza viene del cielo; hay que pedírsela a Dios. Si la pedimos, la obtendremos. ¡No hay nada más bello que un alma pura! Si lo entendiéramos, no podríamos perder la pureza (...).

    Hay que cerrar nuestro corazón al orgullo, a la sensualidad y a todas las otras pasiones (...).

    Hijos, no podemos comprender el poder que un alma limpia tiene sobre Dios: ella obtiene de él todo lo que quiere (...)

    Para conservar la pureza hay tres cosas: la presencia de Dios, la oración y los sacramentos (...).

    Cuando se ha conservado la inocencia, nos sentimos llevados por el amor de Dios, como el águila es portada por sus alas”.
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  • EL REINO DE DIOS
    Vol. 21. Marzo 16, 1927 » Libro de cielo
    En cuanto Jesús fue concebido formó en Él el reanudamiento de su reino con las criaturas. En la Divina Voluntad están los actos universales que se necesitan para impetrarlo.
    Estaba pensando en el Fiat Supremo y en el modo como puede venir y ser realizado este reino, y mi amado Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:
    "Hija mía, en cuanto tu Jesús fue concebido, anude de nuevo el reino de mi Voluntad Divina con las criaturas. Era necesario que Ella tomara dominio absoluto en mi Humanidad y tuviese su Vida libre en todos mis actos para poder extender su reino como quería en mi Humanidad. Así que todo lo que Yo hacía: obras, oraciones, respiro, latido y sufrimientos, eran vínculos, reanudamientos del reino de mi Fiat con las criaturas. Yo representaba el nuevo Adán, que no sólo debía dar los remedios para salvarlos, sino debía rehacer, restituir lo que el viejo Adán perdió; por eso me fue necesario tomar la naturaleza humana para poder encerrar en ella lo que la criatura había perdido, y por medio mío darlo de nuevo. Era de justicia que mi Voluntad Divina tuviera una naturaleza humana a su disposición y que en nada se opusiera, para poder de nuevo extender su reino en medio de las criaturas, mucho más que una naturaleza humana le había quitado sus derechos de reinar, por eso se necesitaba otra que le restituyera sus derechos. Así que mi venida a la tierra no fue por la sola Redención, más bien la primera finalidad fue para formar el reino de mi Voluntad en mi Humanidad para darlo nuevamente a las criaturas; si esto no fuera así, mi venida sobre la tierra sería una obra incompleta, no digna de un Dios, que nada menos no habría podido restablecer la obra de la Creación, el orden como salió de nuestras manos creadoras, que en todo debía reinar nuestra Voluntad. Ahora, para que estos reanudamientos que formó mi Humanidad de mi reino con las criaturas pudieran tener validez, vida y ser conocidos, era necesario que eligiera a una criatura, y dándole por oficio especial que hiciera conocer este reino de mi Querer, vinculara con ella todos estos reanudamientos que había formado mi Voluntad con mi Humanidad, dándole capacidad de transmitir estos reanudamientos de mi reino a las otras criaturas. Por eso estoy en el fondo de tu alma manteniendo la Vida del Fiat Supremo, para vincular estos reanudamientos y extender en ella su reino, y te hablo tanto de Él como a ningún otro hasta ahora le he hablado. Por eso sé atenta, porque se trata de la cosa más grande, cual es restablecer el orden de la Creación entre el Creador y la criatura.
    No sólo esto, sino que era necesario que escogiera primero una criatura que viviera en el Fiat Divino para recibir de ella actos universales, porque mi Voluntad es universal, se encuentra por todas partes, no hay criatura que no reciba su Vida. Ahora, el hombre con sustraerse de mi Voluntad rechazó un bien universal, quitó a Dios la gloria, la adoración, el amor universal; así que para dar nuevamente este reino, estos bienes universales, quiere por derecho que primero una criatura viviendo en este Fiat, se le comunique este acto universal, y conforme ama, adora, glorifica, reza, se constituye junto con su mismo Querer amor universal por todos, adoración y gloria por cada criatura, y difundiendo su oración como si cada una rezara, ruega en modo universal que venga el reino del Fiat Divino en medio de las criaturas. Cuando un bien es universal se necesitan actos universales para obtenerlo, y sólo en mi Voluntad hay estos actos. Conforme tú amas en Ella, tu amor se extiende dondequiera que Ella se encuentra, y mi Voluntad siente tu amor en todas partes, se siente seguir por doquier, por lo tanto siente en ti el primer amor como había establecido que la criatura la amara en el principio de la Creación; siente su eco en tu amor, que no sabe amar con amor pequeño y finito, sino con amor infinito y universal; siente el primer amor de Adán antes de pecar, que no hacía otra cosa que repetir el eco de la Voluntad de su Creador y se siente como atraída por estos actos universales, que la siguen por todas partes, para venir a reinar de nuevo en medio a las criaturas; por eso te escogí hija mía, y de en medio de su estirpe, no sólo para manifestarte los conocimientos, los bienes, los prodigios de este Fiat, sino para hacer que tú, viviendo en Él, con tus actos universales inclinases a mi Voluntad para venir a reinar nuevamente como al principio de la Creación en medio a las criaturas. Por eso a ti te es dado unir a todos, abrazar a todos, a fin de que encontrando a todos y todo en ti, como todo se encuentra en mi Voluntad, harás que se pongan de acuerdo, se darán el beso de paz y mi reino será restablecido en medio de las criaturas. He aquí el por qué la necesidad de los conocimientos de las maravillas de mi Fiat Divino, para disponer a las criaturas, para animarlas a desear, a querer, a suspirar este reino y los bienes que hay en él; y la necesidad de elegir primero a una criatura que viviendo en él, con sus actos universales que le suministra mi mismo Querer, que son actos divinos, consiga el reino de mi Fiat a las criaturas. Yo hago como un rey cuyo pueblo ha sido rebelde a sus leyes; el rey usando de su poder, a quién mete a la cárcel, a quién manda al exilio, a quién le quita el derecho de poseer, en suma, a todos da el castigo que justamente merecen. Ahora, con el andar del tiempo el rey tiene compasión de su pueblo, escoge a uno de sus ministros más fieles y abriendo su corazón doliente dice: "Quiero fiarme de ti, escucha, he decidido darte el mandato de que me llames a los pobres exiliados, que liberes a los prisioneros, que restituyas el derecho de poseer los bienes que les quité, y si me son fieles les duplicaré sus bienes, su felicidad." Y trata largamente con este ministro de su confianza, planeando todo lo que se debe hacer; mucho más que este ministro estaba siempre junto al rey rogando por su pueblo, que diese a todos gracia de perdón y de reconciliación. Entonces después de haber planeado juntos todo en secreto, llaman a los demás ministros dando orden de que hagan llegar la buena noticia en medio de todo el pueblo, en las prisiones, en el exilio, de cómo el rey quiere hacer la paz con ellos, que quiere que cada uno regrese a su puesto y todos los bienes que el rey les quiere dar; y mientras se esparcen estas bellas noticias, desean, suspiran, se disponen con sus actos a recibir su libertad y el reino perdido por ellos; ahora, mientras se difunden las noticias, el fiel ministro está siempre junto al rey urgiéndolo con ruegos incesantes para que el pueblo reciba el bien establecido entre ellos. Precisamente esto es lo que he hecho Yo, porque lo que se puede hacer entre dos, al tú por tú, en el secreto del dolor y del amor de dos seres que se aman y que quieren el mismo bien, no se puede hacer entre muchos. Un secreto dolor y amor de tu Jesús, unidos con el alma que elijo, tienen tal poder: Yo de dar y ella de impetrar lo que se quiere; el secreto entre tú y Yo ha madurado los tantos conocimientos que te he dado del reino de mi Fiat Divino, ha hecho resurgir tus tantos actos en Él; el secreto entre tú y Yo me ha hecho desahogar mi dolor tan grande y de tantos siglos en los cuales mi Voluntad, mientras estaba en medio de las criaturas, era vida de cada acto de ellas, no la conocían, la tienen en estado de agonía continua. Hija mía, un dolor mío, desahogado en el secreto del corazón de quien me ama, tiene la virtud de cambiar la Justicia en Misericordia, y mis amarguras se cambian en dulzuras. Entonces, después que me he fiado de ti, planeando juntos todo, he llamado a mis ministros dándoles orden de hacer conocer al pueblo las bellas noticias sobre mi Fiat Supremo, sus tantos conocimientos, y cómo llamo a todos a que vengan a mi reino, que salgan de la cárcel, del exilio de su voluntad, que tomen posesión de los bienes perdidos, que no vivan más infelices y esclavos de la voluntad humana, sino felices y libres en mi Voluntad Divina. Y como este secreto ha tenido virtud de decirnos corazón a corazón las tantas manifestaciones maravillosas del eterno Fiat, saliendo fuera este nuestro gran secreto, hará tanto camino en el pueblo, que sorprendidos rogarán con suspiros que venga mi reino que pondrá término a todos sus males."
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  • !!! UN DÍA COMO HOY !!!

    AGOSTO 19 DE 1918 - V12

    Jesús está cansado por las infamias de los sacerdotes.

    Encontrándome en mi habitual estado, mi siempre amable Jesús se hacía ver en mi interior como dentro de un cerco de luz, y mirándome me ha dicho: “Veamos qué hemos hecho de bien hoy.” Y miraba y miraba. Yo creo que aquel cerco de luz era su Santísima Voluntad, y que habiéndome unido yo con Ella, por eso decía así. Y ha agregado: “De alguna manera estoy cansado por las infamias de los sacerdotes, no puedo más, quisiera acabarlos. ¡Oh! cuántas almas devastadas, cuántas desfiguradas, cuántas idólatras! Servirse de las cosas santas para ofenderme es mi dolor más acerbo, es el pecado más execrable, es el sello de la ruina total que atrae las más grandes maldiciones y rompe cualquier comunicación entre el Cielo y la tierra. A estos seres quisiera extirparlos de la tierra, por eso los castigos continuarán y se multiplicarán, la muerte devastará las ciudades, muchas casas y caminos desaparecerán, no habrá quien las habite, el luto, la desolación reinarán por todas partes.” Yo le he rogado y suplicado, y habiéndose entretenido conmigo una buena parte de la noche, estaba Él tan sufriente que yo sentía despedazarme el corazón por el dolor, pero espero que mi Jesús se aplaque.
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  • La humildad viste el alma de una tal seguridad, que las astucias del enemigo no pueden hacerle nada.
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  • Vol. 21. Marzo 16, 1927 » Libro de cielo
    En cuanto Jesús fue concebido formó en Él el reanudamiento de su reino con las criaturas. En la Divina Voluntad están los actos universales que se necesitan para impetrarlo.
    Estaba pensando en el Fiat Supremo y en el modo como puede venir y ser realizado este reino, y mi amado Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:
    "Hija mía, en cuanto tu Jesús fue concebido, anude de nuevo el reino de mi Voluntad Divina con las criaturas. Era necesario que Ella tomara dominio absoluto en mi Humanidad y tuviese su Vida libre en todos mis actos para poder extender su reino como quería en mi Humanidad. Así que todo lo que Yo hacía: obras, oraciones, respiro, latido y sufrimientos, eran vínculos, reanudamientos del reino de mi Fiat con las criaturas. Yo representaba el nuevo Adán, que no sólo debía dar los remedios para salvarlos, sino debía rehacer, restituir lo que el viejo Adán perdió; por eso me fue necesario tomar la naturaleza humana para poder encerrar en ella lo que la criatura había perdido, y por medio mío darlo de nuevo. Era de justicia que mi Voluntad Divina tuviera una naturaleza humana a su disposición y que en nada se opusiera, para poder de nuevo extender su reino en medio de las criaturas, mucho más que una naturaleza humana le había quitado sus derechos de reinar, por eso se necesitaba otra que le restituyera sus derechos. Así que mi venida a la tierra no fue por la sola Redención, más bien la primera finalidad fue para formar el reino de mi Voluntad en mi Humanidad para darlo nuevamente a las criaturas; si esto no fuera así, mi venida sobre la tierra sería una obra incompleta, no digna de un Dios, que nada menos no habría podido restablecer la obra de la Creación, el orden como salió de nuestras manos creadoras, que en todo debía reinar nuestra Voluntad. Ahora, para que estos reanudamientos que formó mi Humanidad de mi reino con las criaturas pudieran tener validez, vida y ser conocidos, era necesario que eligiera a una criatura, y dándole por oficio especial que hiciera conocer este reino de mi Querer, vinculara con ella todos estos reanudamientos que había formado mi Voluntad con mi Humanidad, dándole capacidad de transmitir estos reanudamientos de mi reino a las otras criaturas. Por eso estoy en el fondo de tu alma manteniendo la Vida del Fiat Supremo, para vincular estos reanudamientos y extender en ella su reino, y te hablo tanto de Él como a ningún otro hasta ahora le he hablado. Por eso sé atenta, porque se trata de la cosa más grande, cual es restablecer el orden de la Creación entre el Creador y la criatura.
    No sólo esto, sino que era necesario que escogiera primero una criatura que viviera en el Fiat Divino para recibir de ella actos universales, porque mi Voluntad es universal, se encuentra por todas partes, no hay criatura que no reciba su Vida. Ahora, el hombre con sustraerse de mi Voluntad rechazó un bien universal, quitó a Dios la gloria, la adoración, el amor universal; así que para dar nuevamente este reino, estos bienes universales, quiere por derecho que primero una criatura viviendo en este Fiat, se le comunique este acto universal, y conforme ama, adora, glorifica, reza, se constituye junto con su mismo Querer amor universal por todos, adoración y gloria por cada criatura, y difundiendo su oración como si cada una rezara, ruega en modo universal que venga el reino del Fiat Divino en medio de las criaturas. Cuando un bien es universal se necesitan actos universales para obtenerlo, y sólo en mi Voluntad hay estos actos. Conforme tú amas en Ella, tu amor se extiende dondequiera que Ella se encuentra, y mi Voluntad siente tu amor en todas partes, se siente seguir por doquier, por lo tanto siente en ti el primer amor como había establecido que la criatura la amara en el principio de la Creación; siente su eco en tu amor, que no sabe amar con amor pequeño y finito, sino con amor infinito y universal; siente el primer amor de Adán antes de pecar, que no hacía otra cosa que repetir el eco de la Voluntad de su Creador y se siente como atraída por estos actos universales, que la siguen por todas partes, para venir a reinar de nuevo en medio a las criaturas; por eso te escogí hija mía, y de en medio de su estirpe, no sólo para manifestarte los conocimientos, los bienes, los prodigios de este Fiat, sino para hacer que tú, viviendo en Él, con tus actos universales inclinases a mi Voluntad para venir a reinar nuevamente como al principio de la Creación en medio a las criaturas. Por eso a ti te es dado unir a todos, abrazar a todos, a fin de que encontrando a todos y todo en ti, como todo se encuentra en mi Voluntad, harás que se pongan de acuerdo, se darán el beso de paz y mi reino será restablecido en medio de las criaturas. He aquí el por qué la necesidad de los conocimientos de las maravillas de mi Fiat Divino, para disponer a las criaturas, para animarlas a desear, a querer, a suspirar este reino y los bienes que hay en él; y la necesidad de elegir primero a una criatura que viviendo en él, con sus actos universales que le suministra mi mismo Querer, que son actos divinos, consiga el reino de mi Fiat a las criaturas. Yo hago como un rey cuyo pueblo ha sido rebelde a sus leyes; el rey usando de su poder, a quién mete a la cárcel, a quién manda al exilio, a quién le quita el derecho de poseer, en suma, a todos da el castigo que justamente merecen. Ahora, con el andar del tiempo el rey tiene compasión de su pueblo, escoge a uno de sus ministros más fieles y abriendo su corazón doliente dice: "Quiero fiarme de ti, escucha, he decidido darte el mandato de que me llames a los pobres exiliados, que liberes a los prisioneros, que restituyas el derecho de poseer los bienes que les quité, y si me son fieles les duplicaré sus bienes, su felicidad." Y trata largamente con este ministro de su confianza, planeando todo lo que se debe hacer; mucho más que este ministro estaba siempre junto al rey rogando por su pueblo, que diese a todos gracia de perdón y de reconciliación. Entonces después de haber planeado juntos todo en secreto, llaman a los demás ministros dando orden de que hagan llegar la buena noticia en medio de todo el pueblo, en las prisiones, en el exilio, de cómo el rey quiere hacer la paz con ellos, que quiere que cada uno regrese a su puesto y todos los bienes que el rey les quiere dar; y mientras se esparcen estas bellas noticias, desean, suspiran, se disponen con sus actos a recibir su libertad y el reino perdido por ellos; ahora, mientras se difunden las noticias, el fiel ministro está siempre junto al rey urgiéndolo con ruegos incesantes para que el pueblo reciba el bien establecido entre ellos. Precisamente esto es lo que he hecho Yo, porque lo que se puede hacer entre dos, al tú por tú, en el secreto del dolor y del amor de dos seres que se aman y que quieren el mismo bien, no se puede hacer entre muchos. Un secreto dolor y amor de tu Jesús, unidos con el alma que elijo, tienen tal poder: Yo de dar y ella de impetrar lo que se quiere; el secreto entre tú y Yo ha madurado los tantos conocimientos que te he dado del reino de mi Fiat Divino, ha hecho resurgir tus tantos actos en Él; el secreto entre tú y Yo me ha hecho desahogar mi dolor tan grande y de tantos siglos en los cuales mi Voluntad, mientras estaba en medio de las criaturas, era vida de cada acto de ellas, no la conocían, la tienen en estado de agonía continua. Hija mía, un dolor mío, desahogado en el secreto del corazón de quien me ama, tiene la virtud de cambiar la Justicia en Misericordia, y mis amarguras se cambian en dulzuras. Entonces, después que me he fiado de ti, planeando juntos todo, he llamado a mis ministros dándoles orden de hacer conocer al pueblo las bellas noticias sobre mi Fiat Supremo, sus tantos conocimientos, y cómo llamo a todos a que vengan a mi reino, que salgan de la cárcel, del exilio de su voluntad, que tomen posesión de los bienes perdidos, que no vivan más infelices y esclavos de la voluntad humana, sino felices y libres en mi Voluntad Divina. Y como este secreto ha tenido virtud de decirnos corazón a corazón las tantas manifestaciones maravillosas del eterno Fiat, saliendo fuera este nuestro gran secreto, hará tanto camino en el pueblo, que sorprendidos rogarán con suspiros que venga mi reino que pondrá término a todos sus males."
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  • Vol. 21. Marzo 10, 1927 » Libro de cielo
    Dios en la Creación daba los derechos de poseer el reino de la Divina Voluntad.
    Estaba según mi costumbre siguiendo los actos del Querer Supremo en la Creación y habiendo llegado al punto cuando Dios creaba al hombre, me unía con los primeros actos perfectos que hizo Adán cuando fue creado, para comenzar junto con él, y para seguir donde terminó de amar a Dios, de adorarlo, cuando pecó, con aquella perfección con la que había empezado en la unidad del Fiat Supremo, pero mientras esto hacía pensaba entre mí: "¿Pero nosotros tenemos derecho a este reino del Querer Divino?" Y mi dulce Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:
    "Hija mía, tú debes saber que Adán antes de pecar hacía sus actos en el Fiat Divino, esto significaba que la Trinidad le había dado la posesión de este reino, porque para poder poseer un reino se necesita quien lo forme, quien lo done y quien lo reciba. La Divinidad lo formó y lo donó, el hombre lo recibió, así que Adán en su primera época de la Creación poseía este reino del Fiat Supremo, y como él era la cabeza de todo la generación humana, todas las criaturas recibían el derecho de esta posesión; y si bien Adán con sustraerse de nuestra Voluntad perdió la posesión de este reino, porque con hacer su voluntad se puso como en estado de guerra con el eterno Fiat, y, pobrecito, no teniendo fuerza suficiente para combatir, ni ejército bien provisto para poder pelear con un Querer tan santo, que tenía fuerza invencible y un ejército formidable, quedó vencido y perdió el reino dado por Nosotros; mucho más que la fuerza que poseía antes era la nuestra, y le habíamos dado también nuestro ejército a su disposición; en cuanto pecó la fuerza se volvió a nuestra fuente y el ejército se retiró de él poniéndose a nuestra disposición. Todo esto no quitó los derechos a sus descendientes de poder readquirir el reino de mi Voluntad. Sucedió como a un rey que por una guerra pierde su reino, ¿no habrá la probabilidad que uno de sus hijos, con otra guerra pueda readquirir el reino de su padre, que ya era suyo? Mucho más que vine Yo a la tierra, el divino vencedor, para rehacer las pérdidas del hombre, y encontrando a quien quisiese recibir este reino le restituía la fuerza, poniendo de nuevo mi ejército a su disposición para mantener el orden, el decoro y la gloria del reino. ¿Y cuál es este ejército? Es toda la Creación, en la cual en cada cosa creada está bilocada la Vida de mi Voluntad más que ejército maravilloso y formidable para mantener la vida de este reino. El hombre podría perder la esperanza de poseer de nuevo este reino sólo si viera desaparecer todo el ejército invencible de la Creación, entonces se podría decir: "Dios ha retirado su Voluntad de la faz de la tierra, que la vivificaba, la embellecía, la enriquecía, ya no hay más esperanza de que el reino pueda estar en nuestra posesión." Pero hasta en tanto que la Creación exista, sólo es cuestión de tiempo para encontrar a aquellos que lo quieran recibir, y además, si no se fuera a realizar la posesión del reino del Fiat Divino, no era necesario que Yo te manifestara tantos conocimientos referentes a él, ni te habría manifestado su Querer que quiere reinar, ni su dolor porque no reina; cuando una cosa no se puede efectuar es inútil hablar de ella, por lo tanto no habría tenido ningún interés de decir tantas cosas respecto a mi Voluntad Divina. Así que el sólo hablar de Ella es señal de que quiero que regrese su posesión."
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  • !!! UN DÍA COMO HOY !!!

    AGOSTO 12 DE 1916 - V11

    Gloria de las almas que vivirán en el Querer Divino en la tierra.

    Estaba fundiéndome en el Santísimo Querer y mi dulce Jesús me ha dicho: “Hija mía, sólo por quien vive en mi Querer me siento como correspondido por la Creación, por la Redención y por la Santificación, y me glorifica en el modo en que la criatura debe glorificarme, por eso estas almas serán gemas de mi trono y tomarán en ellas todos los contentos, la gloria que cada uno de los bienaventurados tendrá para sí solo; estas almas estarán como reinas en torno a mi trono y todos los bienaventurados les estarán en torno, y como los bienaventurados serán tantos soles que resplandecerán en la Jerusalén Celestial, las almas que habrán vivido en mi Querer resplandecerán en mi mismo Sol, estarán como fundidas con mi Sol, y los bienaventurados verán a estas almas dentro de Mí mismo, pues es justo que habiendo vivido en la tierra unidas conmigo, con mi Querer, no habiendo vivido vida propia, es muy justo que en el Cielo tengan un puesto diferente de todos los demás y continúen en el Cielo la vida que hicieron en la tierra, todas transformadas en Mí e inabismadas en el océano de mis contentos.”
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  • Libro de Cielo, Abril 15, 1925: "...la misión de mi Voluntad es eterna, y es propiamente la misión de Nuestro Padre Celestial, que no quiere otra cosa, sino que ordena, exige que su Voluntad se conozca y se ame a fin de que se haga como en el Cielo así en la tierra. Así tú, haciendo tuya esta misión eterna e imitando al Padre Celestial, no debes querer otra cosa sobre ti y sobre de todos, sino que mi Voluntad sea conocida, amada y cumplida."
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  • Vol. 21. Marzo 5, 1927 » Libro de cielo
    La firmeza en el bien es sólo de Dios, el cual habiendo hecho una vez un acto, éste no cesa más. Efectos de la firmeza. La Humanidad de Nuestro Señor fue vínculo de tiempos, remedio y modelo. Cómo quiere a salvo los derechos del Querer Divino.
    Me sentía en lo máximo de la aflicción por la privación de mi dulce Jesús, y en mi interior le decía: "Amor mío y vida mía, cómo es que te has alejado de mí sin decirme adiós, ni enseñarme hacia donde dirigir mis pasos, ni el camino que debo recorrer para reencontrarte, es más, me parece que Tú mismo me has obstaculizado los caminos para no dejarte encontrar, y por cuanto pueda girar y llamarte Tú no me escuchas, los caminos están cerrados, y yo extenuada por el cansancio estoy obligada a detenerme y lloro por Aquél que a cualquier costo quisiera encontrar y no encuentro. ¡Ah! Jesús, Jesús, regresa, ven a aquélla que no puede vivir sin Ti." Pero mientras desahogaba mi dolor, apenas se ha movido en mi interior, y yo al sentir que se movía le he dicho: "Mi Jesús, vida mía, ¿por qué me haces tanto esperar, hasta no poder más? Si te haces ver es apenas como relámpago, y sin decirme nada se hace más oscuro que antes y yo quedo más en mis desvaríos y delirando de dolor te busco, te llamo; pero en vano te espero." Y Jesús, compadeciéndome me ha dicho:
    "Hija mía, no temas, estoy aquí contigo, lo que quiero es que jamás salgas de dentro de mi Voluntad, que siempre continúes tus actos sin apartarte jamás de los confines del reino del Fiat Supremo, y esto te dará la firmeza que te asemejará a tu Creador, el cual, habiendo hecho una vez un acto, ese acto tiene vida continua sin cesar jamás. Un acto siempre continuado es sólo de Dios, el cual no sufre interrupciones en sus actos, por eso nuestra firmeza es inquebrantable y extendiéndose dondequiera con nuestra Inmensidad, vuelve sin interrupción nuestros actos, y dondequiera que nos apoyamos encontramos nuestra firmeza que nos hace el más grande honor, nos hace conocer como el Ser Supremo, Creador de todo, y vuelve inquebrantable nuestro Ser y nuestros actos, porque dondequiera que queremos apoyarnos encontramos nuestra Firmeza que todo sostiene. Hija mía, la firmeza es naturaleza y dote divina, y es justo que demos esta participación y dote de naturaleza divina a quien debe ser hija de nuestro Fiat Divino y vivir en nuestro reino. Así que el continuar tus actos en Él sin interrumpirlos jamás, hace conocer que ya estás en posesión de la dote de nuestra Firmeza. ¡Cuántas cosas dice la firmeza! Dice que el alma se mueve sólo por Dios; dice que se mueve con razón y con puro amor, no con pasión e interés propio; dice que conoce el bien que hace y por eso se mantiene firme en él sin interrumpirlo jamás; la firmeza dice con caracteres imborrables: "Aquí está el dedo de Dios." Por eso sé firme en tus actos y tendrás nuestra Firmeza divina en tu obrar."
    Después de esto continuaba mis actos en el Supremo Querer y llegando al punto de seguir los actos de Jesús, desde que fue concebido en el seno de la Inmaculada Reina hasta que murió sobre la cruz, mi amable Jesús, haciéndose oír de nuevo en mi interior me ha dicho:
    "Hija mía, mi Humanidad vino a la tierra como en medio de los tiempos, para reunir el pasado, cuando la plenitud de mi Voluntad reinaba en el hombre; en la Creación todo era suyo, dondequiera tenía su reino, su Vida obrante y Divina, y Yo encerré en Mí esta plenitud de mi Querer Divino, y vinculando los presentes me hice primer modelo para formar los remedios que se requerían, las ayudas, las enseñanzas que se necesitaban para curarlos, y después vinculaba a los futuros a la plenitud de aquella Voluntad Divina que reinaba en los primeros tiempos de la Creación. Así que mi venida a la tierra fue vínculo de reunión de los tiempos, fue remedio para formar este vínculo para hacer que el reino del Fiat Divino pudiera regresar en medio de las criaturas, fue modelo que hacía para todos, los que modelándose quedaban reanudados en los vínculos hechos por Mí. He aquí por qué antes de hablarte de mi Voluntad te hablé de mi venida a la tierra, de lo que hice y sufrí, para darte los remedios y el modelo de mi misma Vida, y después te hablé de mi Querer, eran vínculos que formaba en ti, y en estos vínculos formaba el reino de mi Voluntad, y señal de esto son los tantos conocimientos que te he manifestado acerca de Ella, su dolor porque no reina con toda su plenitud en medio de las criaturas y los bienes que promete a los hijos de su reino."
    Después yo continuaba rezando y me sentía medio somnolienta, cuando de improviso oía hablar en voz alta dentro de mí; he puesto atención y he visto a mi amado Jesús con los brazos en alto, en acto de abrazarme, que con voz fuerte me decía:
    "Hija mía, Yo no pido otra cosa de ti sino que seas la hija, la madre, la hermana de mi Voluntad, que pongas a salvo en ti sus derechos, su honor, su gloria."
    Y esto lo decía con voz alta y fuerte; después, bajando la voz y abrazándome ha agregado:
    "El motivo hija mía por el que quiero a salvo los derechos de mi eterno Fiat, es porque quiero encerrar en el alma la Santísima Trinidad, y sólo mi Voluntad Divina puede darnos el lugar y la gloria digna de Nosotros, y sólo por medio de Ella podemos obrar libremente y extender en ti todo el bien de la Creación, formar cosas aún más bellas, porque con nuestra Voluntad en el alma podemos todo, sin Ella nos faltaría el lugar donde ponernos y donde extender nuestras obras; por lo tanto, no siendo libres, permanecemos en nuestros apartamentos celestiales. Sucede como a un rey que amando con amor excesivo a un súbdito suyo, quiere abajarse a hacer vida en su pequeño tugurio, pero quiere ser libre, quiere poner en el pequeño tugurio sus cosas reales, quiere mandar, quiere que coma junto con él sus buenos y delicados alimentos, en suma, quiere hacer su vida de rey, pero el súbdito no quiere que el rey ponga sus cosas reales, ni que mande, ni quiere adaptarse a los alimentos del rey. El rey no se siente libre y por amor de la libertad se vuelve a su palacio real. Donde no reina mi Voluntad no soy libre; la voluntad humana pone continua oposición a la mía, y por eso, no teniendo a salvo nuestros derechos, no podemos reinar y por eso nos estamos en nuestra morada real."
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  • Vol. 21. Febrero 23, 1927 » Libro de cielo
    El vivir en el Querer Divino es formar una visita de sorpresa a Jesús.
    Mi pobre corazón me lo sentía bajo un peso durísimo por la privación de mi dulce Jesús; ¡oh! cómo gemía y sufría, y haciendo mi acostumbrado giro en la Creación para seguir los actos de su Voluntad en ella, al llegar al mar lo llamaba y le decía: "Jesús mío, ven, regresa, tu pequeña hija te llama en el mar, te llamo junto con la vastedad de estas aguas, con su murmullo, te llamo en el serpentear de los peces, te llamo con la Potencia de tu misma Voluntad que en este mar se extiende; si no quieres escuchar mi voz que te llama, escucha las tantas voces inocentes que se desprenden de este mar que te llaman. ¡Ah! no me hagas más penar que no puedo más." Pero qué, a pesar de todas las voces del mar Jesús no venía, así que he debido pasar a girar en el sol, lo llamaba con la inmensidad de su luz, así que dondequiera que giraba lo llamaba en nombre de cada cosa creada y de su misma Voluntad que dominaba en ellas. Entonces, habiendo llegado bajo la bóveda azul del cielo le he dicho: "Mira oh Jesús, te traigo todas tus obras, ¿no escuchas la voz de todo el cielo, las voces innumerables de las estrellas que te llaman? Todas quieren circundarte y hacerte una visita como a su Creador y Padre de ellas, y Tú quieres rechazarnos a todos?" Ahora, mientras esto decía, mi dulce Jesús ha salido y poniéndose como en medio de todas sus obras me ha dicho:
    "Hija mía, qué bella sorpresa me has hecho hoy, me has traído todas mis obras a hacerme una visita, me siento duplicada mi gloria, mi felicidad al verme rodeado por todas mis obras, que reconozco como tantos hijos míos. Hoy has hecho como un hijo que ama mucho a su padre y que sabe que él goza cuando se ve rodeado y visitado por todos sus hijos; éste los llama a todos, uno por uno los reúne a todos juntos, hermanos y hermanas y va a dar su sorpresa a su padre, el cual goza al verse rodeado por todos sus hijos, ninguno falta, reconoce a todos los miembros de su familia, ¡oh! cómo se siente glorificado por todos sus hijos, su felicidad es plena y por cumplimiento de su alegría prepara un suntuoso banquete y festejan todos juntos, padre e hijos, pero en la plenitud de su felicidad reconoce al hijo que ha reunido a toda su familia para dar la sorpresa al padre y hacerlo gozar tanto, este hijo será amado de más, porque él ha sido la causa de tanta felicidad. Ahora pequeña hija mía, mientras tú me llamabas en el mar con todas sus voces, Yo te escuchaba y decía: "Deja que mi hija gire por todas las cosas creadas, a fin de que me las reúna todas juntas y después me haré encontrar, así podré recibir la visita de todas mis obras que son como tantos hijos míos, así ellos me harán feliz a Mí, y Yo a ellos." Así que el vivir en mi Voluntad contiene sorpresas indescriptibles, puedo decir: "Donde Ella reina el alma se vuelve mi felicidad, mi alegría, mi gloria, y Yo preparo a ella el banquete de sus conocimientos, a fin de que haciéndonos felices juntos, extendamos el reino del Fiat Supremo, y así sea conocido, amado y glorificado." Por eso espero frecuentemente estas sorpresas de la pequeña hija que me trae la visita de toda la familia que me pertenece.
    Además de esto, así como en la Creación están como esparcidas todas nuestras cualidades divinas, y cada cosa creada ocupa un oficio de nuestros atributos, por lo tanto quien es hijo de nuestra Potencia, quien de la Justicia, quien de la luz, quien de la Paz, quien de la Bondad; en suma, cada cosa creada es hijo de alguno de nuestros atributos; entonces cuando tú me traes toda la Creación, eres la portadora de mi felicidad esparcida en ella y Yo reconozco a mi hijo de la Luz en el sol, a mi hijo de la Justicia en el mar, aquél de mi Imperio en el viento, aquél de la Paz en la tierra florida, en suma, en todas las cosas creadas reconozco algún parto de mis atributos, y Yo gozo al reconocer a mis hijos que me trae la pequeña hija de mi Querer. Hago como aquel padre que tiene muchos hijos y cada uno de ellos ocupa un oficio de honor: Quién es príncipe, quién es juez, quién diputado, quién senador, quién gobernador; el padre se siente más feliz al reconocer en el parto de sus entrañas cada uno de los oficios y la dignidad de los propios hijos, y como todas las cosas creadas fueron hechas porque debían servir para hacer felices a los hijos del Fiat Supremo, al verte traer a Nosotros nuestras obras, reconocemos en ti nuestra finalidad, y ¡oh! cómo gozamos al verte girar para reunir todas nuestras obras para traernos nuestra felicidad esparcida en toda la Creación. Por eso tu vuelo en mi Voluntad sea continuo."
    Después de esto, habiendo recibido la santa Comunión, estaba diciendo a mi amado Jesús: "Amor mío y vida mía, tu Voluntad tiene virtud de multiplicar tu Vida por cuantos seres existen y existirán sobre la tierra, y yo en tu Querer quiero formar tantos Jesús para darte todo entero a cada una de las almas del purgatorio, a cada bienaventurado del Cielo, a cada uno de los vivientes sobre la tierra." Ahora, mientras esto decía, mi celestial Jesús me ha dicho:
    "Hija mía, para quien vive en mi Querer, Éste es exactamente lo que hace, multiplica los actos del alma en virtud suya por cuantos son los seres creados; el alma recibe la actitud divina y su acto se hace acto de todos. Es precisamente éste el obrar divino: Un acto que hace se multiplica en tantos, que todos pueden hacer suyo aquel acto como si hubiera sido hecho por cada uno, mientras que el acto ha sido uno, así que el alma donde reina mi Querer se pone en las condiciones de Dios mismo, sea de gloria, sea de dolor, según que las criaturas lo reciban o lo rechacen; la gloria que su acto puede llevar, el bien y la Vida de Jesús a todos, es grande, exuberante, infinito; el dolor de que no todas las criaturas tomen aquel bien y de que mi misma Vida quede suspendida, sin llevar lo útil de mi Vida Divina, es dolor que supera todo dolor."
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  • !!! UN DÍA COMO HOY !!!

    AGOSTO 04 DE 1904 - V6

    La gloria de los bienaventurados en el Cielo será de acuerdo a los modos como se han comportado con Dios en la tierra. Del modo como es Dios para el alma, se puede ver cómo el alma es para Dios.

    Esta mañana, habiendo venido el bendito Jesús me ha transportado fuera de mí misma, y tomándome con la mano me ha conducido hasta la bóveda del cielo, desde donde se veían los bienaventurados, se oía su canto. ¡Oh! cómo los bienaventurados nadaban en Dios, se veía la vida de ellos en Dios, y la vida de Dios en ellos, a mí esto me parece que es lo esencial de su felicidad. Me parece también que cada bienaventurado es un nuevo cielo en aquella bienaventurada morada, pero todos distintos entre ellos, no hay uno igual a otro, y esto viene de acuerdo a los modos con que se han comportado con Dios sobre la tierra: Uno ha buscado amarlo más, este lo amará más en el Cielo y recibirá de Dios siempre nuevo y más creciente amor, y este cielo quedará con una tinta y un lineamiento divino todo especial. Otro ha buscado glorificarlo de más, Dios bendito le dará siempre más creciente gloria, para quedar este nuevo cielo más glorioso y glorificado de la misma gloria divina. Y así de todos los otros modos distintos que cada uno ha tenido con Dios en la tierra, que si yo quisiera decirlo todo me alargaría demasiado. Así que se puede decir que lo que se hace para Dios en la tierra, lo continuaremos en el Cielo, pero con mayor perfección, entonces el bien que hacemos no es temporal, sino que durará para toda la eternidad y resplandecerá ante Dios y en torno a nosotros continuamente. ¡Oh! cómo seremos felices viendo que todo nuestro bien y la gloria que dimos a Dios, y la nuestra, viene de aquel poco de bien iniciado imperfectamente sobre la tierra; si todos lo pudieran ver, ¡oh! cómo se apresurarían para amar, alabar, agradecer y más, al Señor, para poderlo hacer con mayor intensidad en el Cielo. ¿Pero quién puede decirlo todo? Más bien me parece que estoy diciendo tantos desatinos de aquella bienaventurada morada, la mente lo capta de un modo, la boca no encuentra las palabras para saberse manifestar, por eso paso a otra cosa. Después me ha transportado a la tierra. ¡Oh! cómo los males de la tierra son espeluznantes en estos tristes tiempos, sin embargo parecen nada aún en comparación de lo que vendrá, tanto en el estado religioso, que parece que sus mismos hijos desgarrarán a pedazos a esta buena y santa madre, la Iglesia; como en el estado seglar. Entonces, después de esto me ha reanimado y me ha dicho: “Hija mía, dime un poco qué soy Yo para ti?” Y yo: “Todo, todo eres para mí, ninguna cosa entra en mí excepto Tú solo, todo corre fuera.” Y Él: “Y Yo soy todo, todo para ti, nada de ti sale fuera de Mí, sino que todo me deleito en ti. Así que del mismo modo que Yo soy para ti, puedes ver cómo tú eres para Mí.” Dicho esto ha desaparecido.
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  • AGOSTO 02 DE 1902 - V4

    Jesús en todo el curso de su Vida reparaba por todos en general, y por cada uno en particular.

    Esta mañana mi adorable Jesús después de haberme hecho esperar mucho, de improviso ha venido expandiendo rayos de luz, y yo he quedado investida por aquella luz, y no sé cómo me he encontrado dentro de Jesucristo. ¿Quién puede decir cuántas cosas comprendía dentro de aquella Humanidad Santísima? Sólo sé decir que la Divinidad dirigía en todo a la Humanidad, y como la Divinidad en un mismo instante puede hacer tantos actos cuantos cada uno de nosotros puede hacer en todo el período de la vida, y cuantos más quiera hacer, entonces, siendo que en la Humanidad de Jesucristo obraba la Divinidad, comprendía con claridad que Jesús bendito en todo el curso de la Vida rehacía por todos en general y por cada uno en particular todo lo que cada uno está obligado a hacer hacia Dios, de modo que adoraba a Dios por cada uno en particular, agradecía, reparaba, glorificaba por cada uno, alababa, sufría, rogaba por cada uno. Entonces comprendía que todo lo que cada uno debe hacer, ya ha sido hecho primero en el corazón de Jesucristo.
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  • Vol. 21. Febrero 23, 1927 » Libro de cielo
    El vivir en el Querer Divino es formar una visita de sorpresa a Jesús.
    Mi pobre corazón me lo sentía bajo un peso durísimo por la privación de mi dulce Jesús; ¡oh! cómo gemía y sufría, y haciendo mi acostumbrado giro en la Creación para seguir los actos de su Voluntad en ella, al llegar al mar lo llamaba y le decía: "Jesús mío, ven, regresa, tu pequeña hija te llama en el mar, te llamo junto con la vastedad de estas aguas, con su murmullo, te llamo en el serpentear de los peces, te llamo con la Potencia de tu misma Voluntad que en este mar se extiende; si no quieres escuchar mi voz que te llama, escucha las tantas voces inocentes que se desprenden de este mar que te llaman. ¡Ah! no me hagas más penar que no puedo más." Pero qué, a pesar de todas las voces del mar Jesús no venía, así que he debido pasar a girar en el sol, lo llamaba con la inmensidad de su luz, así que dondequiera que giraba lo llamaba en nombre de cada cosa creada y de su misma Voluntad que dominaba en ellas. Entonces, habiendo llegado bajo la bóveda azul del cielo le he dicho: "Mira oh Jesús, te traigo todas tus obras, ¿no escuchas la voz de todo el cielo, las voces innumerables de las estrellas que te llaman? Todas quieren circundarte y hacerte una visita como a su Creador y Padre de ellas, y Tú quieres rechazarnos a todos?" Ahora, mientras esto decía, mi dulce Jesús ha salido y poniéndose como en medio de todas sus obras me ha dicho:
    "Hija mía, qué bella sorpresa me has hecho hoy, me has traído todas mis obras a hacerme una visita, me siento duplicada mi gloria, mi felicidad al verme rodeado por todas mis obras, que reconozco como tantos hijos míos. Hoy has hecho como un hijo que ama mucho a su padre y que sabe que él goza cuando se ve rodeado y visitado por todos sus hijos; éste los llama a todos, uno por uno los reúne a todos juntos, hermanos y hermanas y va a dar su sorpresa a su padre, el cual goza al verse rodeado por todos sus hijos, ninguno falta, reconoce a todos los miembros de su familia, ¡oh! cómo se siente glorificado por todos sus hijos, su felicidad es plena y por cumplimiento de su alegría prepara un suntuoso banquete y festejan todos juntos, padre e hijos, pero en la plenitud de su felicidad reconoce al hijo que ha reunido a toda su familia para dar la sorpresa al padre y hacerlo gozar tanto, este hijo será amado de más, porque él ha sido la causa de tanta felicidad. Ahora pequeña hija mía, mientras tú me llamabas en el mar con todas sus voces, Yo te escuchaba y decía: "Deja que mi hija gire por todas las cosas creadas, a fin de que me las reúna todas juntas y después me haré encontrar, así podré recibir la visita de todas mis obras que son como tantos hijos míos, así ellos me harán feliz a Mí, y Yo a ellos." Así que el vivir en mi Voluntad contiene sorpresas indescriptibles, puedo decir: "Donde Ella reina el alma se vuelve mi felicidad, mi alegría, mi gloria, y Yo preparo a ella el banquete de sus conocimientos, a fin de que haciéndonos felices juntos, extendamos el reino del Fiat Supremo, y así sea conocido, amado y glorificado." Por eso espero frecuentemente estas sorpresas de la pequeña hija que me trae la visita de toda la familia que me pertenece.
    Además de esto, así como en la Creación están como esparcidas todas nuestras cualidades divinas, y cada cosa creada ocupa un oficio de nuestros atributos, por lo tanto quien es hijo de nuestra Potencia, quien de la Justicia, quien de la luz, quien de la Paz, quien de la Bondad; en suma, cada cosa creada es hijo de alguno de nuestros atributos; entonces cuando tú me traes toda la Creación, eres la portadora de mi felicidad esparcida en ella y Yo reconozco a mi hijo de la Luz en el sol, a mi hijo de la Justicia en el mar, aquél de mi Imperio en el viento, aquél de la Paz en la tierra florida, en suma, en todas las cosas creadas reconozco algún parto de mis atributos, y Yo gozo al reconocer a mis hijos que me trae la pequeña hija de mi Querer. Hago como aquel padre que tiene muchos hijos y cada uno de ellos ocupa un oficio de honor: Quién es príncipe, quién es juez, quién diputado, quién senador, quién gobernador; el padre se siente más feliz al reconocer en el parto de sus entrañas cada uno de los oficios y la dignidad de los propios hijos, y como todas las cosas creadas fueron hechas porque debían servir para hacer felices a los hijos del Fiat Supremo, al verte traer a Nosotros nuestras obras, reconocemos en ti nuestra finalidad, y ¡oh! cómo gozamos al verte girar para reunir todas nuestras obras para traernos nuestra felicidad esparcida en toda la Creación. Por eso tu vuelo en mi Voluntad sea continuo."
    Después de esto, habiendo recibido la santa Comunión, estaba diciendo a mi amado Jesús: "Amor mío y vida mía, tu Voluntad tiene virtud de multiplicar tu Vida por cuantos seres existen y existirán sobre la tierra, y yo en tu Querer quiero formar tantos Jesús para darte todo entero a cada una de las almas del purgatorio, a cada bienaventurado del Cielo, a cada uno de los vivientes sobre la tierra." Ahora, mientras esto decía, mi celestial Jesús me ha dicho:
    "Hija mía, para quien vive en mi Querer, Éste es exactamente lo que hace, multiplica los actos del alma en virtud suya por cuantos son los seres creados; el alma recibe la actitud divina y su acto se hace acto de todos. Es precisamente éste el obrar divino: Un acto que hace se multiplica en tantos, que todos pueden hacer suyo aquel acto como si hubiera sido hecho por cada uno, mientras que el acto ha sido uno, así que el alma donde reina mi Querer se pone en las condiciones de Dios mismo, sea de gloria, sea de dolor, según que las criaturas lo reciban o lo rechacen; la gloria que su acto puede llevar, el bien y la Vida de Jesús a todos, es grande, exuberante, infinito; el dolor de que no todas las criaturas tomen aquel bien y de que mi misma Vida quede suspendida, sin llevar lo útil de mi Vida Divina, es dolor que supera todo dolor."
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  • Vol 10- Noviembre 23, 1910

    El amor basta para todo, y cambia las virtudes naturales en divinas. El Valor de la pureza

    Encontrándome en mi habitual estado, estaba pensando en la pureza, y en cómo yo a esta bella virtud no le dedico ni un pensamiento, ni a favor ni en contra; me parece que en este punto de la pureza, ni ella me molesta a mí, ni yo me doy un pensamiento de ella. Y decía entre mí: “Yo misma no sé cómo me encuentro en relación a esta virtud, pero no quiero entrometerme en eso, me basta el amor para todo.” Y Jesús, retomando mis palabras me ha dicho:

    “Hija mía, el amor encierra todo, encadena todo, da vida a todo, sobre todo triunfa, todo embellece, todo enriquece.

    La pureza se contenta con no hacer ningún acto, mirada, pensamiento, palabra, que no sea honesto, el resto lo tolera, con esto no se reduce a otra cosa que a adquirir la pureza natural; el amor es celoso de todo, aun del pensamiento, del respiro, aunque fueran honestos, todo lo quiere para sí, y con esto da al alma la pureza no natural sino divina, y así de todas las otras virtudes. Así que el amor se puede decir que es paciencia, el amor es obediencia, es dulzura, es fuerza, es paz, es todo, así que todas las virtudes, si no tienen vida del amor, a lo más se pueden llamar virtudes naturales, pero el amor las cambia en virtudes divinas. ¡Oh!, qué diferencia entre las unas y las otras, las virtudes naturales son siervas y las divinas reinas, por eso para todo te baste el amor.”
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  • !!! UN DÍA COMO HOY !!!

    Agosto 1, 1923

    Toda la Creación contiene el te amo de Jesús. El alma en la Divina
    Voluntad debe dar la correspondencia con su te amo en todo.

    Me sentía muy afligida porque el día de hoy mi Sol Jesús no ha despuntado sobre mi pobre alma. ¡Oh Dios, qué pena, pasar un día sin sol, siempre noche! Entonces, mientras me sentía traspasada en el alma, he tenido el bien de mirar el cielo estrellado y entre mí decía:
    “¿Cómo es que no recuerda ya nada mi dulce Jesús? Yo no sé cómo la bondad de su corazón puede tolerar el no hacer surgir el Sol de su amable presencia, mientras que me decía que no habría podido estar sin venir a su pequeña hija, porque los pequeños no pueden estar largo tiempo sin el padre; son tantas sus necesidades, que el padre está obligado a estar con ellos para vigilarlos, custodiarlos y nutrirlos. ¡Ah! no recuerda cuando transportándome fuera de mí misma y llevándome por la bóveda de los cielos, en medio de las esferas celestes y paseando junto con Él yo imprimía mi te amo en cada estrella, en cada esfera. ¡Ah! me parece ver en cada estrella mi te amo; me parece que esos centelleos de luz que se forman alrededor de las estrellas resuenan entre ellos mi te amo Jesús; sin embargo Él no lo escucha, no viene, no hace despuntar su Sol, que eclipsando a todas las estrellas junto con mi te amo forme uno solo con el de Él, y elevándome de nuevo en medio de las esferas celestiales imprima un nuevo te amo Jesús. ¡Ah, estrellas! gritad fuerte, haced resonar mi te amo, para que Jesús, oyéndolo, venga a su pequeña hija, a la pequeña exiliada. ¡Oh! Jesús, ven, dame la mano, hazme entrar en tu Santo Querer a fin de que llene toda la atmósfera, el cielo azul, la luz del sol, el aire, el mar, todo, todo con mi te amo, con mis besos, a fin de que en cualquier lugar donde Tú estés, si miras, mires mi te amo y mis besos; si oyes, oigas mi te amo y el chasquido de mis besos; si hablas y respiras, respires mis te amo y mis besos angustiados; si obras, en tus manos corran mis te amo; si caminas, pises mi te amo y el sonido de mis besos bajo tus pasos; mi te amo sea la cadena que te atraiga hacia mí y mis besos sean imán potente que, quieras o no quieras te forcen a visitar a aquélla que no puede vivir sin Ti.” ¿Pero quién puede decir mis tantos desatinos? Ahora, mientras esto pensaba, mi adorable Jesús, todo bondad ha venido y mostrándome su corazón abierto me ha dicho:
    “Hija mía, apoya tu cabeza sobre mi corazón y repósate, pues estás muy cansada y después giraremos juntos para hacerte ver mi te amo para ti esparcido por todo lo creado.”
    Entonces yo me he abrazado a Él, y apoyaba mi cabeza sobre su corazón para reposarme, pues sentía extrema necesidad. Después, encontrándome fuera de mí misma, pero siempre estrechada a su corazón ha agregado:
    “Hija mía, quiero que tú, que eres la hija primogénita de mi Suprema Voluntad, conozcas cómo toda la Creación, sobre las alas de mi Querer eterno lleva mi te amo a las criaturas; y las criaturas, sobre las mismas alas de mi Voluntad, haciéndola ellas, deberían darme la correspondencia de su te amo. Mira el cielo azul, no hay punto en el que no esté sellado un te amo mío hacia la criatura: Cada estrella y su centelleo que le forma corona, están tachonadas de mis te amo; el rayo de sol, mientras se alarga hacia la tierra para llevar la luz, cada gota de luz lleva mi te amo, y en cuanto la luz invade la tierra y el hombre la mira, le camina encima, mi te amo le llega en los ojos, en la boca, en las manos y se extiende bajo los pies. El murmullo del mar murmura te amo, te amo, te amo, y cada gota de agua son teclas, que armonizando entre ellas forman las más bellas armonías de mi infinito te amo; las plantas, las hojas, las flores, los frutos, tienen impreso mi te amo, así que la Creación toda lleva al hombre mis repetidos te amo. Y el hombre mismo, ¿cuántos mis te amo no tiene impresos en todo su ser? Sus pensamientos están sellados por mi te amo; el latido de su corazón, que le resuena en el pecho con aquél misterioso sonido, tac, tac, tac, es un te amo mío jamás interrumpido que le dice te amo, te amo; sus palabras son seguidas por mi te amo; sus movimientos, sus pasos y todo lo demás, contienen un te amo mío, sin embargo, en medio de tantas oleadas de mi Amor, no sabe elevarse para darme su correspondencia a mi Amor. ¡Qué ingratitud, y cómo mi Amor queda doliente! Por eso hija mía te he elegido como hija de mi Querer, a fin de que como hija fiel defiendas los derechos de tu Padre. Mi Amor quiere absolutamente la reciprocidad del amor de la criatura; por lo tanto en mi Voluntad encontrarás todos mis te amo, y tú, siguiéndolos, imprimirás tu te amo en el mío, por ti y por todos. ¡Oh! cómo estaré contento al ver el amor de la criatura fundido con el mío, por eso te doy mi Querer en tu poder, a fin de que todo el amor que he dado en la Creación me lo corresponda una criatura, defendiendo así los derechos de mi Amor.”

    Tomo 16 Libro del cielo Luisa Piccarreta
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  • JULIO DE 1928 - V24

    Significado de la bendición y de la señal de la cruz.

    (1) Mis días se vuelven más amargos y largos por la privación de mi dulce Jesús, las horas son siglos, los días no terminan jamás, y mientras hago mis acostumbrados giros en la Creación, quiero e invito a todos a llorar a Aquél que alejándose de mí me deja sola y abandonada en mi duro martirio de vivir como si no tuviese vida, porque Aquél que formaba la verdadera vida mía no está más conmigo, y por eso en mi amargura llamo al sol para que llore lágrimas de luz para enternecer a Jesús, para que regrese a su pequeña exiliada; llamo al viento para que derrame lágrimas de gemidos, de aullidos, y con su imperio impetuoso ensordezca el oído de Jesús, a fin de que lo haga retornar a mí; llamo al mar en mi ayuda, a fin de que todas sus aguas las convierta en lágrimas, y murmurando lágrimas y haciendo estruendo con sus olas haga alboroto hasta dentro de su corazón divino, para que mi todo se decida pronto a darme nuevamente su vida; ¿pero quién puede decir mis desatinos? Buscaba ayuda de todos para que hicieran regresar a Jesús, pero Él no venía, y yo seguía mi giro en su adorable Voluntad, y siguiendo sus actos que hizo estando sobre esta tierra, me he detenido cuando Jesús bendecía a los niños, bendecía a su Mamá Celestial, bendecía a las turbas y demás, y yo rogaba a Jesús que bendijera a esta su pequeña hija que tanto tenía necesidad, y Él, moviéndose en mi interior y alzando su brazo en acto de bendecirme me ha dicho:

    (2) “Hija mía, te bendigo de corazón en el alma y en el cuerpo, mi bendición sea la confirmación de nuestra semejanza en ti, ella te confirma lo que la Divinidad hizo en la creación del hombre, esto es, nuestra semejanza, por eso tú debes saber que en el curso de mi Vida mortal, en cada cosa que Yo hacía bendecía siempre, era el primer acto de la Creación que Yo llamaba nuevamente sobre las criaturas, y para confirmarlo, bendiciendo invocaba al Padre, al Verbo y al Espíritu Santo. Los mismos Sacramentos están animados por estas bendiciones e invocaciones, así que mientras ésta llama la semejanza del Creador en las almas, llama junto la Vida de mi Divina Voluntad, para que regrese como en el principio de la Creación a reinar en las almas, porque sólo Ella tiene virtud de pintar en ellas, a lo vivo, la semejanza de Aquél que las ha creado, de hacerlas crecer y conservarlas con los vivos colores divinos.

    Mira entonces qué significa bendición: ‘Confirmación de nuestra obra creadora, porque la obra que Nosotros hacemos una vez, está tan llena de sabiduría, de sublimidad y belleza, que amamos el repetirla siempre’. Y si nuestra bendición no es otra cosa que el suspiro de nuestro corazón de ver reintegrada nuestra imagen en las criaturas, y la repetición de nuestra confirmación de lo que queremos hacer, la señal de la cruz que la Iglesia enseña a los fieles, no es otra cosa que impetrar por parte de las criaturas nuestra semejanza, y por eso haciendo eco a nuestra bendición repite: ‘En nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo’.

    Así que sin conocerlo, la Iglesia con todos los fieles armonizan con el Eterno Creador y quieren la misma cosa; Dios con bendecir y pronunciar las palabras Padre, Hijo y Espíritu Santo quiere dar su semejanza, las criaturas la impetran con el hacerse la señal de la cruz pronunciando las misma palabras”.
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  • !!! UN DÍA COMO HOY !!!

    JULIO 28 DE 1902 - V4

    Efectos de la oración continua.

    (1) Continuando mi habitual estado, me he encontrado fuera de mí misma, y he encontrado a mi adorable Jesús, que no queriéndome dejar ver los males del mundo me ha dicho:

    (2) “Hija mía, retírate, no quieras ver los males gravísimos que hay en el mundo”.

    (3) Y al decir esto me ha retirado Él mismo, y al conducirme ha dicho:

    (4) “Lo que te recomiendo es el espíritu de continua oración. Este buscar siempre el alma el conversar Conmigo, sea con el corazón, sea con la mente, sea con la boca y hasta con la simple intención, la hace tan bella a mi vista, que las notas de su corazón armonizan con las notas de mi corazón, y Yo me siento tan atraído para conversar con esta alma, que no sólo le manifiesto las obras “ad extra” de mi Humanidad, sino que le voy manifestando algunas cosas de las obras “ad intra” que la Divinidad hacía en mi Humanidad; y no sólo esto, sino que es tanta la belleza que hace adquirir el espíritu de continua oración, que el demonio queda golpeado como por un rayo y queda frustrado en las insidias con las que intenta dañar a esta alma”.

    (5) Dicho esto ha desaparecido, y yo me he encontrado en mí misma.
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  • !!! UN DÍA COMO HOY !!!

    JULIO 26 DE 1908 - V8

    La obediencia.

    (1) Continuando mi habitual estado, en cuanto ha venido el bendito Jesús me ha dicho:

    (2) “Hija mía, la obediencia es el aire para mi estancia en el alma, donde no hay este aire de la obediencia, puedo decir que no hay lugar para Mí dentro de aquella alma, y estoy obligado a estarme afuera”.
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  • Hay una Herencia que nadie nos puede quitar, pero sin embargo si nosotros no tenemos conocimiento de que es nuestra, no reclamaremos los bienes que ella contiene.
    Cuantos de nosotros hemos mendigado unas migajas de bienes que no son eternos.
    Ahora leyendo el Libro de Cielo, vamos descubriendo lo que por gracia de Dios nos quiere dar, el solo conocimiento nos abre las puertas de estos maravillosos planes de nuestro amado Padre, en los que somos los destinatarios.

    El 28 de diciembre de 1936 Jesús le dice a Luisa:

    "Hija mía, debes saber que Adán al pecar hizo heredar todos los males a las generaciones humanas, porque habiendo salido de la heredad de la Divina Voluntad en la que vivía en la opulencia, suntuosidad y plenitud de los bienes divinos de su Creador, perdió el derecho de nuestros bienes y con él, todos sus descendientes.

    Mi Madre dio principio a su vida y la cumplió toda en esta heredad de la Divina Voluntad, con tal abundancia que se sentía ahogada en los bienes divinos de su Creador, y tanto que puede hacer felices y ricas a todas las demás criaturas.

    Y en esta heredad del Fiat Divino heredó todos los bienes divinos que hay en mi Voluntad, heredó la fecundidad y la maternidad divina, heredó del Padre Celestial al Verbo, heredó todas las generaciones humanas y, a su vez, todas las generaciones humanas heredaron todos los bienes de esta Madre Celestial.

    Por lo tanto, Ella como Madre tiene el derecho de generar en su materno Corazón a todos sus hijos y herederos, pero esto no basta ni a nuestro amor ni al suyo; como es heredera y poseedora del Verbo Divino y de todos los bienes de mi Voluntad, tiene el poder de generar al Verbo Divino en cada criatura y todos los bienes que hay en mi Voluntad.

    ¡Cómo! Si se pudieron heredar los males, las pasiones y las debilidades, como sucedió con Adán, ¿por qué no se pueden heredar los bienes de mi Mamá y míos?

    Por eso mi Celestial Madre quiere hacer conocer la herencia que quiere hacer a sus hijos.

    Y es tanto su amor hacia Mí y hacia las criaturas que se siente ahogada en su amor y no pudiéndolo contener más me ha pedido que te manifestara lo que te he dicho, su gran heredad, que espera a sus herederos y lo que puede hacer por ellos, diciéndome:

    ‘Hijo mío, no esperes más, hazlo pronto, manifiesta mi gran herencia y lo que puedo hacer por mis hijos, pues me siento más honrada y más glorificada si Tú dices lo que puede hacer tu Mamá que si lo dijera Yo misma.’

    Pero todo esto tendrá su pleno efecto, la vida palpitante de esta Soberana Señora en las criaturas, cuando mi Voluntad sea conocida por ellas y ellas tomen posesión de la heredad de su Madre."
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  • Vol. 20. Febrero 13, 1927 » Libro de cielo
    Mientras que la Divina Voluntad no sea conocida y no tenga su reino, la gloria de Dios en la Creación será incompleta. Ejemplo de un rey.
    Estaba siguiendo a la Divina Voluntad en sus actos en la Creación, y en mi mente me vino una duda: "Cómo puede ser que Jesús dice que hasta que no venga el reino de su Voluntad a la tierra, la gloria de la Creación y Redención estará incompleta, ¿cómo puede ser esto? ¿No tiene acaso esta Voluntad Suprema virtud de glorificarse por Sí misma? Cierto que tiene esta virtud y es más que suficiente para su gloria, sin embargo dice que si su Voluntad no extiende su reino en medio de las criaturas, su gloria por causa de la Creación será incompleta." Ahora, mientras esto pensaba, mi adorable Jesús sorprendiéndome con una luz vivísima que salía de Él me ha dicho:
    "Hija mía, la cosa en sí misma es clarísima, que mientras que mi Voluntad no sea conocida y no tenga su primer puesto de honor y de dominio en cada ser salido de nuestras manos creadoras, su gloria estará siempre incompleta. La razón es clarísima, porque en la Creación nuestra finalidad primera fue que saliendo de Nosotros esta Suprema Voluntad, que bilocándola en toda la Creación se extendía por doquier, en el cielo, en el sol, en el mar, en la flor, en las plantas, hasta en la tierra y en cada ser salido de nuestras manos creadoras, constituyéndose vida de todo para formar su Vida en cada ser, y bilocándose en cada criatura pudiese tener tantas Vidas suyas y tantos reinos para dominar por cuantas criaturas salían a la luz. Ahora, mi Voluntad no se ha retirado, no hay punto donde no se extienda su Vida Divina, no hay criatura que no esté investida por esta Voluntad Suprema, y mientras se extiende dondequiera e inviste todo y a todos, no puede formar su Vida; ¡cuántas Vidas Divinas sofocadas en las criaturas, cuántos le niegan el primer puesto en sus actos, cuántos la posponen por actos indignos y viles, negándole su dominio! ¿Y te parece poco la destrucción de tantas Vidas Divinas de esta Voluntad mía en las criaturas? ¿De tantos actos suyos nobles y sublimes que se siente destruir mientras se sirven de Ella para formar vidas humanas, vidas deplorables, monstruos que servirán para el infierno? ¿Te parece poco hija mía? El perjuicio que recibe nuestra gloria por causa de la Creación es grande e incalculable, que ni siquiera todo el bien de la Redención nos ha podido rehacer, porque con la misma Redención el hombre no ha regresado a la unidad de nuestra Voluntad, ni Ella reina completamente en las criaturas; cuántas vidas que se dicen buenas, santas, mezcladas de Voluntad Divina y humana, por eso nuestra gloria en la Creación no está completa, sólo estará completa cuando las cosas creadas por Nosotros sirvan a nuestra misma Voluntad y a aquellos que le darán el primer puesto de honor, la reconocerán en todas las cosas y haciéndola reinar en todos sus actos la constituyan Reina absoluta y Rey dominante. ¿No te parece justo y de derecho que siendo todo de mi Voluntad y encontrándose por todas partes y por todos como vida primaria de todo, que todos la reconozcan y todos se vuelvan Voluntad Divina, perteneciendo todos a Ella? Supón un rey que tuviese su reino, todas las tierras, las villas, las ciudades, son exclusivamente propiedades suyas, no hay cosa que a él no pertenezca, no sólo como derecho de que el reino es suyo sino también como derecho de propiedad de que pertenecen a él. Ahora, este rey por bondad de ánimo que posee quiere ver a su pueblo feliz y distribuye gratuitamente sus propiedades, sus villas, sus tierras, dándoles hasta sus ciudades para que habiten en ellas, de modo que todos pueden ser ricos abundantemente, cada uno en sus condiciones, y todo este gran bien que hace a su pueblo es con la única finalidad de que lo reconozcan por su rey, dándole todos absoluto dominio, y que reconozcan que las tierras ocupadas por ellos les han sido dadas gratuitamente por el rey, a fin de que sea glorificado, reconocido y amado por el bien que les ha hecho. Ahora, este pueblo ingrato no lo reconoce por su rey, y las tierras que poseen se toman el derecho de propiedad, desconociendo que fueron dones hechos por el rey, ¿no vendría entonces este rey a ser defraudado en su gloria por todo el bien que ha hecho a su pueblo? Y si agregas que se sirven de las tierras del rey sin darle utilidad: quién no la trabaja, quién quita las más bellas plantaciones, quién deja secar sus bellos jardines, de modo que se procuran su infelicidad y miseria, todo esto se agregaría al perjuicio de la gloria del rey, al deshonor y daría un dolor que nadie podría mitigar. Esto no es más que una sombra apenas de lo que ha hecho y hace todavía mi Suprema Voluntad, ninguno nos ha dado ni un céntimo porque recibe el bien del sol, del mar, de la tierra, sino que todo les damos gratuitamente y sólo para hacerlos felices y que reconozcan a mi Fiat Supremo que los ama tanto y no quiere más que amor y dominio. Ahora, ¿quién podría rehacer a ese rey del perjuicio de la gloria que no le ha dado su pueblo y mitigar su intenso dolor? Supón también que uno de este mismo pueblo, invistiéndose del justo dolor de su rey y queriéndolo rehacer de su gloria empieza él, como primero, a poner bella la tierra que ocupa, de modo de hacerla el más bello y florido jardín del reino, después dice a todos que su jardín es un don que le ha hecho el rey porque lo ama, después llama al rey a su jardín y le dice: "Estos son dominios tuyos, es justo que estén todos a tu disposición." El rey goza de esta lealtad y dice: "Quiero que seas rey junto conmigo, que reinemos juntos." !Oh! cómo se siente reintegrar la gloria, mitigar el dolor por este tal de su pueblo. Pero este hombre no se detiene, recorre todos los caminos del reino y sacudiendo a todos, con su palabra llama a un buen número de personas a que lo imiten, y forma el pueblo leal que da el derecho de dominio a su rey. Y el rey se siente rehecho en su gloria y por premio les da el título de hijos suyos y les dice: "Mi reino es vuestro, reinad hijos míos." Esta es mi finalidad, que en mi reino no haya siervos, sino hijos y reyes al igual que Yo. Así será de mi Divina Voluntad. ¡Oh! cómo espera que le sea dada su gloria completa en la Creación, que sea reconocido que todo es suyo para poder decir: "Todo es vuestro, reinemos juntos." Cómo espera que sus conocimientos sobre el Fiat Supremo recorran los caminos para sacudir, para llamar, para apresurar que vengan a mi reino y me forme mis verdaderos hijos a los que pueda dar el título de reyes. Por eso tengo tanto interés que estas manifestaciones sobre mi Divino Querer sean conocidas, porque se trata de mi acto más grande, cual es el cumplimiento de mi gloria y el bien completo de las criaturas."
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  • La participación cotidiana a la Eucaristía consolida la vocación de testigo (1)
    El "misionero" cristiano cumple su misión sobre todo cuando es testigo, es decir, cuando encarna en su vida de todos los días lo que va predicando de palabra en los diversos lugares y circunstancias diarias. La participación cotidiana a la Eucaristía consolida la vocación de testigo...

    P. Octavio Ortiz
    Domingo 3º de Adviento
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  • Diciembre 16, 1928

    Contentos de Jesús, su palabra es creación. Jesús ve repetir sus escenas. Preludios de su reino.

    Después de esto el confesor leía en la capilla el primer exceso de amor de Jesús en la Encarnación, y mi dulce Jesús desde dentro de mi interior ponía atención para escuchar, y atrayéndome a Sí me ha dicho:

    “Hija mía, cómo me siento feliz al escucharlos, pero mi felicidad se acrecienta al tenerte en esta casa de mi Voluntad, porque los dos somos oyentes, Yo de lo que te he dicho, y tú de lo que de Mí has escuchado, mi Amor se inflama, bulle y desborda, ¡escucha, escucha cómo es bello! La palabra contiene el aliento, y conforme se habla, la palabra lleva el aliento, que como aire gira de boca en boca y comunica la fuerza de mi palabra creadora y hace descender en los corazones la nueva creación que mi palabra contiene. Escucha hija mía, en la Redención tuve el cortejo de mis apóstoles, y Yo en medio a ellos era todo amor para instruirlos, no escatimaba fatiga para formar los cimientos de mi Iglesia. Ahora, en esta casa siento el cortejo de los primeros hijos de mi Querer y siento repetir mis escenas amorosas al verte a ti en medio a ellos, que con todo amor quieres impartir las lecciones sobre mi Fiat Divino para formar los cimientos del reino de mi Divina Voluntad. Si tú supieras cómo me siento feliz al oírte hablar de mi Querer Divino, espero con ansia que tomes la palabra para escucharte, para sentir la felicidad que me trae mi Divina Voluntad.”

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  • En la Divina Voluntad, hay que acostumbrarse a pensar a lo inmenso, otra gran paradoja, ser nada para poseerlo todo, ¿por que? por que en nuestra enseñanza nos llenamos de mezquindades, solo quien está dispuest@ a desaprender, tendrá la capacidad de comprender lo que Dios quiere de nosotros.

    Quien posee el Reino de la Divina Voluntad obra
    en modo universal y poseerá la gloria universal.


    Estaba según mi costumbre, haciendo mis acostumbrados actos en el Querer Supremo, esto es, abrazando todo, Creación, Redención y a todos, para poder dar a mi Creador la correspondencia del amor y de la gloria que todos le deben, y mi dulce Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:

    “Hija mía, la pequeña hija de mi Voluntad no sólo debe pensar y ocuparse en cómo defender los derechos universales de su Creador, corresponderlo del amor y de la gloria que todos le deben como si fuesen uno solo, de modo que todo debe encontrar en ella, porque nuestra Voluntad envuelve todo y a todos, y quien en Ella vive posee los modos universales, por eso todo puede darnos y de todo podemos rehacernos; sino que también como hija nuestra debes defender los derechos de la Soberana Reina, Ella obró en modo universal y por eso tuvo un amor, una gloria, una oración, una reparación, un dolor por su Creador, y por todos y por cada una de las criaturas, Ella no dejó escapar ningún acto que las criaturas debían a su Creador, y encerrando a todos en su materno corazón amaba en modo universal a todos y a cada uno, así que en Ella encontramos toda nuestra gloria, no nos negó nada, no sólo lo que le correspondía a Ella directamente el darnos, sino que nos dio lo que las otras criaturas nos negaron, y para hacerla de Madre magnánima, amantísima, que se abre las entrañas por sus propios hijos, generó a todos en su doliente corazón; cada fibra de él era un dolor traspasante en el cual daba la vida a cada hijo suyo, hasta llegar al golpe fatal de la muerte de su Hijo Dios; el dolor de esta muerte puso el sello de la regeneración de la vida a los nuevos hijos de esta Madre doliente.

    Ahora, una Virgen Reina que tanto nos ha amado, defendido todos nuestros derechos, una Madre tan tierna que tuvo amor y dolores por todos, merece que nuestra pequeña recién nacida de nuestro Supremo Querer la ame por todos, la corresponda de todo, y abrazando todos sus actos en nuestro Querer, pongas tu acto unido al suyo, porque Ella es inseparable de Nosotros, su gloria es nuestra, la nuestra es la suya, mucho más que nuestro Querer pone todo en común”.

    Entonces yo he quedado un poco confundida al oír esto, y como si no supiese hacer lo que Jesús me decía le rogaba que me diera la capacidad de hacerlo, y Jesús volviendo a hablarme me ha dicho:

    “Hija mía, mi Querer contiene todo, y así como celoso conserva todos sus actos como si fueran uno solo, así conserva todos los actos de la Soberana Reina como si todos fuesen suyos, porque todo lo hizo en Él; por eso mi mismo Querer te los hará presentes.

    Ahora, tú debes saber que quien ha hecho bien a todos, ha amado a todos y ha obrado en modo universal para Dios y por todos, tiene con justicia los derechos sobre todo y sobre de todos.

    El obrar en modo universal es el modo divino, y mi Mamá Celestial pudo obrar con los modos de su Creador porque poseía el reino de nuestra Voluntad; ahora Ella, habiendo obrado en nuestro Querer Supremo tiene los derechos de posesión que formó en nuestro Reino, ¿y quién otro la podrá corresponder sino quien vive en el mismo Reino?

    Porque sólo en este Reino está el obrar universal, el amor que ama a todos, que todo abraza y nada le huye.

    Tú debes saber que quien posee el Reino de mi Voluntad en la tierra tiene derecho a la gloria universal en el Cielo, y esto en modo connatural y simple; mi Voluntad abraza todo y envuelve a todos, así que quien la posee, de ella salen todos los bienes unidos a la gloria que estos bienes contienen, y mientras sale de ella la gloria universal, la recibe; ¿y te parece poco poseer la gloria universal en la Patria Celestial?

    Por eso sé atenta, el Reino del Supremo Querer es riquísimo, en Él están las monedas que surgen, por eso todos esperan de ti, también mi misma Mamá quiere la correspondencia del amor universal que tuvo por todas las generaciones.

    Y a ti por correspondencia, en la Patria Celestial te tocará la gloria universal, herencia que será solamente de quien haya poseído el Reino de mi Voluntad sobre la tierra”. Volumen 19 Junio 26, 1926
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