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Maritza Manrique

Maritza Manrique

Alimentarse de Dios (3)
¡Qué dichosas son las almas puras que se unen a Dios por la comunión! En el cielo resplandecerán como hermosos diamantes, porque la imagen de Dios reverberará en ellas.

San Juan María Vianney
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  • Alimentarse de Dios (3)
    ¡Qué dichosas son las almas puras que se unen a Dios por la comunión! En el cielo resplandecerán como hermosos diamantes, porque la imagen de Dios reverberará en ellas.

    San Juan María Vianney
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  • Alimentarse de Dios (2)
    El alma no puede alimentarse sino de Dios. Sólo Dios puede bastarle. Sólo Dios puede llenarla. Fuera de Dios nada hay que puede saciar su hambre. Necesita absolutamente de Dios.

    San Juan María Vianney
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  • Libro de Cielo, Vol 19, Junio 21, 1926

    San Luis fue una flor que surgió de la Humanidad de Nuestro Señor, abrillantada por los rayos del Divino Querer. Las almas que poseerán el reino de la Divina Voluntad tendrán su raíz en el Sol de Ella.

    Esta mañana habiendo recibido la santa Comunión, según mi costumbre la he hecho en la Santísima Voluntad de Dios, ofreciéndola a mi amado San Luis, no sólo la Comunión, sino todos los bienes que hay en la Santísima Voluntad de Dios para su gloria accidental. Ahora, mientras esto hacía, veía que todos los bienes que hay en el Querer Supremo, como tantos rayos de luz, rayos de belleza y de varios colores, inundaban al amado santo, dándole una gloria infinita y mi dulce Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:
    “Hija mía, Luis es una flor y un santo brotado de la tierra de mi Humanidad y abrillantado a los reflejos de los rayos del Sol de mi Voluntad, porque mi Humanidad, si bien santa, pura, noble y unida hipostáticamente al Verbo, pero era tierra, y Luis, más que flor brotó de mi Humanidad puro, santo, noble, poseyendo la raíz del puro amor, de modo que se puede ver escrito en cada hoja de su flor: ‘Amor.’ Pero lo que lo vuelve más bello y deslumbrante son los rayos de mi Querer, a los cuales estaba siempre expuesto, estos rayos daban tanto desarrollo a esta flor, de volverla singular en la tierra y en el Cielo. Ahora hija mía, si Luis es tan bello porque brotó de mi Humanidad, ¿qué será de ti y de todos aquellos que poseerán el reino de mi Voluntad? Estas flores no surgirán de mi Humanidad, sino que tendrán su raíz en el Sol de mi Voluntad, en Ella viene formada la flor de su vida, crecen y surgen en el mismo Sol de mi Querer, que celoso de estas flores las tendrá eclipsadas en su misma Luz; en cada hoja de estas flores se verán escritas todas las especialidades de las cualidades divinas, serán el encanto de todo el Cielo y todos reconocerán en ellas la obra completa de su Creador.”

    Pero mientras esto decía, mi dulce Jesús se abría su pecho y hacía ver dentro un Sol inmenso, en el cual debía plantar todas estas flores, y era tanto su amor y celo hacia ellas, que no debía hacerlas surgir fuera de su Humanidad, sino adentro de Él mismo.
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  • El Reino de Dios
    Vol. 20. Enero 13, 1927 » Libro de cielo
    Jesús le pide a Luisa que escriba. Cómo su palabra es felicidad. Quien vive en el Querer Divino es visto como uno de la Patria Celestial. Reza junto con toda la Creación y Jesús le promete que todo le será concedido.
    Continúo con fiebre, escribo con tal trabajo que había decidido no escribir más hasta que me encontrara en condición de poder escribir con menos dificultad, también para escribir más extensamente lo que el bendito Jesús manifiesta a su pequeña hija, porque estando la fatiga trato de abreviar cuanto más puedo. Ahora, mientras que ya no pensaba que debía escribir después de mi decisión, mi siempre amable Jesús se ha movido en mi interior y como rogándome me ha dicho:
    "Hija mía, escribe un poco, me contento con poco, pero no nada, cuando puedas escribirás más extensamente, y en lo poco que escribas ahora te ayudaré Yo, no te dejaré sola y cuando vea que no puedes seguir adelante, Yo mismo te diré basta, porque te amo mucho y también a tu naturaleza, porque también ella es mía y no quiero que te fatigues por encima de tus fuerzas, pero no me quites este gusto de mantener la siempre nueva correspondencia de escribir lo que te quiero decir. Tú sabes que no hay para Mí en todo el mundo un lugar donde pueda participar mis felicidades y recibir la correspondencia, así que el punto de mi felicidad en el mundo eres tú, y esta mi felicidad viene formada por mi hablar, cuando Yo puedo hablar con una criatura, hacerme entender, para Mí es felicidad, y felicidad plena, sobreabundante, para quien me escucha; mucho más que hablando contigo, estando tú en mi Querer, Yo te hablo en mi misma Voluntad, no fuera de Ella, y estoy seguro que soy comprendido, mucho más que hablándote de mi Querer siento en ti la felicidad de mi reino, el eco de la felicidad de la patria celestial. ¿Sabes hija mía cómo sucedería si no escribieras? Como Yo te tengo en el Fiat Supremo te veo como una de mi patria celestial, ¿y qué dirías tú si una que vive ya en el Cielo no quisiera recibir mis nuevas alegrías que naturalmente salen de mi seno para hacer felices a todos los bienaventurados, porque en Mí es naturaleza dar siempre nuevas bienaventuranzas? Esta tal sería un estorbo a mi felicidad, me encerraría en mi seno las alegrías que quiero hacer salir; así sucedería de ti, serías un obstáculo a mi felicidad, a las alegrías siempre nuevas que posee mi Voluntad; mucho más que Yo me siento más feliz cuando hago más feliz a la pequeña hija de mi Querer, que sólo por nuestra causa, no por otra cosa, se encuentra en el bajo exilio para darnos el campo de formar nuestro reino en medio de las criaturas y de reintegrarnos los derechos y la gloria de la obra de toda la Creación. ¿Crees tú que mi corazón puede tolerar no hacer feliz a mi pequeña hija? No, no, para Mí sería la pena más grande; ¿no es tal vez para ti la felicidad más grande mi palabra?"
    Y yo: "Cierto, oh Jesús, y si supieras cómo me vuelves infeliz cuando me privas, cómo siento el vacío de una felicidad sin fin, que ninguna otra cosa, por cuán bella y buena podrá suplir."
    Y Jesús: "Por eso hija mía, mi palabra, mientras te hace feliz a ti, no quiero que quede en el vacío de ti sola mi felicidad, sino que quiero que sirva para establecer mi reino, y por eso como confirmación de mi palabra y de mi felicidad que sale de Mí, quiero que se escriba sobre el papel, también como confirmación de nuestra correspondencia."
    Después de esto me he puesto a rezar, llevando delante a la Majestad Suprema toda la Creación junto conmigo, esto es: el cielo, las estrellas, el sol, el mar, en suma todo, a fin de que mi oración fuese animada por todos los actos que ejercita el Fiat Supremo en toda la Creación. Mi dulce Jesús se puso junto a mí, apoyando su cabeza junto a la mía, poniéndome el brazo al cuello como para sostenerme, y yo le decía: "Amor mío Jesús, no soy yo sola quien te rezo, sino junto conmigo está tu Voluntad obrante en toda la Creación que pide que venga tu reino, Ella misma quiere sus derechos enteros y completos sobre todos y todo, y sólo con venir el reino del Fiat Supremo a la tierra todos sus derechos le serán devueltos. Escucha, oh Jesús, cómo es conmovedora la voz de tu Fiat en todo el azul del cielo, cómo es elocuente en el sol, cómo es atrayente y fuerte en el mar, por todas partes se oye resonar tu Fiat que quiere los derechos de su reino. ¡Ah! escucha a tu mismo Fiat, escucha a tu pequeña hija que haciendo suyos todos los actos de Él, te pide, te suplica que venga tu reino, y que si bien recién nacida apenas, como soy, también yo quiero mis derechos, ¿y sabes, oh Jesús, cuáles son? Que a tu Voluntad yo le devuelva toda la gloria, el honor, como si ninguno la hubiese ofendido, como si todos la hubiesen cumplido, adorado y amado, si soy su hija quiero que sus derechos le sean devueltos, y quiero también que a mi primer padre Adán le sean devueltos el honor como si no se hubiese sustraído de tu Voluntad." Y mi dulcísimo Jesús, todo conmovido me ha dicho:
    "A mi pequeña hija que toma tan a pecho los derechos de mi Fiat Divino y que se sirve de su mismo poder para abrirse camino en mi corazón, todo le será concedido. ¿Cómo no contentarte hija mía? A ti todo te será dado, es más, remediaremos juntos lo que se refiere a mi Voluntad y lo que respecta a las criaturas, ¿no estás contenta? Mira hija mía, desde que mi Voluntad salió en campo en la Creación, ha estado siempre firme e irremovible en hacer el bien, a pesar de tantas inconstancias y ofensas de las criaturas, Ella triunfando sobre todo ha hecho su curso de siempre, siempre beneficiar. Mira, para hacer resurgir a la criatura en la firmeza, en el bien perenne, en la irremovilidad de mi Querer, quiero establecer mi reino en medio de ellas. Ve entonces en qué punto te he puesto, en la firmeza e irremovilidad del Fiat para poderte hacer distender en Él este mi reino, y así como mi Querer triunfa sobre todo con su firmeza, así tú con su firmeza y en la irremovilidad de sus actos triunfarás sobre todo y reordenarás el orden divino entre las dos voluntades, y la Divina Voluntad será reintegrada en su gloria y la humana se pondrá nuevamente en el orden establecido por Dios."
    Después de escribir esto, pensaba entre mí que no era necesario lo que está escrito arriba, mucho más que continuando la fiebre escribo con trabajo y sólo escribo un poco para contentar a Jesús. Y mi dulce Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:
    "Hija mía, el alma para vivir en mi Voluntad debe subir, y para subir a Ella debe dejar lo que a mi Voluntad no pertenece, debe dejar sus míseros harapos, sus costumbres vulgares, sus alimentos viles, sus miserias, todo debe dejar para servirse de vestiduras reales, de costumbres divinas, de alimentos preciosos y substanciosos, de riquezas infinitas, en suma de todo lo que pertenece a mi Voluntad; lo que has escrito por ahora te sirve a ti, sirve al reino del Fiat Supremo, después será norma para quien debe vivir en él, así como también deben servirse de todos los actos obrantes de mi Voluntad para mantenerse en los confines de mi reino. Por eso lo que a ti no te parece necesario, es necesario para la formación de mi reino Supremo."
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  • Vol. 20. Enero 9, 1927 »Libro de Cielo
    Quien hace la Voluntad de Dios posee el equilibrio de Ella, posee un acto de luz para todo. Cómo fue puesta una nota de dolor y por eso la Voluntad Divina y la humana se miran con enojo. Las primicias son las cosas que más agradan.
    Estaba según mi costumbre girando por todas partes para seguir la Voluntad Divina en toda la Creación, y mi dulce Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:
    "Hija mía, cómo es sorprendente el obrar del alma en mi Voluntad; como el Fiat mantiene el equilibrio en toda la Creación, ella haciendo eco a mi equilibrio forma el equilibrio en todas las criaturas y en ellas extiende el reino de mi Voluntad. Ella es como luz que desciende de lo alto y fijándose en todos, extiende en todos el reino del amor de mi Voluntad, de la adoración, de la gloria y de todo lo que Ella posee; pero mientras como luz desciende para no dejar escapar nada, como luz sube y lleva el equilibrio de todos los actos de la Creación, de todos los tiempos, de todos los corazones a su Creador. Con el equilibrio de todos los actos humanos, en los cuales el alma ha hecho entrar el acto de la Voluntad Divina, por parte del alma vacía todos los actos humanos y hace correr la Voluntad Divina como acto primero y Ella extiende su reino en ellos, porque hay un alma que toma a pecho que no haya acto humano en el cual ella no quiera fijar su luz, para hacer que lo humano sea derrumbado y sólo la Voluntad Divina reaparezca en todas las cosas; por eso hija mía, casi con la mano te hago tocar todo, quiero que te extiendas a todos y en todo para hacerte extender el reino de mi Voluntad. Es esto lo que Yo quiero, que en todo corra mi Voluntad, que como luz, mientras inviste todo, quede sobre todos y todo se vuelva Voluntad mía, pero se puede dar que alguno huya de esta Luz, como alguno huye de la luz del sol, esto no dice nada para el sol, pues él poseyendo el equilibrio de la luz contiene su acto de luz para todos y para todo. Así que el sol mientras da luz a todos, mantiene el equilibrio de la gloria de todos los actos de luz a su Creador, por eso él está en el orden perfecto, sale del orden quien huye de la luz. Así el alma, poseyendo la unidad de la Luz del Fiat Supremo, posee todos los actos de Luz de Ella, por eso puede dar a los actos humanos su acto de Luz de Voluntad Divina, para hacer que por parte suya dondequiera se extienda su reino divino; si las criaturas huyen esto dice nada, la Luz de mi Voluntad se difunde lo mismo, y Yo veo en mi elegida que mi reino hace su camino, se extiende, se establece, por eso quiero ver tus actos en mi Voluntad sobre cada pensamiento de las criaturas, en cada palabra, latido, pasos y obras, en todo. Por ahora pensemos en formar nuestro reino, cuando esté formado se pensará en quien huye y en quien permanece en la red de la Luz de mi Voluntad."
    Después de esto me sentía de tal manera extenuada, porque estaba con fiebre desde hace muchos días y con trabajos había escrito lo poco que está escrito arriba, entonces no sintiendo la fuerza de seguir escribiendo, lo he dejado y me he puesto a rezar, y mi dulce Jesús saliendo de dentro de mi interior me ha estrechado toda a Sí y me compadecía diciéndome:
    "La hija mía está enferma, la hija mía está enferma; tú debes saber que por parte de las criaturas fue puesta una nota de dolor en el reino de mi Voluntad, nota que por tantos siglos nadie ha pensado en cicatrizar esta nota tan dolorosa para el Fiat Supremo, causa por la cual la Voluntad Divina y la humana se miran con enojo. Ahora la hija primogénita de mi Querer debe ajustar todas las cosas antes de que se venga a nuestra Patria, debe llenar todos los vacíos para establecer mi reino en medio de las criaturas; ahora mi hija enferma formará el reino del dolor divino en Él, el cual corriendo como oleada de luz y de calor servirá para endulzar esta nota doliente, ¿no sabes tú que la luz y el calor tienen la fuerza de convertir las cosas más amargas en dulcísimo néctar? A ti te es dado hija mía, que vives en nuestro Querer, el hacer correr en nuestros interminables confines tus dolores, tu fiebre, tus penas íntimas de mi privación que te hacen morir y no morir, a fin de que invistas esta nota tan dolorosa del Fiat Divino y formes en esta nota un sonido dulcísimo, armonioso, de modo que las dos voluntades no más se mirarán con enojo, sino reconciliadas."
    Después ha agregado: "Hija mía, tú no puedes comprender lo que siento por ti, las alegrías, la felicidad que siento porque encuentro en ti las primicias del reino de mi Voluntad, encuentro las primicias de los primeros frutos, las primicias de la música que sólo sabe hacer la criatura que vive en Ella, porque toma todas las nuestras que están en nuestra Voluntad, las hace suyas y forma su bella música en mi reino, y Yo, ¡oh! cómo me deleito al escucharlas; encuentro las primicias del orden, las primicias del verdadero amor que mi Querer le ha concedido, encuentro las primicias de la verdadera belleza que me atrae tanto, que no me es dado separar la mirada, así que todos tus actos los encuentro todos como actos primeros, que antes de ti ninguno me ha dado. Las primicias son siempre las cosas que más agradan, que atraen, que más se agradecen, y si después de las primicias viene las demás cosas similares, es en virtud del acto primero que se han podido formar los otros actos similares, así que toda la gloria es del acto primero, por eso tú tendrás siempre las primicias en el reino del Fiat Divino, no habrá cosa que en Él se haga que no parta de tu acto primero; por eso a ti todos estarán vueltos, a ti el principio de la gloria, por eso quiero que todo comience de ti para formar mi reino supremo."
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  • Vol 11
    Agosto 14, 1912

    El amor es todo...

    Con su Vida oculta, Jesús santificó y divinizó todas las acciones humanas.

    Encontrándome en mi habitual estado, mi siempre amable Jesús me había dicho:

    “Hija mía, para que el alma pueda olvidarse de sí misma, debe hacer de manera que todo lo que hace y que le es necesario, lo haga como si Yo lo quisiera hacer en ella: Si reza debe decir, es Jesús que quiere rezar, y yo rezo juntamente con ella; si debe trabajar, es Jesús que quiere trabajar, es Jesús que quiere caminar, es Jesús que quiere tomar alimento, que quiere dormir, que quiere levantarse, que quiere divertirse, y así de todo lo demás de la vida, sólo así puede el alma olvidarse de sí misma, porque no sólo hará todo porque lo quiero Yo, sino que, porque lo quiero hacer Yo me necesita a Mí.”

    Ahora, un día estaba trabajando y pensaba: “¿Cómo puede ser que mientras yo trabajo es Jesús que trabaja en mí, y que sea propiamente Él quien quiere hacer este trabajo?” Y Jesús:

    “Precisamente Yo, y mis dedos que están en los tuyos trabajan; hija mía, cuando Yo estuve en la tierra, ¿mis manos no se abajaban a trabajar la madera, a martillar los clavos, a ayudar en los trabajos de carpintería a mi padre putativo José? Y mientras esto hacía, con esas mismas manos, con esos dedos, creaba las almas, a otras las llamaba a la otra vida, divinizaba todas las acciones humanas, las santificaba dando a cada una un mérito divino, en los movimientos de mis dedos llamaba a reseña todos los movimientos de tus dedos y de los de todas las demás criaturas, y si Yo veía que los harían por Mí o porque los quería hacer Yo en ellas, continuaba mi vida de Nazaret en ellas y me sentía como pagado por parte de ellas por los sacrificios, las humillaciones de mi vida oculta, dándoles a ellas el mérito de mi misma vida. Hija, la vida oculta que hice en Nazaret no es valorizada por los hombres, sin embargo no podía haberles hecho más bien que con esa vida, después de la Pasión, porque abajándome Yo a todos aquellos actos pequeños y bajos, a aquellos actos que los hombres hacen en su vida diaria, como el comer, el dormir, el beber, el trabajar, el encender fuego, el barrer, etc., actos todos que nadie puede dejar de hacer, Yo hacía correr en sus manos una monedita divina y de precio incalculable; así que si la Pasión los redimió, mi vida oculta cortejaba cada acción humana, aun la más indiferente, con mérito divino y de precio infinito.

    Mira, mientras tú trabajas, trabajando porque Yo quiero trabajar, mis dedos corren en los tuyos, y mientras trabajo en ti, en el mismo instante con mis manos creadoras, ¿a cuántos estoy sacando a la luz de este mundo? ¿A cuántos otros los llamo? ¿A cuántos otros santifico, a otros corrijo, a otros castigo, etc.? Entonces, tú estás también junto conmigo creando, llamando, corrigiendo y demás, y así como tú no estás sola obrando, tampoco lo estoy Yo en mi obrar. ¿Te podría dar honor más grande?”
    Pero ¿quién puede decir lo que comprendía, el bien que se puede hacer tanto a nosotros como a todos los demás haciendo las cosas porque Jesús las quiere hacer en nosotros? Mi mente se pierde y por eso pongo punto.

    Jesús a la S.D. Luisa Piccarreta
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  • La más grande de todas las maravillas.
    La Eucaristía es la más grande de todas las maravillas obradas por Cristo, el admirable documento de su inmenso amor a los hombres.

    Santo Tomás de Aquino
    **Doctor de la Iglesia*
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  • Reino de Dios
    Vol. 20. Enero 4, 1927 » Libro de Cielo
    Cada acto nuevo de Voluntad Divina lleva una nueva Vida Divina. Quien oye la verdad y no la quiere llevar a cabo queda quemado. Trabajo de la Divina Voluntad en las almas.
    Mi pobre corazón ahora gemía y ahora agonizaba por el dolor de la privación de mi querido y amado Jesús. Las horas me parecen siglos y las noches interminables sin Él, el sueño huye de mis ojos, si al menos pudiera dormir, pues así se adormecería mi intenso dolor, quizá me traería un pequeño alivio, pero qué, en vez de dormir me hago toda ojos, y ojos abiertos, no cerrados, ojos mis pensamientos que quieren correr para ver dónde se encuentra Aquél que busco y no encuentro; ojo mi oído para oír al menos el ligero pisar de sus pasos, el eco dulce y suave de su voz; mis ojos miran, a lo mejor puedan ver al menos el relámpago de su venida fugaz. ¡Oh cómo me cuesta su privación, cómo suspiro su regreso! Ahora, mientras me encontraba entre las ansias de quererlo, mi dulce Jesús se ha movido en mi interior y se hacía ver dentro de mí, sentado junto a una mesita de luz, todo ocupado y atento a ver todo el orden de lo que Él había manifestado sobre su Santísima Voluntad, si todo estaba escrito, si faltaba alguna cosa, y hasta dónde debía llegar para completar todo lo que respecta a su Santísima Voluntad; todo lo que se refería a su Querer, las palabras, los conocimientos, en manos de Jesús tomaban la imagen de rayo de luz, los cuales Él ordenaba sobre esa mesita de luz, y estaba tan absorto y ocupado que por cuanto yo decía, lo llamaba, no me ponía atención. Entonces yo he hecho silencio, contentándome con estar cerca y mirarlo. Después de un largo silencio me ha dicho:
    "Hija mía, cuando se trata de cosas que se refieren a mi Querer, cielos y tierra están silenciosos y reverentes para ser espectadores de un acto nuevo de esta Voluntad Suprema, cada acto nuevo de Ella lleva a todos una Vida Divina de más, una fuerza, una felicidad, una belleza raptora. Por eso la Voluntad Divina obrante que pone fuera de Sí un acto suyo, es la cosa más grande que puede existir en el Cielo y en la tierra; cielos nuevos, soles más bellos pueden salir de un acto de más de mi Voluntad, así que cuando se trata de Ella, Yo y tú debemos poner todo a un lado y ocuparnos sólo del Eterno Fiat. No se trata de reordenar en ti una voluntad humana, una virtud cualquiera, sino que se trata de reordenar una Voluntad Divina y obrante, por eso se necesita demasiado, y Yo, estando ocupado en cosas que más me corresponden y que llevarán el gran bien de un acto nuevo de esta Suprema Voluntad, no hago caso de tus llamadas, porque cuando se trata de hacer lo más, las cosas menores se hacen a un lado."
    Después de esto estaba siguiendo a mi apasionado Jesús en la Pasión, y habiendo llegado al punto cuando Herodes lo acosaba a preguntas y Él callaba, pensaba entre mí: "Si Jesús hubiese hablado tal vez aquél se hubiera convertido." Y Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:
    "Hija mía, Herodes no me preguntó para conocer la verdad sino para curiosear y burlarse de Mí, y si Yo hubiese respondido habría hecho burla de él, porque cuando falta la voluntad de conocer la verdad y de llevarla a cabo, falta el humor en el alma para recibir el calor que lleva consigo la luz de mis verdades, este calor no encontrando la humedad para hacer germinar y fecundar la verdad, quema de más y hace secar el bien que puede producir. Sucede como al sol, que cuando no encuentra la humedad en las plantas, su calor sirve para secar y quemar la vida de las plantas, pero si encuentra humedad hace prodigios, por eso la verdad es bella, es amable, es la restauradora y fecundadora de las almas, con su calor y luz forma prodigios de desarrollo, de gracias y de santidad, pero esto para quien quiere conocerla para hacerla; pero para quien no quiere hacerla, la verdad se burla de ellos en vez de quedar burlada."
    Después de esto, mientras escribía sentía tal desfallecimiento de fuerzas que lo hacía trabajosamente y no me sentía poner las palabras por Jesús para facilitármelo, ni la plenitud de la luz mental que cual mar se hace en mi mente, que debo contentarme con tomar pocas gotas de luz para escribir sobre el papel, de otro manera si quisiera poner todo haría como una persona que va en el mar y quisiera tomar toda el agua del mar en su mano, por cuanta tome, toda le escapa, en cambio si toma pocas gotas puede tener éxito en llevarlas consigo. Así que todo era fatiga en mí, en el alma, en el cuerpo, en todo. Entonces sintiéndome tan mal pensaba entre mí: "Tal vez no es más Voluntad de Dios que yo escriba, de otra manera me habría ayudado como las otras veces, en cambio es tanta la fatiga, el esfuerzo que debo hacer, que no puedo seguir adelante, por eso si Jesús no lo quiere, tampoco yo lo quiero." Pero mientras esto pensaba, mi dulce Jesús ha salido de dentro de mi interior y me ha dicho:
    "Hija mía, quien debe poseer el reino de mi Voluntad no sólo la debe hacer y debe vivir en Ella, sino que debe sentir y sufrir lo que siente y sufre mi Voluntad en las almas; lo que tú sientes no es otra cosa que la condición en la cual se encuentra en las criaturas, cómo corre fatigosamente, cuántos esfuerzos no debe hacer para subyugar a las criaturas para hacerlas hacer su Voluntad, como la tienen reprimida en la suya le quitan lo más bello de su Vida en ellos, cual es su energía, su alegría, su fuerza y es obligada a obrar bajo la presión de una voluntad humana, melancólica, débil e inconstante. ¡Oh! bajo qué pesada opresión, amarga, aplastante tienen a mi Voluntad las criaturas, ¿no quieres tú tomar parte en sus penas? Hija mía, tú debes ser como una tecla, para que mi Voluntad, cualquiera que sea el sonido que quiere hacer salir, tú debes prestarte a formar ese sonido que quiere hacer, y cuando haya formado en ti todos los sonidos que Ella posee, sonidos de alegría, de fortaleza, de bondad, de dolor, etc., su victoria de haber formado en ti su reino será completa. Por eso piensa más bien que es un sonata diversa y distinta que quiere hacer en ti, es una tecla de más que quiere agregar en tu alma, porque en el reino del Fiat Supremo quiere encontrar todas las notas del concierto musical de la patria celestial, a fin de que ni siquiera la música falte en su reino."
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  • *Cómo podemos ser el tabernáculo y copón de Jesús*.

    Estaba muy afligida por la privación de mi sumo bien, y habiendo recibido la comunión, al recibir la santa partícula se detuvo en la garganta, y yo succionándola para hacerla descender chupaba un humor dulce y exquisito, y después de haber chupado mucho ha descendido, y veía la partícula cambiada en niño que decía:

    “Tu cuerpo es mi tabernáculo, tu alma es el copón que me contiene, el latido de tu corazón es como partícula que me sirve para transformarme en ti como dentro de una hostia, con esta diferencia, que en la hostia, al consumirse estoy sujeto a continuas muertes, en cambio el latido de tu corazón, simbolizado por tu amor, no estando sujeto a consumirse, mi Vida es continua.

    S.D. Luisa Piccarreta. Vol 9. Julio 8, 1910
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  • En la Santa Misa no todo es visible.
    En la Santa Misa no todo es visible; hay muchas cosas que no se ven. La Santa Misa no es un capricho; es una necesidad.

    J. P. Manglano
    La Misa: antes, durante y después
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  • El Reino de Dios
    Vol. 20. Enero 1, 1927 » Libro de Cielo
    La voluntad del alma como regalo de año nuevo para el niño Jesús. Cómo toda su vida fue símbolo y llamada de la Voluntad Divina. El medio para apresurar el reino de su Voluntad son los conocimientos.
    (Estaba meditando sobre el año viejo que llegaba a su fin y sobre el nuevo que surgía)
    Mi estado continúa en el vuelo de la Luz del Querer Divino y rogaba al gracioso niñito que así como moría el año viejo, sin renacer más, así hiciera morir mi voluntad sin hacerla revivir más, y que como regalo de año nuevo me diera su Voluntad así como yo le hacía el don, como regalo, de la mía, para ponerla como escabel a sus tiernos piecitos, a fin de que no tuviera otra vida sino sólo su Voluntad. Ahora, mientras esto y otras cosas decía, mi dulce Jesús ha salido de dentro de mi interior y me ha dicho:
    "Hija de mi Querer, cómo amo, quiero, deseo que tu querer tenga fin en ti. ¡Oh, cómo acepto tu regalo de fin de año, cómo me será agradable el tenerla como suave escabel a mis pies! Porque la voluntad humana mientras está en la criatura, fuera de su centro que es Dios, es dura, pero cuando regresa a su centro de donde salió y sirve como escabel a los pies de tu niñito Jesús, se vuelve blanda y me sirve para entretenerme, ¿no es justo que siendo Yo pequeño tenga una diversión, y en medio de tantos dolores, privaciones y lágrimas tenga tu voluntad que me haga sonreír? Ahora, tú debes saber que quien pone fin a su voluntad regresa a su principio, de donde salió, y comienza en ella la vida nueva, la vida de luz, la Vida perenne de mi Voluntad. Mira, cuando Yo vine a la tierra quise dar muchos ejemplos y semejanzas de cómo quería que tuviera fin la voluntad humana: Quise nacer a media noche para dividir la noche de la voluntad humana con el brillante día de la mía, y si bien a media noche la noche sigue, no termina, pero es principio de un nuevo día, y mis ángeles para hacer honor a mi nacimiento y para indicar a todos el día de mi Voluntad, llenaron de alegría y felicidad, de media noche en adelante en la bóveda de los cielos, con nuevas estrellas, nuevos soles, hasta hacer cambiar la noche en día, era el homenaje que los ángeles daban a mi pequeña Humanidad, donde residía el pleno día del Sol de mi Voluntad Divina y la llamada a la criatura al pleno día de Ella. Pequeño aún me sometí al durísimo corte de la circuncisión, que me hizo verter por el dolor amargas lágrimas, no sólo a Mí, sino que junto conmigo lloraron mi Mamá y el amado San José; era el corte que quería dar a la voluntad humana, a fin que en aquel corte hicieran correr la Voluntad Divina para que no tuviera más vida una voluntad dividida, sino sólo la mía, que había corrido en aquel corte a fin de que comenzara nuevamente su Vida. Pequeño aún quise huir a Egipto; una voluntad tirana, inicua, quería asesinarme, símbolo de la voluntad humana que quiere matar la mía, y Yo huí para decir a todos: "Huyan de la voluntad humana si no quieren que sea asesinada la mía." Toda mi vida no fue otra cosa que la llamada de la Voluntad Divina en la humana; en Egipto vivía como un extraño en medio de aquel pueblo, símbolo de mi Voluntad, que la tienen como extraña en medio de ellos y símbolo de que quien quiere vivir en paz y unido con la mía, debe vivir como extraño a la voluntad humana, de otra manera habrá siempre guerra entre la una y la otra, son dos voluntades irreconciliables. Después de mi exilio volví a mi patria, símbolo de mi Voluntad que después de su largo exilio de siglos y siglos volverá a su amada patria en medio de sus hijos para reinar, y a medida que Yo pasaba estas circunstancias en mi Vida, así formaba su reino en Mí, y la llamaba con oraciones incesantes, con penas y lágrimas a venir a reinar en medio de las criaturas. Regresé a mi patria y viví oculto y desconocido, ¡oh! cómo esto simboliza el dolor de mi Voluntad, que mientras vive en medio de los pueblos vive desconocida y escondida, y Yo imploraba con mi ocultamiento que la Suprema Voluntad fuera conocida, a fin de que recibiera el homenaje y la gloria a Ella debidos. No hubo cosa hecha por Mí que no simbolizara un dolor de mi Voluntad, la condición en la cual la ponen las criaturas y una llamada que Yo hacía para restituirle su reino. Y esto quiero que sea tu vida, la llamada continua del reino de mi Voluntad en medio a las criaturas."
    Después de esto estaba girando por toda la Creación para llevar junto conmigo el cielo, las estrellas, el sol, la luna, el mar, en suma, todo, a los pies del niñito Jesús para pedirle todos juntos que la venida de este reino de su Voluntad a la tierra llegara pronto, y en mi deseo le decía: "Mira, no estoy yo sola en pedirte, sino que te ruega el cielo con las voces de todas las estrellas, el sol con la voz de su luz y de su calor, el mar con su murmullo, todos te piden que venga tu Querer a reinar sobre la tierra, ¿cómo puedes resistirte y no escuchar tantas voces que te ruegan? Son voces inocentes, voces animadas por tu misma Voluntad que te piden." Ahora, mientras esto decía, mi pequeño Jesús ha salido de dentro de mi interior para recibir el homenaje de toda la Creación y escuchar su mudo lenguaje, y estrechándome a Sí me ha dicho:
    "Hija mía, el medio más fácil para apresurar la venida de mi Voluntad a la tierra son los conocimientos de Ella. Los conocimientos llevan luz y calor al alma y forman en ella el acto primero de Dios, en el que la criatura encuentra el primer acto para modelar el suyo, si no encuentra ese primer acto, la criatura no tiene virtud de formar su primer acto, por lo tanto faltarían los actos, las cosas de primera necesidad para formar este reino. Mira entonces qué significa un conocimiento de más sobre mi Voluntad; llevando en sí el acto primero de Dios, llevará consigo una fuerza magnética, un imán potente para atraer a las criaturas a repetir el acto primero de Dios, con su Luz llevará el desengaño de la voluntad humana, con su calor ablandará los corazones más duros para plegarse delante a este acto divino y se sentirán atraídos a quererse modelar en este acto. Por eso por cuantos más conocimientos manifiesto sobre mi Voluntad, tanto más pronto se apresura el reino del Fiat Divino sobre la tierra."
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  • Libro de Cielo, Vol 24, Junio 12, 1928

    Cómo Dios se siente renovar las alegrías de los primeros
    tiempos de la Creación. El encanto que hará la Divina
    Voluntad a la voluntad humana; ejemplo del sol. Cuándo y
    dónde fue hecho el esponsalicio con la humanidad, y cuándo será renovado de nuevo.

    Continúo mi giro en los actos que hizo en la Creación el Fiat Divino y que aún conserva en su propio puño, con tal potencia y sabiduría como si en cada acto repitiese el acto ya hecho, mientras que no es otra cosa que la continuación de un solo acto. Ahora, mientras mi mente se ponía en el edén, mi dulce Jesús me ha dicho:

    “Hija mía, cuando haces tu giro en mi Voluntad para encontrar todos sus actos, para cortejarlos, amarlos, para hacerlos uno con los tuyos y llegas al edén, Yo me siento repetir las alegrías, las fiestas, la felicidad que nuestra Divinidad sintió en la Creación. ¡Oh! cómo nos recuerda a lo vivo el verte correr en el sol, en el viento, en el mar, en el cielo, los vuelos rápidos de la primera criatura salida de nuestras manos creadoras, porque él, estando en la unidad de nuestro Querer, de todos nuestros actos hechos en la Creación por amor suyo hacía uno solo, y en ese solo acto nos llevaba como en triunfo todos nuestros actos; es por eso que Adán nos llevaba todas las alegrías de todas las cosas que Nosotros habíamos como desarrollado, ordenado y armonizado en todo el universo y, ¡oh! cómo nos sentíamos felices al verlo tan rico, fuerte, potente, con una belleza tan encantadora, venir delante a Nosotros dotado de todas nuestras obras, y que nos las llevaba para felicitarnos, glorificarnos, y felicitarse él junto con Nosotros. Entonces, al verte retomar sus vuelos y girar por todas partes, vemos cómo es bella la vida de la criatura en nuestra Voluntad, parece que quiere entrar en todos nuestros actos, todo quiere tomar, ¿pero para hacer qué? Para darnos todo y para felicitarnos, y Nosotros en correspondencia le damos todo, le decimos: ‘Son cosas tuyas, por ti las hemos creado y sacado de Nosotros.’ Ahora, al ver esto sentimos el deseo de restablecer la creación del hombre y de dar el reino de nuestra Voluntad.”

    Después, con un énfasis más tierno ha agregado: “Hija mía, Potencia no me falta, ni siquiera Voluntad, por eso Yo debo realzar al hombre caído y restablecerlo, porque el querer humano dejó en ruinas la obra de nuestras manos creadoras.”

    Así, conmovido y doliente por el pobre hombre ha hecho silencio y yo pensaba entre mí: “¿Cómo se podrá regresar al estado primero de la Creación, siendo que la voluntad humana ha hecho caer al hombre en un abismo de miserias y casi deformándolo de como había sido creado?” Y mi dulce Jesús ha agregado:

    “Hija mía, mi Voluntad lo puede todo, y así como de la nada hizo al hombre, así puede de sus miserias sacar al nuevo hombre, y sin cambiar sistema de como lo creamos, dejándole su libre arbitrio usaremos otra industria amorosa, la luz de nuestra Voluntad hará vibrar más fuerte sus rayos brillantísimos, se acercará en modo de mirar a la cara a la voluntad humana, la cual recibirá el encanto de una luz penetrante, que deslumbrándola dulcemente la atrae a sí, y ésta, atraída por una luz tan resplandeciente y de rara belleza, tendrá deseos de ver qué cosa hay de bello en aquella luz; con mirar sufrirá el encanto, se sentirá feliz y amará, no forzada sino espontánea el vivir en nuestra Voluntad. ¿No tiene acaso esta virtud la luz del sol, que si se quiere mirarla fijamente, la pupila del ojo humano queda deslumbrada en la luz y si quiere mirar no verá otra cosa que luz, y la fuerza de la luz impide a la pupila el mirar las cosas que le hay alrededor? Y si el hombre es obligado a bajar los ojos para deshacerse de la luz, es porque la demasiada luz lo vuelve inútil y no se siente feliz, pero si se sintiera feliz, no fácilmente retiraría la pupila de dentro de la luz del sol. En cambio la Luz de mi Querer no obstaculizará la pupila del alma, es más, tendrá el bien de ver los mismos actos humanos convertidos en luz, y amará el que esta Luz haga vibrar más fuerte sus rayos para ver sus actos con el encanto y belleza de esta Luz divina; mi Voluntad tiene Potencia de resolver el problema del hombre, pero debe usar un acto más excesivo de magnanimidad más grande de nuestro Fiat Supremo, por eso ruega e implora una causa tan santa para las pobres criaturas.”

    Después de esto, siendo la fiesta del Corpus Domine, estaba pensando entre mí que aquel día era la fiesta de esponsalicio que Jesús bendito hacía con las almas en el Santísimo Sacramento de amor, y mi amado Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:

    “Hija mía, el verdadero esponsalicio con la humanidad fue en la Creación, nada faltó ni al alma ni al cuerpo, todo fue hecho con suntuosidad real, a la naturaleza humana le fue preparado un palacio grandísimo, que ningún rey ni emperador puede tener uno igual, el cual es todo el universo, un cielo estrellado y su bóveda; un sol que no se debía extinguir jamás por luz; amenos jardines donde la pareja feliz, Dios y el hombre, debía pasear, recrearse y mantener la fiesta continua, no interrumpida jamás de nuestro esponsalicio; vestidos no tejidos de materia, sino formados por nuestra Potencia de purísima luz, como convenía a personas reales; todo era belleza en el hombre, alma y cuerpo, porque Aquél que preparaba el esponsalicio y lo formaba era de una belleza inalcanzable, así que por la suntuosidad externa de las tantas bellezas encantadoras que hay en toda la Creación, puedes imaginar los mares internos de santidad, de belleza, de luz, de ciencia, etc., que poseía el interior del hombre. Todos los actos del hombre, internos y externos, eran tantas teclas musicales que formaban las más bellas músicas, dulces, melodiosas, armoniosas, que mantenían la alegría al esponsalicio, y en cada acto de más que se disponía a hacer, era una nueva sonatina que preparaba para llamar al esposo a recrearse con él. Mi Voluntad Divina que dominaba a la humanidad, le llevaba el acto nuevo continuado y la semejanza de Aquél que lo había creado y esposado, pero en tanta fiesta el hombre rompió el anillo más fuerte, en el cual estaba toda la validez y por el cual había tenido vigor nuestro esponsalicio, que fue el de sustraerse de nuestra Voluntad, el cual, en virtud de esto, quedó libre, y perdidos todos los derechos quedó el solo recuerdo del esponsalicio, pero la sustancia, la vida, los efectos, no existían más. Ahora, en el Sacramento de la Eucaristía, en el cual sobreabundó mi Amor en todos los modos posibles e imaginables, no se puede llamar ni el primer esponsalicio de la Creación, ni el verdadero, y Yo no hago otra cosa que continuar lo que hice estando sobre la tierra, según las necesidades que hay en las almas: Para quién me hago médico piadoso para curarle, para quién maestro para instruirle, para quién padre para perdonarlos, para quién luz para darle la vista, doy la fuerza a los débiles, el coraje a los tímidos, la paz a los inquietos, en suma, continúo mi Vida y virtud redentora, pero todas estas miserias excluyen el verdadero esponsalicio. Ningún joven toma por esposa a una joven enferma, a lo más espera que se cure, ni a una joven débil y que frecuentemente lo ofenda; y si el esposo es un rey y la ama, a lo más espera que la esposa cure, que lo ame y que las condiciones de ella sean en algún modo satisfactorias y no tan inferiores a las de él. Ahora, las condiciones en las cuales se encuentra la pobre humanidad es aún de una pobre enferma, y espero que mi Voluntad sea conocida y reine en medio de las criaturas, la cual les dará la verdadera santidad, los vestidos reales, la belleza digna de él y entonces formaré de nuevo el verdadero y primer esponsalicio.”
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  • Jesús Eucaristía el único alimento digno del hombre.
    Hijos míos, cuando Dios quiso dar alimento a nuestra alma para sostenerla en su peregrinación por este mundo, paseó su mirada sobre todas las cosas criadas y no encontró nada digno de ella. Entonces se concentró en sí mismo y resolvió entregarse.

    San Juan María Vianney
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  • Libro de Cielo, Vol 22, Junio 12, 1927

    Relaciones que hay entre Creador y criatura, entre Redentor y redimidos, entre Santificador y santificados.

    Estaba según mi costumbre siguiendo los actos del Fiat Divino para reparar y vincular todas las relaciones rotas por la voluntad humana entre Creador y criatura, entre el Redentor y los redimidos, entre el Santificador y los santificados, y mi amado Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:

    “Hija mía, quien quiere conocer todas las relaciones que hay entre Creador y criatura y mantener en vigor sus vínculos, debe hacer reinar en él, con absoluto dominio a mi Divina Voluntad, porque estando en toda la Creación la Vida de Ella, formará una sola vida para todas las cosas creadas, y siendo una la vida, entenderá el lenguaje de ellas y las relaciones que hay con su Creador; cada cosa creada habla de su Creador, posee caracteres legibles de mi Fiat Divino. Pero ¿sabes tú quién es capaz de oír su voz, de entender su hablar celeste y leer los caracteres divinos que cada cosa creada tiene impresos? Quien posee mi Voluntad tiene el oído para escuchar su voz, inteligencia para comprenderla, ojos para leer los caracteres divinos que con tanto amor imprimió su Creador en cada cosa creada. En cambio quien no hace reinar mi Voluntad, se encuentra en las condiciones de quien es sordo y no escucha, de quien es cretino y no comprende, de quien no ha estudiado las diferentes lenguas y por cuanto se diga no entiende nada.

    Así también para mantener las relaciones y conocerlas entre Redentor y redimidos, deben estudiar mi Vida, cada palabra mía, obra, paso, latido y penas, todos eran vínculos con los cuales vine a vincular a todos los redimidos. ¿Pero quién queda vinculado? Quien estudia mi Vida y trata de imitarme; conforme me imita así queda vinculado con mis palabras, obras, pasos, etc., y recibe la vida de ellas, y tendrá el oído para escuchar todas mis enseñanzas, mente para comprenderlas y ojos para leer todos los caracteres impresos en Mí al venir a redimir al género humano. Y si la criatura no hace esto, los caracteres de la Redención serán ilegibles para ella, será un lenguaje extraño para ella, y las relaciones y vínculos de la Redención no tendrán vigor. La criatura será siempre el ciego de nacimiento para todos nuestros bienes de los cuales la queríamos enriquecer.

    Y para quien quiere conocer y recibir todas las relaciones y vínculos de la santidad, debe amar al Santificador, el Espíritu Santo pone en camino sus llamas hacia quien ama en verdad y lo vincula con relaciones de su santidad; sin amor no hay santidad, porque los vínculos de la verdadera santidad quedan rotos.”

    Mi Jesús ha hecho silencio y yo he permanecido toda inmersa en el Fiat Supremo, y mi amado Bien ha continuado:

    “Hija mía, quien vive en mi Voluntad bebe luz, y así como la luz mientras la ve y goza uno la pueden ver y gozar los otros, así mi Voluntad dándose como luz al alma e invistiéndola toda, biloca todo el interior de ella y hace luz a cada pensamiento de criatura, biloca su palabra y hace luz a las palabras de los demás, biloca sus obras, sus pasos y hace luz a los de los demás. La luz posee la verdadera y perfecta bilocación, y mientras ella es una, tiene virtud de bilocarse por cada uno que la quiera gozar y ver. ¿No es uno el sol, pero cuántos lo ven y gozan? Mucho más el Sol de mi Querer, que el alma bebe y se llena toda de su luz, tiene virtud de que mientras es uno se biloca por cada acto, palabra, paso, etc., y forma en ellos el encanto de su luz divina.”
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  • Vol.20. Diciembre 29, 1926 » Libro de cielo.
    En la Humanidad de Jesús fue formada la nueva creación del reino de la Voluntad Suprema.
    Mi dulce Jesús al venir se hacía ver que llevaba en medio de su pecho un Sol, muy estrechado entre sus brazos y acercándose a mí ha tomado aquel Sol de en medio de su pecho y con sus manos me lo ha puesto en medio del mío, después me ha tomado mis manos entre las suyas y las ha cruzado apretadamente sobre aquel Sol diciéndome:
    "Este Sol es mi Voluntad, tenlo estrechado, no dejes que jamás te escape, porque Él tiene el poder de convertirte a ti y todos tus actos en luz, de modo de incorporarte toda en Él, hasta formar un solo Sol."
    Después de esto estaba pensando en todo lo que mi dulce Jesús había hecho en su venida a la tierra para la Redención, para unirme a sus actos y pedirle por amor de sus mismos actos que hiciera conocer su Voluntad para hacerla reinar, y mi adorado Jesús ha agregado:
    "Hija mía, en cuanto mi Humanidad fue concebida, así comencé una nueva creación, para extender el reino de mi Voluntad sobre todos los actos que hacía mi Humanidad. Todos mis actos que hacía dentro y fuera de mi Humanidad, estaban animados por una Voluntad Divina que contenía la Potencia creadora, y por eso mis actos recibían la nueva creación y se convertían en actos de Voluntad Divina, y Yo extendía en mi interior y en todos mis actos externos su reino. En efecto, ¿quien destruyó y rechazó este reino de mi Voluntad en el hombre? Su voluntad humana, que rechazándola de ella no se dejó dominar, animar por la mía, sino que se hizo dominar y animar por la suya y ahí formó el reino de las miserias, de las pasiones y de las ruinas. Ahora, mi Humanidad antes que todo debía rehacer y volver a llamar a este reino del Querer Supremo en Mí, en mi naturaleza humana, para poderme disponer a formar la Redención y así poder dar al género humano los remedios para salvarse. Si no hubiese puesto a salvo en Mí este reino, no le hubiese dado sus derechos de dominio, no habría podido formar el bien de la Redención; mi Voluntad Divina habría sido inexorable en cederme sus bienes si no hubiera tenido primero el derecho de formar su reino en Mí, y después, como segundo acto, me cedía los remedios para salvar a las criaturas. Así que mi Voluntad Suprema se ponía en actitud de acción en todos mis actos, Ella dominaba y triunfante investía con su Potencia creadora mis lágrimas y gemidos infantiles, mis suspiros, latidos, pasos, obras, palabras y penas, en suma, todo, y conforme los investía los embellecía con su luz interminable y formaba la nueva creación de su reino en todos mis actos, por eso por cada cosa de más que Yo hacía, el Fiat Divino agrandaba los confines de su reino en mi Humanidad. Ahora, si la Creación fue llamada de la nada y fue formada sobre la base de mi palabra creadora que dijo y creó, mandó y todas las cosas tomaron su puesto de orden y de armonía, en cambio en la creación del reino de mi Supremo Querer no se contentó con la nada para formarlo, sino que quiso como garantía de seguridad, la base, los fundamentos, los muros y todos los actos y penas de mi Humanidad Santísima para formar la creación de su reino. Ve entonces cuánto costó este reino de mi Querer, con cuánto amor lo desarrollé en Mí, por eso este reino existe, no queda más que hacerlo conocer para hacer salir en campo todos los bienes que contiene. Por eso lo que quiero de ti, es que así como mi Humanidad dejó libre a mi Voluntad para hacerle formar su reino, así tú me dejes libre, no te opongas en nada, a fin que no encontrando en ti ninguna oposición, mis actos corran en ti y tomen su puesto de honor, se alineen todos ordenados para continuar en ti la vida del reino de mi Voluntad."
    Después de esto mi dulce Jesús como relámpago huyó y yo quería seguirlo, pero con suma amargura mía veía en aquel relámpago que debían venir enfermedades contagiosas que estarán en casi todas las naciones, sin excluir nuestra Italia, parecía que muchos morían por ellas, hasta llegar a despoblar las casas, en algunas naciones atacaba más fuerte el flagelo, pero casi todas serán tocadas, parece que se dan la mano en ofender al Señor, y Nuestro Señor castiga a todos con los mismos flagelos; pero espero que quiera aplacarse, así los pueblos sufrirán menos.
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  • Demos siempre gracias a Dios.
    La acción de gracias después de la Santa Misa no habría de terminar sino con el día.

    San Alfonso Mª de Ligorio
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  • Vol. 20. Diciembre 27, 1926 » Libro de cielo
    Quien no hace la Voluntad Divina es como si quisiera rasgar la luz y formarse las tinieblas. El verdadero bien debe tener su principio en Dios. Quien vive en el Supremo Querer recibe en sí el equilibrio de Él y se encuentra en toda la Creación haciendo vida junto con Él.
    Mientras mi mente nadaba en el Sol del Eterno Querer, mi amado Jesús me ha dicho:
    "Hija mía, la afrenta que hace la criatura con no hacer mi Voluntad es grande. ¡Ella es más que luz solar, invade a todos y todo, no pueden huir de Ella, de su Luz interminable! Ahora, la criatura con hacer su voluntad quiere rasgar esta Luz y en ella forma las tinieblas, pero la mía se levanta y hace su curso de luz dejando a la criatura en las tinieblas de su voluntad. ¿No se le diría loco y que haría un gran mal a quien rasgase la luz del sol y se formara una larga noche? Pobrecito, moriría de frío no recibiendo más el calor de la luz del sol, moriría de aburrimiento no pudiendo más obrar faltándole el bien de la luz, moriría de hambre no teniendo ni luz ni calor para hacer crecer las plantas y fecundar su pequeño terreno cubierto por las tinieblas de su voluntad, se diría de él: ¡Mejor que jamás hubiese nacido un ser tan infeliz! Todo esto sucede al alma que hace su voluntad, por eso el mal que más se debe deplorar es el no hacer mi Voluntad, porque quitada Ella se muere de frío para todos los bienes celestiales, muere de aburrimiento, de cansancio, de debilidad, porque falta mi Voluntad que hace surgir la alegría, la fuerza y la vida del obrar divino, muere de hambre porque falta su Luz que hace crecer las plantas y fecundar el pequeño terreno del alma, para formar el alimento por medio del cual debe vivir. Las criaturas creen que no es un gran mal el no hacer mi Voluntad, mientras que esto encierra todos los males juntos."
    Después de esto ha agregado: "Hija mía, todo bien, para ser verdadero bien debe tener su principio en Dios, así que el amor, el hacer el bien, el sufrir, el heroísmo de aquellos que se dan hasta la muerte para alcanzar una meta, el estudio de las ciencias sagradas y profanas, en suma, todo lo que no tiene principio en Dios, infla a la criatura, la vacía de Gracia, y todos estos bienes que no tienen principio en Dios, que comienzan con principio humano, son como obras llevadas por el viento impetuoso, que con su fuerza reduce a polvo ciudades, villas, cosas suntuosas y de ellas hace un montón de ruinas. ¿Cuántas veces un viento impetuoso destruye, echa por tierra las obras más bellas de arte, de ingenio, haciéndose con esas obras tan alabadas y admiradas, con su furor, un juego? ¿Cuántas veces el viento impetuoso de la propia estima, de la propia gloria, el viento furioso de agradar a las criaturas, derrumban las obras más bellas, y Yo siento la nausea de ese mismo bien? Por eso no hay remedio más eficaz, más apropiado, que más previene, que impide el furor de estos vientos en el alma, que la fuerza, el eclipse de la Luz de mi Voluntad. Donde está esta fuerza, este eclipse de Luz divina, estos vientos vienen impedidos de soplar, y la criatura vive bajo el influjo vital de una Voluntad Divina, de modo que se ve en todos sus actos, pequeños y grandes, el sello del Fiat, así que su movimiento es: "Lo quiere Dios, lo quiero yo, y si no lo quiere, tampoco lo quiero yo." Además de esto mi Voluntad mantiene el equilibrio perfecto en toda la Creación, mantiene el equilibrio del Amor, de la Bondad, de la Misericordia, de la Fortaleza, de la Potencia y hasta de la Justicia, por eso cuando oyes de flagelos y desgracias, no es otra cosa que efecto de mi Voluntad equilibrada, que por cuanto ama a la criatura no está sujeta a desequilibrarse, de otra manera sería defectuosa y débil si perdiera su equilibrio. Porque aquí está todo el orden y Santidad de Ella: En su perfecto equilibrio, siempre igual, sin cambiarse jamás.
    Ahora hija mía, primogénita de mi Querer, escucha una cosa bella sobre mi Fiat Supremo, el alma que vive en Él y lo hace reinar para hacerle formar su reino, mi Voluntad, bilocándose, transfiere en ella su perfecto equilibrio. Así que el alma se siente equilibrada en el amor, en la bondad, en la misericordia, en la fuerza, potencia y justicia. Y como la Creación es vastísima, donde mi Querer ejercita en cada una de las cosas su acto distinto de equilibrio, ahora el alma poseyendo este su equilibrio, mi Voluntad la eleva, la engrandece tanto, de hacerle encontrar en todos sus actos el equilibrio de la una y de la otra, la unifican y las vuelven inseparables; así que la criatura se encuentra en el sol para hacer los actos equilibrados que mi Querer hace en él; se encuentra en el mar, en el cielo, en la florecita que se abre para exhalar junto su perfume; en el pajarillo que canta para alegrar toda la Creación con el equilibrio de la alegría; se encuentra en el furor del viento, del agua, de las tempestades por el equilibrio de la Justicia; en suma, mi Voluntad no sabe estar sin esta criatura, son inseparables y hacen vida juntas. ¿Y te parece poco que el alma pueda decir: "Yo estoy distendida en el cielo para conservarlo para bien de mis hermanos, estoy en el sol para hacer germinar, para fecundar, dar luz y preparar el alimento a todo el género humano." Y así en todo lo demás? ¿Quién puede decir: "Amo a mi Dios como se ama a Sí mismo y amo a todos y hago todo el bien que hace mi Creador a toda la familia humana?" Sólo quien recibe este equilibrio del Fiat Divino y lo hace reinar en ella."
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  • Vol 20. Diciembre 24, 1926 » Libro de cielo
    Lamentos y dolores por la privación de Jesús. Penas de Jesús en el seno materno. Quien vive en el Querer Divino es como miembro vinculado con la Creación.
    Me sentía toda en ansias porque mi dulce Jesús no venía, pero mientras deliraba decía desatinos y en la fuerza de mi dolor repetía siempre: "Jesús, cómo has cambiado, jamás hubiera creído que llegarías a privarme tan largamente de Ti." Pero mientras desahogaba mi dolor, el dulce Jesús ha venido como pequeño niño y arrojándose en mis brazos me ha dicho:
    "Hija mía, dime, ¿y tú has cambiado? ¿Amas tal vez a algún otro? ¿No quieres hacer más mi Voluntad?"
    Estas preguntas de Jesús me tocaron a lo vivo y disgustada he dicho: "Jesús, ¿qué quieres decir con esto? No, no, no he cambiado, ni amo ni conozco otro amor, y amo más bien morir antes que no hacer tu Santísima Voluntad." Y Jesús dulcemente ha agregado:
    "¿Así que no has cambiado? Y bien hija mía, si no has cambiado tú, que tienes una naturaleza sujeta a cambiarse, ¿podría cambiar Yo que soy el irremovible? Tu Jesús no cambia, está segura de eso, ni puede cambiarse."
    Yo he quedado confundida y no supe qué decir, y Él todo bondad ha agregado:
    "¿Quieres ver cómo estaba en el seno de mi Mamá Soberana y lo que en él sufría?"
    Ahora, mientras esto decía se ha puesto dentro de mí, en medio de mi pecho, extendido, en un estado de perfecta inmovilidad, sus piecitos y manitas estaban tan tiesos e inmóviles que daban piedad, le faltaba el espacio para moverse, para abrir los ojos, para respirar libremente y lo que más desgarraba era verlo en acto de morir continuamente. Qué pena ver morir a mi pequeño Jesús, yo me sentía puesta junto con Él en el mismo estado de inmovilidad. Entonces, después de algún tiempo, el niñito Jesús estrechándome a Sí me ha dicho:
    "Hija mía, mi estado en el seno materno fue dolorosísimo, mi pequeña Humanidad tenía el uso perfecto de razón y de sabiduría infinita, por lo tanto desde el primer instante de mi concepción comprendía todo mi estado doloroso, la oscuridad de la cárcel materna, no tenía ni siquiera un hueco por donde entrara un poco de luz. ¡Qué larga noche de nueve meses! La estrechez del lugar que me obligaba a una perfecta inmovilidad, siempre en silencio, no me era dado gemir ni sollozar para desahogar mi dolor, cuántas lágrimas no derramé en el sagrario del seno de mi Mamá sin hacer el mínimo movimiento, y esto era nada, mi pequeña Humanidad había tomado el empeño de morir tantas veces, para satisfacer a la Divina Justicia, por cuantas veces las criaturas habían hecho morir la Voluntad Divina en ellas, haciendo la gran afrenta de dar vida a la voluntad humana, haciendo morir en ellas una Voluntad Divina. ¡Oh! cómo me costaron estas muertes; morir y vivir, vivir y morir, fue para Mí la pena más desgarradora y continua, mucho más que mi Divinidad, si bien era conmigo una sola cosa e inseparable de Mí, al recibir de Mí estas satisfacciones se ponía en actitud de Justicia, y si bien mi Humanidad era santa y también era la lamparita delante al Sol inmenso de mi Divinidad, Yo sentía todo el peso de las satisfacciones que debía dar a este Sol Divino y la pena de la decaída humanidad que en Mí debía resurgir a costa de tantas muertes mías. Fue el rechazar la Voluntad Divina dando vida a la propia lo que formó la ruina de la humanidad decaída, y Yo debía tener en estado de muerte continua a mi Humanidad y voluntad humana, para hacer que la Voluntad Divina tuviera vida continua en Mí para extender ahí su reino. Desde que fui concebido, Yo pensaba y me ocupaba en extender el reino del Fiat Supremo en mi Humanidad, a costa de no dar vida a mi voluntad humana, para hacer resurgir a la humanidad decaída, a fin de que fundado en Mí este reino, preparase las gracias, las cosas necesarias, las penas, las satisfacciones que se necesitaban para hacerlo conocer y fundarlo en medio de las criaturas. Por eso todo lo que tú haces, lo que hago en ti para este reino, no es otra cosa que la continuación de lo que Yo hice desde que fui concebido en el seno de mi Mamá. Por eso si quieres que desenvuelva en ti el reino del Eterno Fiat, déjame libre y no des jamás vida a tu voluntad."
    Después de esto seguía mis actos en el Eterno Querer y el dulce Jesús ha agregado:
    "Hija mía, mi Voluntad es el alma y toda la Creación es el cuerpo de Ella, y como el alma es una en el cuerpo, una su voluntad, en cambio el cuerpo tiene tantos diversos sentidos, que como tantas diferentes teclas, cada una hace su sonatina y ejercita cada miembro su oficio distinto; pero hay tal orden y armonía entre ellos, que cuando un miembro ejercita su oficio, todos los demás miembros están atentos al miembro obrante, y sufren juntos si ese miembro sufre, y gozan si goza, porque una es la voluntad que los mueve, una es la fuerza que poseen. Así es toda la Creación, es como cuerpo animado por mi Voluntad, y a pesar de que cada cosa creada hace su oficio distinto, están tan unidas entre ellas, que son más que miembros al cuerpo; y siendo sólo mi Voluntad la que las anima y domina, una es la fuerza que poseen. Ahora, quien hace mi Voluntad y vive en Ella es un miembro que pertenece al cuerpo de la Creación, y por eso posee la fuerza universal de todas las cosas creadas, ni siquiera excluida la de su Creador, porque mi Voluntad circula en las venas de toda la Creación más que sangre en el cuerpo, sangre pura, santa y vivificada de luz, que llega a espiritualizar el mismo cuerpo. El alma está toda atenta a toda la Creación para hacer lo que Ella hace, para estar en comunicación con todos sus actos, y toda la Creación está atenta al alma para recibir sus actos, porque este es el oficio de este miembro en medio de ella; es tan bella su sonatina que todos están atentos a escucharla, por eso el vivir en mi Querer es la suerte más feliz e indescriptible, sus actos, su punto de partida es siempre para el Cielo, su vida está en medio de las esferas."
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  • SEMBREMOS EL BIEN CON TODO NUESTRO SER, COMO NUESTRA MADRE SANTÍSIMA.

    Vol 8 . Agosto 19, 1908

    Habiendo hecho la meditación acerca de que quien siembra el bien cosechará el bien, y quien siembra vicios cosechará males, estaba pensando en cuál sería el bien que yo podría sembrar estando en mi posición, miseria e inhabilidad mías. En este momento me he sentido recogida y oía decirme en mi interior:

    “Con todo, con todo su ser el alma debe sembrar el bien; el alma tiene una inteligencia mental, y ésta la debe aplicar a comprender a Dios, a pensar siempre en el bien, jamás dejar entrar en la mente alguna mala semilla, y esto es sembrar bien con la mente; así de la boca, jamás sembrar semillas malas, esto es, palabras malas, indignas de un cristiano, sino siempre decir palabras santas, útiles, buenas, esto es sembrar bien con la boca; así con el corazón, amar sólo a Dios, desear, palpitar, tender a Dios, esto es sembrar bien con el corazón; con las manos hacer obras santas; con los pies caminar tras los ejemplos de Nuestro Señor, y he aquí otra semilla buena.”

    Yo al oír esto pensaba entre mí: “Así que en mi posición puedo también yo sembrar bien a pesar de mi extrema miseria.” Pero lo pensaba con cierto temor por las cuentas que el dueño del campo me pedirá si he sembrado bien o no; y en mi interior me han repetido:

    “Mi bondad es tan grande que hace muy mal quien me da a conocer como severo y muy exigente, rigorista, ¡oh! qué afrenta hacen a mi amor, Yo no pediré otra cuenta que del pequeño terreno que les he dado, y no por otra cosa pediré las cuentas sino para darles el fruto de sus cosechas, dando a la inteligencia, por cuanto más me haya comprendido en vida, otro tanto de más me comprenderá en el Cielo, y por cuanto más me comprenderá, con tanto más de gozo y bienaventuranza será inundada; dando a la boca el fruto de los varios gustos divinos, armonizando su voz sobre todos los otros bienaventurados; a sus obras dándoles la cosecha de mis dones, y así de todo lo demás.”
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  • LUISA VE EL MISTERIO DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD EN LA FORMA DE TRES SOLES.
    Libro de Cielo, Vol 3 - Mayo 9, 1900

    Después de haber pasado días de privación, y no sólo eso, sino también de turbación, esta mañana, encontrándome más turbada sobre mi miserable estado, el adorable Jesús al venir me ha dicho:

    “Tú, con estar inquieta, haz turbado mi dulce reposo, ¡ah! sí, no me dejas reposar más.”

    ¿Quién puede decir cómo he quedado mortificada al oír que le había quitado el reposo a Jesucristo?

    A pesar de todo esto, por algunas horas me he calmado, pero después me he encontrado más inquieta que antes, tanto que yo misma no sé esta vez donde iré a terminar.

    Después de aquellas pocas palabras que ha dicho Jesús, me he encontrado fuera de mí misma, y mirando la bóveda de los cielos, en ella descubría tres soles: Uno parecía que se posaba en el oriente, otro en el occidente, el tercero en medio día. Era tanto el esplendor de los rayos que emanaban, que se unían unos con otros, de modo que formaban uno solo. Me parecía ver el misterio de la Santísima Trinidad, y el hombre formado con las tres potencias a imagen de Ella; comprendía también que quien estaba en aquella luz, su voluntad quedaba transformada en el Padre, la inteligencia en el Hijo y la memoria en el Espíritu Santo.

    ¡Cuántas cosas comprendía, pero no sé manifestarlo!
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  • Vol. 20. Diciembre 22, 1926 » Libro de cielo.
    Señales de que pertenecemos a la Familia Celestial. Dios acostumbra hacer sus obras primero al tú por tú con una criatura; así hizo con su Mamá. Jesús, por cuanto más grande es una obra que hace, tanto más pone en ella la imagen de la unidad divina.
    Estaba pensando en el Fiat Supremo, y rogaba a mi dulce Jesús que me diera una gracia grande, el hacerme cumplir en todo y por todo su Santísima Voluntad y hacerla conocer al mundo entero, a fin de que fuera reintegrado en la gloria que las criaturas le niegan. Ahora, mientras esto y otras cosas pensaba, el dulce Jesús se ha movido en mi interior y me ha dicho:
    "Hija mía, ¿cuál es la finalidad por la que quieres que mi Voluntad sea cumplida en ti y sea conocida por todos?"
    Y yo: "Lo quiero porque Tú lo quieres, lo quiero para que se establezca el orden divino y tu reino sobre la tierra, lo quiero para que la familia humana no viva más como extraña a Ti, sino que se vincule de nuevo a la Familia Divina de donde tuvo su origen." Y Jesús suspirando ha agregado:
    "Hija mía, tu finalidad y la mía es única. Cuando un hijo tiene la misma finalidad que el padre, quiere lo que el padre quiere, no hace jamás morada en casa de otros, trabaja en los campos de su padre, si se encuentra con personas habla de la bondad, del ingenio, de las grandes finalidades de su padre, de este hijo se dice que ama, que es copia perfecta de su padre, que se ve claramente por todos lados que pertenece a aquella familia, que es hijo digno que lleva en sí con honor la generación de su padre. Estas son las señales si se pertenece a la Familia Celestial: Tener mi misma finalidad, querer mi misma Voluntad, morar en Ella como en casa propia, trabajar para hacerla conocer; si habla no sabe decir otra cosa que lo que se hace y se quiere en nuestra Familia Celestial; esta criatura se conoce a claras notas y por todos lados y con razón, con justicia y con derecho que es hija que nos pertenece, que es una de nuestra familia, que no ha degenerado de su origen, que conserva en sí la imagen, los modos, la conducta, la Vida de su Padre, de Aquél que la ha creado. Así que tú eres una de mi Familia, y por cuanto más haces conocer mi Voluntad, tanto más te distingues delante al Cielo y a la tierra que eres hija que nos perteneces. En cambio cuando no se tiene la misma finalidad, poco o nada mora en el palacio real de nuestra Voluntad, va siempre girando, ahora a una habitación, ahora a un vil tugurio, va siempre vagando en el exterior, esto es, en las pasiones, haciendo actos indignos de su Familia, si trabaja es en campos extraños, si habla no resuena jamás sobre sus labios el amor, la bondad, el ingenio, las grandes finalidades de su Padre, así que en toda su conducta no se conoce de hecho que pertenece a su Familia, ¿se puede llamar a éste, hijo de su Familia? Y si salió de esa Familia, es hijo degenerado que ha roto todos los vínculos y las relaciones que lo ataban a su Familia. Por eso sólo quien hace mi Voluntad y vive en Ella puede llamarse hijo mío, miembro de mi Familia Divina y Celestial; todos los demás son hijos degenerados y como extraños a nuestra Familia. He aquí por qué cuando tú te ocupas de mi Fiat Divino, si hablas, si giras en Él, nos pones en fiesta, porque sentimos que es una que nos pertenece, sentimos que es nuestra hija que habla, que gira, que trabaja en el campo de nuestro Querer, y a los hijos se les dejan las puertas abiertas, ninguna habitación se cierra para ellos, porque lo que es del padre es de los hijos, y en los hijos se pone la esperanza de una larga generación del padre, así Yo he puesto en ti la esperanza de la larga generación de los hijos de mi Eterno Fiat."
    Mi mente seguía pensando en la Voluntad Suprema y decía entre mí: "¿Pero cómo puede ser que por mí sola, que este pequeño ser tan insignificante, que no soy buena para nada, que no tengo ni dignidad, ni autoridad, ni superioridad, pueda imponerme, difundirme, hablar para hacer conocer este Sol del Querer Divino y así poder formar los hijos de su generación?" Pero mientras esto pensaba, mi dulce Jesús interrumpió mi pensamiento y saliendo de dentro de mi interior me ha dicho:
    "Hija mía, es mi costumbre hacer mis obras más grandes primero al tú por tú con una sola criatura, en efecto, una fue mi Mamá y con Ella sola desarrollé todo el obrar y el gran portento de mi Encarnación, ninguno entró en nuestros secretos, ni penetraron en el sagrario de nuestras habitaciones para ver lo que pasaba entre Mí y la Soberana Celestial, ni Ella ocupaba en el mundo puesto de dignidad y de autoridad, porque Yo al elegir no veo jamás las dignidades ni superioridades, sino que veo al pequeño individuo en el cual puedo mirar mi Voluntad, que es la dignidad y la autoridad más grande, la alteza de la pequeña niña de Nazaret, y a pesar que no tenía ni puesto, ni dignidad, ni superioridad en el bajo mundo, pero como poseía mi Voluntad, de Ella pendía Cielo y tierra, en sus manos estaba la suerte del género humano, estaba la suerte de toda mi gloria que debía recibir de toda la Creación; así que bastó que en mi elegida, en mi única elegida fuese formado el misterio de la Encarnación para que los demás pudieran recibir el bien de ésta. Una fue mi Humanidad y de ésta salió la generación de los redimidos. Por eso basta formar en una todo el bien que se quiere, para poder hacer salir la generación de ese bien, así como basta una semilla para poder multiplicar mil y mil veces la generación de aquella semilla, por eso toda la potencia, la virtud, la habilidad que es necesaria a una virtud creadora, está en formar la primera semilla; formada la primera es como levadura para formar la generación de ellas. Así me basta un alma sola, que dándome libertad absoluta de encerrar en ella todo el bien que quiero y de hacerme formar en ella el Sol del Fiat Supremo, este Sol lanzará sus rayos sobre la superficie de la tierra y formará la generación de los hijos de mi Querer.
    Ahora tú debes saber que todas nuestras obras más grandes llevan en sí la imagen de la unidad divina, y cuanto más bien están destinadas a hacer, tanto más bien encierran de esta unidad suprema. Mira, también en la Creación existen estas semejanzas de la unidad divina, que mientras son obras únicas, hacen más bien que el bien que hace la multiplicidad de todas nuestras otras obras juntas; mira bajo la bóveda del cielo, uno es el sol, ¿pero cuántos bienes no contiene? ¿Cuántos no hace a la tierra? Se puede decir que la vida de la tierra depende del sol; mientras es uno abraza con su luz a todos y a todo, lleva todo en su regazo de luz y da a cada cosa un acto distinto, según la variedad de las cosas que inviste comunica la fecundidad, el desarrollo, el color, la dulzura, la belleza, sin embargo el sol es uno, mientras que las estrellas son muchas, pero no hacen el gran bien que hace el sol a la tierra a pesar de que es uno. La potencia de un acto único animado por la Potencia creadora es incomprensible y no hay bien que de éste no pueda salir, puede cambiar la faz de la tierra, de árida y desierta en primavera florida; el cielo es uno y por eso se extiende por doquier; el agua es una, y si bien parece dividida en diferentes puntos de la tierra formando mares, lagos, ríos, sin embargo al descender del cielo, desciende en forma única y no hay punto de la tierra donde el agua no resida. Así que las cosas creadas por Nosotros que llevan en ellas la imagen de la unidad divina, son las que hacen más bien, son las más necesarias y sin ellas la tierra no podría tener vida. Por lo tanto hija mía, no pienses que estás sola, es la unidad de una obra grande que debo desarrollar en ti; no pienses en que no tienes dignidad y autoridad externa, esto no dice nada, mi Voluntad es más que todo, su Luz parece muda, pero en su mutismo inviste las inteligencias y hace hablar con tal elocuencia de asombrar a los más doctos y reducirlos al silencio; la Luz no habla, pero hace ver, hace conocer las cosas más escondidas; la Luz no habla, pero con su manso y dulce calor calienta, ablanda las cosas más duras, los corazones más obstinados; la Luz no contiene ninguna semilla, ninguna materia, todo es puro en ella, no se ve otra cosa que una ola de luz refulgente, argentina, pero se sabe infiltrar tanto que hace generar, desarrollar, fecundar las cosas más estériles. ¿Quién puede resistir a la fuerza de la luz? Ninguno, aun los ciegos, si no la ven sienten su calor, los mudos, los sordos sienten y reciben el bien de la luz. Ahora, ¿quién podrá resistir a la Luz de mi Eterno Fiat? Todos sus conocimientos serán más que rayos de Luz de mi Querer, que golpearán la superficie de la tierra e infiltrándose en los corazones llevarán el bien que contiene y sabe hacer la Luz de mi Voluntad. Pero estos rayos deben tener su esfera de donde partir, deben estar concentrados en un punto solo del cual partir para formar el alba, el día, el medio día y el atardecer en los corazones, para resurgir de nuevo. Por eso la esfera, el punto solo eres tú, los rayos concentrados en ella son mis conocimientos que darán la fecundidad a la generación de los hijos del reino de mi Voluntad. Por eso te repito siempre, sé atenta, para hacer que ninguno de mis conocimientos quede perdido, perderías un rayo de dentro de tu esfera, y ni siquiera tú puedes comprender todo el bien que contiene, porque cada rayo contiene su especialidad del bien que deben hacer a los hijos de mi Querer, y me privarías a Mí de la gloria de aquel bien de mis hijos, y te privarías también a ti de la gloria de expandir un rayo de luz de más de tu esfera."
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  • El Reino de Dios
    Vol. 20. Diciembre 10, 1926 » Libro de cielo
    La Voluntad Divina es un acto continuado que jamás cesa. La Virgen se hizo dominar por este acto y formó en sí su Vida. Cómo en las fiestas de Ella en el Cielo se festeja a la Divina Voluntad.
    Mi pobre mente nadaba en el mar interminable del Eterno Querer, y mi adorable Jesús hacía ver como el prodigio más grande es que su Santísima Voluntad, mientras era tan inmensa se restringía en la criatura, quedando inmensa, para dominarla y formar su Vida en ella. La criatura que quedaba sumergida bajo el acto continuado de esta Voluntad Divina era el milagro de los milagros y el prodigio jamás visto. Y el amable Jesús todo bondad me ha dicho:
    "Hija amadísima de mi Querer, tú debes saber que sólo mi Eterno Querer tiene un acto continuado que jamás cesa, este acto está lleno de vida y por eso da vida a todo, conserva todo y mantiene el equilibrio a Sí mismo y a todas las cosas. Sólo Él puede gloriarse de poseer este acto continuo de dar siempre vida, de amar siempre, siempre, sin cesar un instante. Mi misma Humanidad si posee este acto continuado es porque en Ella corría este acto continuado del Fiat Supremo; ¿cuánto duró la Vida de mi Humanidad sobre la tierra? Poquísimo; en cuanto cumplí lo que era necesario para la Redención partí a mi patria celestial, si bien quedaron mis actos, pero estos quedaron porque estaban animados por el acto continuado de mi Voluntad. En cambio mi Voluntad no parte jamás, está siempre en su puesto, perseverante, sin que jamás interrumpa su acto de vida sobre todo lo que de Ella ha salido. ¡Oh! si mi Voluntad partiera de la tierra y de todas las cosas creadas, todas las cosas perderían la vida y se resolverían en la nada, porque mi Voluntad sobre la nada creó todas las cosas y les dio vida, así que si se retirara todas perderían la existencia. Ahora, ¿quieres tú saber quién fue Aquélla que se hizo dominar por este acto continuo de mi Querer Supremo, y que no dando jamás vida al suyo recibió este acto continuo de Vida de Voluntad Divina, en modo de formar en Ella una Vida toda divina y a semejanza de su Creador? Fue la Celestial y Soberana Reina, Ella desde el primer instante de su Inmaculada Concepción recibió este acto de Vida de Voluntad Divina, para recibirlo continuamente en toda su vida. Esto fue el prodigio más grande, el milagro jamás visto: "La Vida de la Voluntad Divina en la Emperatriz del Cielo." Porque un acto solo de Vida de este Fiat puede hacer salir cielos, soles, mares, estrellas y todo lo que quiera, así que todos los actos humanos puestos de frente a un solo acto de Vida de esta mi Voluntad, son como tantas gotas de agua que se pierden en el océano, como pequeñas llamitas delante al sol, como átomos en el gran espacio del universo. Imagina tú misma qué posee la Alteza de la Inmaculada Reina, con esta vida de acto continuo de Voluntad Divina formada en Ella, esto fue el verdadero milagro, el prodigio jamás visto, que la pequeñez de la Soberana Celestial encerraba en Sí una Vida Divina, una Voluntad Inmensa y Eterna que posee todos los bienes posibles e imaginables. Por eso en todas las fiestas con las cuales la Iglesia honra a mi Mamá, todo el Cielo festeja, glorifica, alaba, agradece a la Suprema Voluntad, porque ven en mi Mamá su Vida, causa primaria por la que obtuvo al suspirado Redentor, y porque este Fiat tuvo vida, dominó y reinó en Ella, ellos se encuentran en posesión de la Jerusalén celestial. Fue propiamente la Voluntad Divina que formó su Vida en esta excelsa criatura que les abrió el Cielo cerrado por la voluntad humana, por eso con justicia mientras festejan a la Reina, festejan al Supremo Fiat que la hizo Reina, reinó en Ella y formó su Vida y es causa primaria de su eterna felicidad. Por eso una criatura que hace dominar a mi Voluntad y le da campo libre de formar su Vida en ella, es el más grande de los prodigios, puede mover Cielo y tierra, hasta al mismo Dios, como si nada hiciera, mientras hace todo y sólo ella puede hacer surgir las cosas más importantes, destruir todos los obstáculos, afrontar todo, porque una Voluntad Divina reina en ella. Y así como para conseguir la Redención se necesitaba toda la Potencia del Fiat habitante en la criatura, para formarla se necesitaba mi Humanidad que la poseía, así para conseguir que venga el reino de mi mismo Fiat se necesita otra criatura que lo haga habitar en ella, que le dé campo libre de formar su Vida, a fin de que mi mismo Querer por medio de ella cumpla el único y el más importante prodigio: "Que venga a reinar como en el Cielo así en la tierra." Y por eso, siendo la cosa más grande, que pondrá el equilibrio divino en la familia humana, por eso cosas grandes hago en ti, concentro en ti todo lo que es necesario y decoroso que se sepa de este reino mío, el gran bien que quiere dar, la felicidad de aquellos que vivirán en Él, su larga historia, su prolongado dolor de tantos siglos, que mientras quiere venir a reinar en medio a las criaturas para volverlas felices, ellas no le abren las puertas, no lo suspiran, no lo invitan, y mientras está en medio de ellas no lo conocen. Sólo una Voluntad Divina podía soportar con paciencia tan invicta el estar en medio de ellas, darles vida y no ser ni siquiera conocida. Mi Voluntad es grande, interminable e infinita, y donde Ella reina quiere hacer cosas dignas de su grandeza, de su Santidad y Potencia que contiene. Por eso sé atenta hija mía, no se trata de una cosa cualquiera, de formar una santidad, sino se trata de formarle un reino a mi Voluntad adorable y Divina."
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  • Vol. 20. Diciembre 8, 1926 » Libro de cielo
    Quien vive en el Querer Divino es el eco, es el pequeño sol. Estos escritos salen del corazón de Nuestro Señor. Las obras de Nuestro Señor son velos que esconden a la noble Reina de la Divina Voluntad.
    Estaba haciendo mis acostumbrados actos en el Eterno Querer y mi siempre amable Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:
    "Hija mía, tú eres nuestro eco, conforme entras en nuestro Querer para amar, para alabar, para pedir que venga nuestro reino, así oímos en ti el eco de nuestro amor, el eco de nuestra gloria, el eco de nuestro Fiat que quiere venir a la tierra a reinar, que quiere que se le pida, que se le vuelva a pedir, que se le apresure para que venga a reinar como en el Cielo así en la tierra. Y conforme tú giras por toda la Creación para seguir en ella los actos del Supremo Querer, así oímos tu eco en el mar, en los valles, sobre los montes, en el sol, en el cielo, en las estrellas, en todo. Cómo es bello este eco, es nuestro eco que resuena en todas nuestras cosas; en este eco oímos el eco de nuestra voz, sentimos el movimiento de nuestras obras, el pisar de nuestros pasos, los movimientos, la pulsación de nuestro latido y Nosotros nos deleitamos tanto al ver tu pequeñez, que mientras haces el eco buscas imitar nuestra voz, copiar los movimientos de nuestras obras, hacer el mismo rumor de nuestros pasos, amar con nuestro latido."
    Después suspirando ha agregado: "Hija mía, si el sol tuviera razón y viera una planta, un ser que quisiera llegar a ser sol, el sol concentraría toda su luz, su calor y todos sus efectos sobre este ser para hacerlo llegar a ser sol, y esto a pesar de que no negaría a los demás seres su luz y sus efectos, porque es de la naturaleza de la luz que dondequiera que se encuentre se expande y hace el bien a todos; pero sol se volvería el ser afortunado que recibiera todos los reflejos y todos los bienes juntos que el sol contiene. ¿Qué gloria, qué contento no recibiría el sol al poder formar otro sol? Toda la tierra, por tantos siglos, jamás le ha ofrecido tanta gloria, tanto amor, con recibir sus tantos efectos como este único ser que se ha cambiado en sol. El alma con vivir en nuestro Fiat no hace otra cosa que imitar a su Creador, y el Sol Eterno concentra sobre de ella todos sus reflejos, de modo de llegar a ser el pequeño sol a semejanza del Sol divino. ¿No fue propiamente ésta nuestra finalidad y nuestro dicho: "Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza"? Hacerlo sin que nos debiese semejar y no debiese llevar en él la imagen de Aquél que lo había creado, no era ni decoroso ni digno de una obra de nuestras manos; ni hubiera sido Potencia de aquel soplo regenerador que salió de nuestro seno el generar un ser desemejante de Nosotros. ¿Qué se diría de una madre que generase no un niño que tuviese ojos, boca, manos, pies y todos los miembros semejante a ella, a lo más un poco más pequeño en todos los miembros, pero sin faltarle nada de todos los órganos de la madre, sino que generase una planta, un pájaro, una piedra, cosas desemejantes de ella? Sería increíble, cosas contra natura e indignas de una madre, porque no habría sabido infundir en su parto su imagen y todos sus miembros. Ahora, si todas las cosas, si generan, forman cosas similares a ellas, mucho más Dios, primer generador, formando a las criaturas era honor y gloria suya formarlas semejantes a Sí. Por eso hija mía, tu vuelo en mi Querer sea continuo a fin de que concentre sus rayos sobre ti, y dardeándote forme de ti su pequeño sol."
    Después de esto me sentía como cansada y no me podía decidir a escribir lo que mi adorado Jesús me había dicho, y Jesús sorprendiéndome, para darme voluntad y fuerza de hacerlo me ha dicho:
    "Hija mía, no sabes tú que estos nuestros escritos salen del fondo de mi corazón, y Yo hago correr en ellos la ternura de él para enternecer a aquellos que los leerán, la firmeza de mi hablar divino para reforzarlos en las verdades de mi Voluntad. En todos los dichos, verdades, ejemplos que te hago poner en el papel, hago correr la dignidad de mi Sabiduría celestial, de modo que aquellos que los leen o leerán, si están en gracia, sentirán en ellos mi ternura, la solidez de mi hablar y la luz de mi Sabiduría, y como entre imanes quedarán atrapados en el conocimiento de mi Voluntad. Quienes no estén en gracia, no podrán negar que es luz, y la luz hace siempre bien, jamás hace mal, ilumina, calienta, hace descubrir las cosas más escondidas y mueve a amarlas, ¿quién puede decir que no recibe bien del sol? Ninguno. En estos escritos estoy poniendo más que un sol salido de mi corazón, a fin de que hagan bien a todos; por eso tengo tanto interés que tú escribas, por el gran bien que quiero hacer a la familia humana, tanto que los miro como escritos míos, porque siempre soy Yo quien dicta y tú la pequeña secretaria de la larga historia de mi Voluntad."
    Luego estaba siguiendo en el Querer Divino todo lo que mi dulce Jesús había hecho estando en la tierra en su Humanidad, y pedía en cada uno de sus actos que su Fiat sea conocido y que triunfante venga a reinar en medio de las criaturas, y mi sumo y único Bien, moviéndose en mi interior me ha dicho:
    "Hija mía, así como toda la Creación es velo que esconde mi Voluntad, así mi Humanidad y todas mis obras, lágrimas y penas son tantos velos que esconden a mi Fiat Supremo, Él reinaba en mis actos, triunfante, dominante y ponía los cimientos para venir a reinar en los actos humanos de las criaturas; ¿pero sabes tú quién rompe estos velos para hacerlo salir y dominar en el propio corazón? Quien lo reconoce en cada acto mío y lo invita a salir, éste rompe el velo de mis obras, entra dentro, reconoce a la noble Reina y le pide, la apura a no estar más escondida, y abriéndole el corazón la invita a entrar; rompe el velo de mis lágrimas, de mi sangre, de mis penas, el velo de los Sacramentos, el velo de mi Humanidad, y ofreciéndole su sujeción le ruega que no esté más velada, sino que se haga conocer Reina como es para tomar su dominio y formarse los hijos de su reino. He aquí por esto la necesidad que tú gires en nuestro Querer y en todas nuestras obras, para encontrar a la noble Reina de nuestra Voluntad escondida en ellas, para pedirle que se devele, que salga de sus apartamentos, a fin de que todos la conozcan y la hagan reinar."
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