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España
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Sevilla
Miguel González Rodríguez

Miguel González Rodríguez

AL SANTÍSIMO SACRAMENTO

Divino pan que das eterna vida
a aquel que dignamente
dispuesto, como debe, te recibe;
dulcísima comida
para la pobre gente
que en la miseria de este mundo vive.
¡Dichoso el que a comerte se apercibe!

Otro cualquier manjar el cuerpo ofende,
mas este pan divino
la vida de las almas perfecciona,
el morir no defiende
que da el fatal destino:
mas después asegura la corona
que el Apóstol predica y Cristo abona.

Suerte dichosa y bienaventurada
que por modo no visto,
ni de ángel ni de hombre imaginado,
quede el alma endiosada
y viva en ella Cristo,
que da el ser y vida a lo criado,
dándosela a comer en un bocado.

Cristo de nuestras almas se apacienta
en tan alto convite,
y nosotros a Cristo apacentamos,
y el alma se sustenta
dél, sin que se le quite
nada, por muchas veces que comamos,
porque es Dios infinito el que gustamos.

Miguel de Cervantes Saavedra.

“Corazón de mi Jesús sacramentado, que te busque tanto, que me pierda en Ti, y que me busques tanto, que te pierdas en mí”.

San Manuel González García.
- Hace 2 semanas
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  • LA ESPERANZA DE SER SANTOS. 00:00
    LA ESPERANZA DE SER SANTOS. Catequesis del Papa, miércoles 21/06/17.-
     
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  • AL SANTÍSIMO SACRAMENTO

    Divino pan que das eterna vida
    a aquel que dignamente
    dispuesto, como debe, te recibe;
    dulcísima comida
    para la pobre gente
    que en la miseria de este mundo vive.
    ¡Dichoso el que a comerte se apercibe!

    Otro cualquier manjar el cuerpo ofende,
    mas este pan divino
    la vida de las almas perfecciona,
    el morir no defiende
    que da el fatal destino:
    mas después asegura la corona
    que el Apóstol predica y Cristo abona.

    Suerte dichosa y bienaventurada
    que por modo no visto,
    ni de ángel ni de hombre imaginado,
    quede el alma endiosada
    y viva en ella Cristo,
    que da el ser y vida a lo criado,
    dándosela a comer en un bocado.

    Cristo de nuestras almas se apacienta
    en tan alto convite,
    y nosotros a Cristo apacentamos,
    y el alma se sustenta
    dél, sin que se le quite
    nada, por muchas veces que comamos,
    porque es Dios infinito el que gustamos.

    Miguel de Cervantes Saavedra.

    “Corazón de mi Jesús sacramentado, que te busque tanto, que me pierda en Ti, y que me busques tanto, que te pierdas en mí”.

    San Manuel González García.
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  • AL SANTÍSIMO SACRAMENTO

    Divino pan que das eterna vida
    a aquel que dignamente
    dispuesto, como debe, te recibe;
    dulcísima comida
    para la pobre gente
    que en la miseria de este mundo vive.
    ¡Dichoso el que a comerte se apercibe!

    Otro cualquier manjar el cuerpo ofende,
    mas este pan divino
    la vida de las almas perfecciona,
    el morir no defiende
    que da el fatal destino:
    mas después asegura la corona
    que el Apóstol predica y Cristo abona.

    Suerte dichosa y bienaventurada
    que por modo no visto,
    ni de ángel ni de hombre imaginado,
    quede el alma endiosada
    y viva en ella Cristo,
    que da el ser y vida a lo criado,
    dándosela a comer en un bocado.

    Cristo de nuestras almas se apacienta
    en tan alto convite,
    y nosotros a Cristo apacentamos,
    y el alma se sustenta
    dél, sin que se le quite
    nada, por muchas veces que comamos,
    porque es Dios infinito el que gustamos.

    Miguel de Cervantes Saavedra.

    “Corazón de mi Jesús sacramentado, que te busque tanto, que me pierda en Ti, y que me busques tanto, que te pierdas en mí”.

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  • AL SANTÍSIMO SACRAMENTO

    Divino pan que das eterna vida
    a aquel que dignamente
    dispuesto, como debe, te recibe;
    dulcísima comida
    para la pobre gente
    que en la miseria de este mundo vive.
    ¡Dichoso el que a comerte se apercibe!

    Otro cualquier manjar el cuerpo ofende,
    mas este pan divino
    la vida de las almas perfecciona,
    el morir no defiende
    que da el fatal destino:
    mas después asegura la corona
    que el Apóstol predica y Cristo abona.

    Suerte dichosa y bienaventurada
    que por modo no visto,
    ni de ángel ni de hombre imaginado,
    quede el alma endiosada
    y viva en ella Cristo,
    que da el ser y vida a lo criado,
    dándosela a comer en un bocado.

    Cristo de nuestras almas se apacienta
    en tan alto convite,
    y nosotros a Cristo apacentamos,
    y el alma se sustenta
    dél, sin que se le quite
    nada, por muchas veces que comamos,
    porque es Dios infinito el que gustamos.

    Miguel de Cervantes Saavedra.

    “Corazón de mi Jesús sacramentado, que te busque tanto, que me pierda en Ti, y que me busques tanto, que te pierdas en mí”.

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    a aquel que dignamente
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    para la pobre gente
    que en la miseria de este mundo vive.
    ¡Dichoso el que a comerte se apercibe!

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    la vida de las almas perfecciona,
    el morir no defiende
    que da el fatal destino:
    mas después asegura la corona
    que el Apóstol predica y Cristo abona.

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    que por modo no visto,
    ni de ángel ni de hombre imaginado,
    quede el alma endiosada
    y viva en ella Cristo,
    que da el ser y vida a lo criado,
    dándosela a comer en un bocado.

    Cristo de nuestras almas se apacienta
    en tan alto convite,
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    y el alma se sustenta
    dél, sin que se le quite
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    porque es Dios infinito el que gustamos.

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    Divino pan que das eterna vida
    a aquel que dignamente
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    para la pobre gente
    que en la miseria de este mundo vive.
    ¡Dichoso el que a comerte se apercibe!

    Otro cualquier manjar el cuerpo ofende,
    mas este pan divino
    la vida de las almas perfecciona,
    el morir no defiende
    que da el fatal destino:
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    que el Apóstol predica y Cristo abona.

    Suerte dichosa y bienaventurada
    que por modo no visto,
    ni de ángel ni de hombre imaginado,
    quede el alma endiosada
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    que da el ser y vida a lo criado,
    dándosela a comer en un bocado.

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    y nosotros a Cristo apacentamos,
    y el alma se sustenta
    dél, sin que se le quite
    nada, por muchas veces que comamos,
    porque es Dios infinito el que gustamos.

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    Divino pan que das eterna vida
    a aquel que dignamente
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    que en la miseria de este mundo vive.
    ¡Dichoso el que a comerte se apercibe!

    Otro cualquier manjar el cuerpo ofende,
    mas este pan divino
    la vida de las almas perfecciona,
    el morir no defiende
    que da el fatal destino:
    mas después asegura la corona
    que el Apóstol predica y Cristo abona.

    Suerte dichosa y bienaventurada
    que por modo no visto,
    ni de ángel ni de hombre imaginado,
    quede el alma endiosada
    y viva en ella Cristo,
    que da el ser y vida a lo criado,
    dándosela a comer en un bocado.

    Cristo de nuestras almas se apacienta
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    y el alma se sustenta
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    Divino pan que das eterna vida
    a aquel que dignamente
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    que en la miseria de este mundo vive.
    ¡Dichoso el que a comerte se apercibe!

    Otro cualquier manjar el cuerpo ofende,
    mas este pan divino
    la vida de las almas perfecciona,
    el morir no defiende
    que da el fatal destino:
    mas después asegura la corona
    que el Apóstol predica y Cristo abona.

    Suerte dichosa y bienaventurada
    que por modo no visto,
    ni de ángel ni de hombre imaginado,
    quede el alma endiosada
    y viva en ella Cristo,
    que da el ser y vida a lo criado,
    dándosela a comer en un bocado.

    Cristo de nuestras almas se apacienta
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    y el alma se sustenta
    dél, sin que se le quite
    nada, por muchas veces que comamos,
    porque es Dios infinito el que gustamos.

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    que en la miseria de este mundo vive.
    ¡Dichoso el que a comerte se apercibe!

    Otro cualquier manjar el cuerpo ofende,
    mas este pan divino
    la vida de las almas perfecciona,
    el morir no defiende
    que da el fatal destino:
    mas después asegura la corona
    que el Apóstol predica y Cristo abona.

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    ni de ángel ni de hombre imaginado,
    quede el alma endiosada
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    que da el ser y vida a lo criado,
    dándosela a comer en un bocado.

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    y el alma se sustenta
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    nada, por muchas veces que comamos,
    porque es Dios infinito el que gustamos.

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    ¡Dichoso el que a comerte se apercibe!

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    el morir no defiende
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    ni de ángel ni de hombre imaginado,
    quede el alma endiosada
    y viva en ella Cristo,
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    dándosela a comer en un bocado.

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    ¡Dichoso el que a comerte se apercibe!

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    la vida de las almas perfecciona,
    el morir no defiende
    que da el fatal destino:
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    que el Apóstol predica y Cristo abona.

    Suerte dichosa y bienaventurada
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    ni de ángel ni de hombre imaginado,
    quede el alma endiosada
    y viva en ella Cristo,
    que da el ser y vida a lo criado,
    dándosela a comer en un bocado.

    Cristo de nuestras almas se apacienta
    en tan alto convite,
    y nosotros a Cristo apacentamos,
    y el alma se sustenta
    dél, sin que se le quite
    nada, por muchas veces que comamos,
    porque es Dios infinito el que gustamos.

    Miguel de Cervantes Saavedra.

    “Corazón de mi Jesús sacramentado, que te busque tanto, que me pierda en Ti, y que me busques tanto, que te pierdas en mí”.

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    Divino pan que das eterna vida
    a aquel que dignamente
    dispuesto, como debe, te recibe;
    dulcísima comida
    para la pobre gente
    que en la miseria de este mundo vive.
    ¡Dichoso el que a comerte se apercibe!

    Otro cualquier manjar el cuerpo ofende,
    mas este pan divino
    la vida de las almas perfecciona,
    el morir no defiende
    que da el fatal destino:
    mas después asegura la corona
    que el Apóstol predica y Cristo abona.

    Suerte dichosa y bienaventurada
    que por modo no visto,
    ni de ángel ni de hombre imaginado,
    quede el alma endiosada
    y viva en ella Cristo,
    que da el ser y vida a lo criado,
    dándosela a comer en un bocado.

    Cristo de nuestras almas se apacienta
    en tan alto convite,
    y nosotros a Cristo apacentamos,
    y el alma se sustenta
    dél, sin que se le quite
    nada, por muchas veces que comamos,
    porque es Dios infinito el que gustamos.

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    dulcísima comida
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    que en la miseria de este mundo vive.
    ¡Dichoso el que a comerte se apercibe!

    Otro cualquier manjar el cuerpo ofende,
    mas este pan divino
    la vida de las almas perfecciona,
    el morir no defiende
    que da el fatal destino:
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    que el Apóstol predica y Cristo abona.

    Suerte dichosa y bienaventurada
    que por modo no visto,
    ni de ángel ni de hombre imaginado,
    quede el alma endiosada
    y viva en ella Cristo,
    que da el ser y vida a lo criado,
    dándosela a comer en un bocado.

    Cristo de nuestras almas se apacienta
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    y nosotros a Cristo apacentamos,
    y el alma se sustenta
    dél, sin que se le quite
    nada, por muchas veces que comamos,
    porque es Dios infinito el que gustamos.

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    ¡Dichoso el que a comerte se apercibe!

    Otro cualquier manjar el cuerpo ofende,
    mas este pan divino
    la vida de las almas perfecciona,
    el morir no defiende
    que da el fatal destino:
    mas después asegura la corona
    que el Apóstol predica y Cristo abona.

    Suerte dichosa y bienaventurada
    que por modo no visto,
    ni de ángel ni de hombre imaginado,
    quede el alma endiosada
    y viva en ella Cristo,
    que da el ser y vida a lo criado,
    dándosela a comer en un bocado.

    Cristo de nuestras almas se apacienta
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    y nosotros a Cristo apacentamos,
    y el alma se sustenta
    dél, sin que se le quite
    nada, por muchas veces que comamos,
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    ¡Dichoso el que a comerte se apercibe!

    Otro cualquier manjar el cuerpo ofende,
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    el morir no defiende
    que da el fatal destino:
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    que el Apóstol predica y Cristo abona.

    Suerte dichosa y bienaventurada
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    quede el alma endiosada
    y viva en ella Cristo,
    que da el ser y vida a lo criado,
    dándosela a comer en un bocado.

    Cristo de nuestras almas se apacienta
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    y nosotros a Cristo apacentamos,
    y el alma se sustenta
    dél, sin que se le quite
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    que en la miseria de este mundo vive.
    ¡Dichoso el que a comerte se apercibe!

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    mas este pan divino
    la vida de las almas perfecciona,
    el morir no defiende
    que da el fatal destino:
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    que el Apóstol predica y Cristo abona.

    Suerte dichosa y bienaventurada
    que por modo no visto,
    ni de ángel ni de hombre imaginado,
    quede el alma endiosada
    y viva en ella Cristo,
    que da el ser y vida a lo criado,
    dándosela a comer en un bocado.

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    y nosotros a Cristo apacentamos,
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    nada, por muchas veces que comamos,
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    ni de ángel ni de hombre imaginado,
    quede el alma endiosada
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    ¡Dichoso el que a comerte se apercibe!

    Otro cualquier manjar el cuerpo ofende,
    mas este pan divino
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    Suerte dichosa y bienaventurada
    que por modo no visto,
    ni de ángel ni de hombre imaginado,
    quede el alma endiosada
    y viva en ella Cristo,
    que da el ser y vida a lo criado,
    dándosela a comer en un bocado.

    Cristo de nuestras almas se apacienta
    en tan alto convite,
    y nosotros a Cristo apacentamos,
    y el alma se sustenta
    dél, sin que se le quite
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    porque es Dios infinito el que gustamos.

    Miguel de Cervantes Saavedra.

    “Corazón de mi Jesús sacramentado, que te busque tanto, que me pierda en Ti, y que me busques tanto, que te pierdas en mí”.

    San Manuel González García.
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  • AL SANTÍSIMO SACRAMENTO

    Divino pan que das eterna vida
    a aquel que dignamente
    dispuesto, como debe, te recibe;
    dulcísima comida
    para la pobre gente
    que en la miseria de este mundo vive.
    ¡Dichoso el que a comerte se apercibe!

    Otro cualquier manjar el cuerpo ofende,
    mas este pan divino
    la vida de las almas perfecciona,
    el morir no defiende
    que da el fatal destino:
    mas después asegura la corona
    que el Apóstol predica y Cristo abona.

    Suerte dichosa y bienaventurada
    que por modo no visto,
    ni de ángel ni de hombre imaginado,
    quede el alma endiosada
    y viva en ella Cristo,
    que da el ser y vida a lo criado,
    dándosela a comer en un bocado.

    Cristo de nuestras almas se apacienta
    en tan alto convite,
    y nosotros a Cristo apacentamos,
    y el alma se sustenta
    dél, sin que se le quite
    nada, por muchas veces que comamos,
    porque es Dios infinito el que gustamos.

    Miguel de Cervantes Saavedra.

    “Corazón de mi Jesús sacramentado, que te busque tanto, que me pierda en Ti, y que me busques tanto, que te pierdas en mí”.

    San Manuel González García.
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  • AL SANTÍSIMO SACRAMENTO

    Divino pan que das eterna vida
    a aquel que dignamente
    dispuesto, como debe, te recibe;
    dulcísima comida
    para la pobre gente
    que en la miseria de este mundo vive.
    ¡Dichoso el que a comerte se apercibe!

    Otro cualquier manjar el cuerpo ofende,
    mas este pan divino
    la vida de las almas perfecciona,
    el morir no defiende
    que da el fatal destino:
    mas después asegura la corona
    que el Apóstol predica y Cristo abona.

    Suerte dichosa y bienaventurada
    que por modo no visto,
    ni de ángel ni de hombre imaginado,
    quede el alma endiosada
    y viva en ella Cristo,
    que da el ser y vida a lo criado,
    dándosela a comer en un bocado.

    Cristo de nuestras almas se apacienta
    en tan alto convite,
    y nosotros a Cristo apacentamos,
    y el alma se sustenta
    dél, sin que se le quite
    nada, por muchas veces que comamos,
    porque es Dios infinito el que gustamos.

    Miguel de Cervantes Saavedra.

    “Corazón de mi Jesús sacramentado, que te busque tanto, que me pierda en Ti, y que me busques tanto, que te pierdas en mí”.

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    Divino pan que das eterna vida
    a aquel que dignamente
    dispuesto, como debe, te recibe;
    dulcísima comida
    para la pobre gente
    que en la miseria de este mundo vive.
    ¡Dichoso el que a comerte se apercibe!

    Otro cualquier manjar el cuerpo ofende,
    mas este pan divino
    la vida de las almas perfecciona,
    el morir no defiende
    que da el fatal destino:
    mas después asegura la corona
    que el Apóstol predica y Cristo abona.

    Suerte dichosa y bienaventurada
    que por modo no visto,
    ni de ángel ni de hombre imaginado,
    quede el alma endiosada
    y viva en ella Cristo,
    que da el ser y vida a lo criado,
    dándosela a comer en un bocado.

    Cristo de nuestras almas se apacienta
    en tan alto convite,
    y nosotros a Cristo apacentamos,
    y el alma se sustenta
    dél, sin que se le quite
    nada, por muchas veces que comamos,
    porque es Dios infinito el que gustamos.

    Miguel de Cervantes Saavedra.

    “Corazón de mi Jesús sacramentado, que te busque tanto, que me pierda en Ti, y que me busques tanto, que te pierdas en mí”.

    San Manuel González García.
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    Divino pan que das eterna vida
    a aquel que dignamente
    dispuesto, como debe, te recibe;
    dulcísima comida
    para la pobre gente
    que en la miseria de este mundo vive.
    ¡Dichoso el que a comerte se apercibe!

    Otro cualquier manjar el cuerpo ofende,
    mas este pan divino
    la vida de las almas perfecciona,
    el morir no defiende
    que da el fatal destino:
    mas después asegura la corona
    que el Apóstol predica y Cristo abona.

    Suerte dichosa y bienaventurada
    que por modo no visto,
    ni de ángel ni de hombre imaginado,
    quede el alma endiosada
    y viva en ella Cristo,
    que da el ser y vida a lo criado,
    dándosela a comer en un bocado.

    Cristo de nuestras almas se apacienta
    en tan alto convite,
    y nosotros a Cristo apacentamos,
    y el alma se sustenta
    dél, sin que se le quite
    nada, por muchas veces que comamos,
    porque es Dios infinito el que gustamos.

    Miguel de Cervantes Saavedra.

    “Corazón de mi Jesús sacramentado, que te busque tanto, que me pierda en Ti, y que me busques tanto, que te pierdas en mí”.

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    Divino pan que das eterna vida
    a aquel que dignamente
    dispuesto, como debe, te recibe;
    dulcísima comida
    para la pobre gente
    que en la miseria de este mundo vive.
    ¡Dichoso el que a comerte se apercibe!

    Otro cualquier manjar el cuerpo ofende,
    mas este pan divino
    la vida de las almas perfecciona,
    el morir no defiende
    que da el fatal destino:
    mas después asegura la corona
    que el Apóstol predica y Cristo abona.

    Suerte dichosa y bienaventurada
    que por modo no visto,
    ni de ángel ni de hombre imaginado,
    quede el alma endiosada
    y viva en ella Cristo,
    que da el ser y vida a lo criado,
    dándosela a comer en un bocado.

    Cristo de nuestras almas se apacienta
    en tan alto convite,
    y nosotros a Cristo apacentamos,
    y el alma se sustenta
    dél, sin que se le quite
    nada, por muchas veces que comamos,
    porque es Dios infinito el que gustamos.

    Miguel de Cervantes Saavedra.

    “Corazón de mi Jesús sacramentado, que te busque tanto, que me pierda en Ti, y que me busques tanto, que te pierdas en mí”.

    San Manuel González García.
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  • ORACIÓN

    Que en un mundo de tanto desengaño
    tú, Señor, me permitas la osadía
    de tenerte en mis manos cada día
    y me brindes tu amor, año tras año.

    Que en las tristes moradas de mi anhelo
    en donde se cultivan tantas cruces,
    cuando siento el temor de que me acuses
    estés dispuesto a darme tu consuelo.

    Señor, deseo tanto tu cariño
    que a veces gimo y lloro como un niño
    y para mí la vida es un calvario.

    Que rechazo hacia mí tú nunca sientas,
    que de entregarte a mí no te arrepientas,
    te necesito tanto en el sagrario.

    Joaquín Fernández González.

    “Espíritu de sabiduría,
    que iluminas la mente y el corazón,
    orienta el camino de la ciencia
    y la técnica al servicio de la vida,
    de la justicia y de la paz.
    Haz fecundo el diálogo
    con los miembros de otras religiones,
    y que las diversas culturas
    se abran a los valores del Evangelio.
    Amén”.

    San Juan Pablo II.
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  • ORACIÓN

    Que en un mundo de tanto desengaño
    tú, Señor, me permitas la osadía
    de tenerte en mis manos cada día
    y me brindes tu amor, año tras año.

    Que en las tristes moradas de mi anhelo
    en donde se cultivan tantas cruces,
    cuando siento el temor de que me acuses
    estés dispuesto a darme tu consuelo.

    Señor, deseo tanto tu cariño
    que a veces gimo y lloro como un niño
    y para mí la vida es un calvario.

    Que rechazo hacia mí tú nunca sientas,
    que de entregarte a mí no te arrepientas,
    te necesito tanto en el sagrario.

    Joaquín Fernández González.

    “Espíritu de sabiduría,
    que iluminas la mente y el corazón,
    orienta el camino de la ciencia
    y la técnica al servicio de la vida,
    de la justicia y de la paz.
    Haz fecundo el diálogo
    con los miembros de otras religiones,
    y que las diversas culturas
    se abran a los valores del Evangelio.
    Amén”.

    San Juan Pablo II.
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  • ORACIÓN

    Que en un mundo de tanto desengaño
    tú, Señor, me permitas la osadía
    de tenerte en mis manos cada día
    y me brindes tu amor, año tras año.

    Que en las tristes moradas de mi anhelo
    en donde se cultivan tantas cruces,
    cuando siento el temor de que me acuses
    estés dispuesto a darme tu consuelo.

    Señor, deseo tanto tu cariño
    que a veces gimo y lloro como un niño
    y para mí la vida es un calvario.

    Que rechazo hacia mí tú nunca sientas,
    que de entregarte a mí no te arrepientas,
    te necesito tanto en el sagrario.

    Joaquín Fernández González.

    “Espíritu de sabiduría,
    que iluminas la mente y el corazón,
    orienta el camino de la ciencia
    y la técnica al servicio de la vida,
    de la justicia y de la paz.
    Haz fecundo el diálogo
    con los miembros de otras religiones,
    y que las diversas culturas
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    Amén”.

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    Que en un mundo de tanto desengaño
    tú, Señor, me permitas la osadía
    de tenerte en mis manos cada día
    y me brindes tu amor, año tras año.

    Que en las tristes moradas de mi anhelo
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    cuando siento el temor de que me acuses
    estés dispuesto a darme tu consuelo.

    Señor, deseo tanto tu cariño
    que a veces gimo y lloro como un niño
    y para mí la vida es un calvario.

    Que rechazo hacia mí tú nunca sientas,
    que de entregarte a mí no te arrepientas,
    te necesito tanto en el sagrario.

    Joaquín Fernández González.

    “Espíritu de sabiduría,
    que iluminas la mente y el corazón,
    orienta el camino de la ciencia
    y la técnica al servicio de la vida,
    de la justicia y de la paz.
    Haz fecundo el diálogo
    con los miembros de otras religiones,
    y que las diversas culturas
    se abran a los valores del Evangelio.
    Amén”.

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    Que en un mundo de tanto desengaño
    tú, Señor, me permitas la osadía
    de tenerte en mis manos cada día
    y me brindes tu amor, año tras año.

    Que en las tristes moradas de mi anhelo
    en donde se cultivan tantas cruces,
    cuando siento el temor de que me acuses
    estés dispuesto a darme tu consuelo.

    Señor, deseo tanto tu cariño
    que a veces gimo y lloro como un niño
    y para mí la vida es un calvario.

    Que rechazo hacia mí tú nunca sientas,
    que de entregarte a mí no te arrepientas,
    te necesito tanto en el sagrario.

    Joaquín Fernández González.

    “Espíritu de sabiduría,
    que iluminas la mente y el corazón,
    orienta el camino de la ciencia
    y la técnica al servicio de la vida,
    de la justicia y de la paz.
    Haz fecundo el diálogo
    con los miembros de otras religiones,
    y que las diversas culturas
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    tú, Señor, me permitas la osadía
    de tenerte en mis manos cada día
    y me brindes tu amor, año tras año.

    Que en las tristes moradas de mi anhelo
    en donde se cultivan tantas cruces,
    cuando siento el temor de que me acuses
    estés dispuesto a darme tu consuelo.

    Señor, deseo tanto tu cariño
    que a veces gimo y lloro como un niño
    y para mí la vida es un calvario.

    Que rechazo hacia mí tú nunca sientas,
    que de entregarte a mí no te arrepientas,
    te necesito tanto en el sagrario.

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    “Espíritu de sabiduría,
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    orienta el camino de la ciencia
    y la técnica al servicio de la vida,
    de la justicia y de la paz.
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    Que en las tristes moradas de mi anhelo
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    cuando siento el temor de que me acuses
    estés dispuesto a darme tu consuelo.

    Señor, deseo tanto tu cariño
    que a veces gimo y lloro como un niño
    y para mí la vida es un calvario.

    Que rechazo hacia mí tú nunca sientas,
    que de entregarte a mí no te arrepientas,
    te necesito tanto en el sagrario.

    Joaquín Fernández González.

    “Espíritu de sabiduría,
    que iluminas la mente y el corazón,
    orienta el camino de la ciencia
    y la técnica al servicio de la vida,
    de la justicia y de la paz.
    Haz fecundo el diálogo
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    y que las diversas culturas
    se abran a los valores del Evangelio.
    Amén”.

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    tú, Señor, me permitas la osadía
    de tenerte en mis manos cada día
    y me brindes tu amor, año tras año.

    Que en las tristes moradas de mi anhelo
    en donde se cultivan tantas cruces,
    cuando siento el temor de que me acuses
    estés dispuesto a darme tu consuelo.

    Señor, deseo tanto tu cariño
    que a veces gimo y lloro como un niño
    y para mí la vida es un calvario.

    Que rechazo hacia mí tú nunca sientas,
    que de entregarte a mí no te arrepientas,
    te necesito tanto en el sagrario.

    Joaquín Fernández González.

    “Espíritu de sabiduría,
    que iluminas la mente y el corazón,
    orienta el camino de la ciencia
    y la técnica al servicio de la vida,
    de la justicia y de la paz.
    Haz fecundo el diálogo
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    y que las diversas culturas
    se abran a los valores del Evangelio.
    Amén”.

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    tú, Señor, me permitas la osadía
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    Que en las tristes moradas de mi anhelo
    en donde se cultivan tantas cruces,
    cuando siento el temor de que me acuses
    estés dispuesto a darme tu consuelo.

    Señor, deseo tanto tu cariño
    que a veces gimo y lloro como un niño
    y para mí la vida es un calvario.

    Que rechazo hacia mí tú nunca sientas,
    que de entregarte a mí no te arrepientas,
    te necesito tanto en el sagrario.

    Joaquín Fernández González.

    “Espíritu de sabiduría,
    que iluminas la mente y el corazón,
    orienta el camino de la ciencia
    y la técnica al servicio de la vida,
    de la justicia y de la paz.
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    y que las diversas culturas
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    cuando siento el temor de que me acuses
    estés dispuesto a darme tu consuelo.

    Señor, deseo tanto tu cariño
    que a veces gimo y lloro como un niño
    y para mí la vida es un calvario.

    Que rechazo hacia mí tú nunca sientas,
    que de entregarte a mí no te arrepientas,
    te necesito tanto en el sagrario.

    Joaquín Fernández González.

    “Espíritu de sabiduría,
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    orienta el camino de la ciencia
    y la técnica al servicio de la vida,
    de la justicia y de la paz.
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    Señor, deseo tanto tu cariño
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    y para mí la vida es un calvario.

    Que rechazo hacia mí tú nunca sientas,
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    Señor, deseo tanto tu cariño
    que a veces gimo y lloro como un niño
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    Que rechazo hacia mí tú nunca sientas,
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    Joaquín Fernández González.

    “Espíritu de sabiduría,
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    Que en las tristes moradas de mi anhelo
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    cuando siento el temor de que me acuses
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    Señor, deseo tanto tu cariño
    que a veces gimo y lloro como un niño
    y para mí la vida es un calvario.

    Que rechazo hacia mí tú nunca sientas,
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    te necesito tanto en el sagrario.

    Joaquín Fernández González.

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    de la justicia y de la paz.
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    Que en las tristes moradas de mi anhelo
    en donde se cultivan tantas cruces,
    cuando siento el temor de que me acuses
    estés dispuesto a darme tu consuelo.

    Señor, deseo tanto tu cariño
    que a veces gimo y lloro como un niño
    y para mí la vida es un calvario.

    Que rechazo hacia mí tú nunca sientas,
    que de entregarte a mí no te arrepientas,
    te necesito tanto en el sagrario.

    Joaquín Fernández González.

    “Espíritu de sabiduría,
    que iluminas la mente y el corazón,
    orienta el camino de la ciencia
    y la técnica al servicio de la vida,
    de la justicia y de la paz.
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    Amén”.

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    Que en un mundo de tanto desengaño
    tú, Señor, me permitas la osadía
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    y me brindes tu amor, año tras año.

    Que en las tristes moradas de mi anhelo
    en donde se cultivan tantas cruces,
    cuando siento el temor de que me acuses
    estés dispuesto a darme tu consuelo.

    Señor, deseo tanto tu cariño
    que a veces gimo y lloro como un niño
    y para mí la vida es un calvario.

    Que rechazo hacia mí tú nunca sientas,
    que de entregarte a mí no te arrepientas,
    te necesito tanto en el sagrario.

    Joaquín Fernández González.

    “Espíritu de sabiduría,
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    de la justicia y de la paz.
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    y que las diversas culturas
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    Amén”.

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    Que en las tristes moradas de mi anhelo
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    cuando siento el temor de que me acuses
    estés dispuesto a darme tu consuelo.

    Señor, deseo tanto tu cariño
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    y para mí la vida es un calvario.

    Que rechazo hacia mí tú nunca sientas,
    que de entregarte a mí no te arrepientas,
    te necesito tanto en el sagrario.

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    “Espíritu de sabiduría,
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    Que en las tristes moradas de mi anhelo
    en donde se cultivan tantas cruces,
    cuando siento el temor de que me acuses
    estés dispuesto a darme tu consuelo.

    Señor, deseo tanto tu cariño
    que a veces gimo y lloro como un niño
    y para mí la vida es un calvario.

    Que rechazo hacia mí tú nunca sientas,
    que de entregarte a mí no te arrepientas,
    te necesito tanto en el sagrario.

    Joaquín Fernández González.

    “Espíritu de sabiduría,
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    Haz fecundo el diálogo
    con los miembros de otras religiones,
    y que las diversas culturas
    se abran a los valores del Evangelio.
    Amén”.

    San Juan Pablo II.
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  • ORACIÓN

    Que en un mundo de tanto desengaño
    tú, Señor, me permitas la osadía
    de tenerte en mis manos cada día
    y me brindes tu amor, año tras año.

    Que en las tristes moradas de mi anhelo
    en donde se cultivan tantas cruces,
    cuando siento el temor de que me acuses
    estés dispuesto a darme tu consuelo.

    Señor, deseo tanto tu cariño
    que a veces gimo y lloro como un niño
    y para mí la vida es un calvario.

    Que rechazo hacia mí tú nunca sientas,
    que de entregarte a mí no te arrepientas,
    te necesito tanto en el sagrario.

    Joaquín Fernández González.

    “Espíritu de sabiduría,
    que iluminas la mente y el corazón,
    orienta el camino de la ciencia
    y la técnica al servicio de la vida,
    de la justicia y de la paz.
    Haz fecundo el diálogo
    con los miembros de otras religiones,
    y que las diversas culturas
    se abran a los valores del Evangelio.
    Amén”.

    San Juan Pablo II.
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  • ORACIÓN

    Que en un mundo de tanto desengaño
    tú, Señor, me permitas la osadía
    de tenerte en mis manos cada día
    y me brindes tu amor, año tras año.

    Que en las tristes moradas de mi anhelo
    en donde se cultivan tantas cruces,
    cuando siento el temor de que me acuses
    estés dispuesto a darme tu consuelo.

    Señor, deseo tanto tu cariño
    que a veces gimo y lloro como un niño
    y para mí la vida es un calvario.

    Que rechazo hacia mí tú nunca sientas,
    que de entregarte a mí no te arrepientas,
    te necesito tanto en el sagrario.

    Joaquín Fernández González.

    “Espíritu de sabiduría,
    que iluminas la mente y el corazón,
    orienta el camino de la ciencia
    y la técnica al servicio de la vida,
    de la justicia y de la paz.
    Haz fecundo el diálogo
    con los miembros de otras religiones,
    y que las diversas culturas
    se abran a los valores del Evangelio.
    Amén”.

    San Juan Pablo II.
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  • ORACIÓN

    Que en un mundo de tanto desengaño
    tú, Señor, me permitas la osadía
    de tenerte en mis manos cada día
    y me brindes tu amor, año tras año.

    Que en las tristes moradas de mi anhelo
    en donde se cultivan tantas cruces,
    cuando siento el temor de que me acuses
    estés dispuesto a darme tu consuelo.

    Señor, deseo tanto tu cariño
    que a veces gimo y lloro como un niño
    y para mí la vida es un calvario.

    Que rechazo hacia mí tú nunca sientas,
    que de entregarte a mí no te arrepientas,
    te necesito tanto en el sagrario.

    Joaquín Fernández González.

    “Espíritu de sabiduría,
    que iluminas la mente y el corazón,
    orienta el camino de la ciencia
    y la técnica al servicio de la vida,
    de la justicia y de la paz.
    Haz fecundo el diálogo
    con los miembros de otras religiones,
    y que las diversas culturas
    se abran a los valores del Evangelio.
    Amén”.

    San Juan Pablo II.
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  • ORACIÓN

    Que en un mundo de tanto desengaño
    tú, Señor, me permitas la osadía
    de tenerte en mis manos cada día
    y me brindes tu amor, año tras año.

    Que en las tristes moradas de mi anhelo
    en donde se cultivan tantas cruces,
    cuando siento el temor de que me acuses
    estés dispuesto a darme tu consuelo.

    Señor, deseo tanto tu cariño
    que a veces gimo y lloro como un niño
    y para mí la vida es un calvario.

    Que rechazo hacia mí tú nunca sientas,
    que de entregarte a mí no te arrepientas,
    te necesito tanto en el sagrario.

    Joaquín Fernández González.

    “Espíritu de sabiduría,
    que iluminas la mente y el corazón,
    orienta el camino de la ciencia
    y la técnica al servicio de la vida,
    de la justicia y de la paz.
    Haz fecundo el diálogo
    con los miembros de otras religiones,
    y que las diversas culturas
    se abran a los valores del Evangelio.
    Amén”.

    San Juan Pablo II.
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  • ORACIÓN

    Que en un mundo de tanto desengaño
    tú, Señor, me permitas la osadía
    de tenerte en mis manos cada día
    y me brindes tu amor, año tras año.

    Que en las tristes moradas de mi anhelo
    en donde se cultivan tantas cruces,
    cuando siento el temor de que me acuses
    estés dispuesto a darme tu consuelo.

    Señor, deseo tanto tu cariño
    que a veces gimo y lloro como un niño
    y para mí la vida es un calvario.

    Que rechazo hacia mí tú nunca sientas,
    que de entregarte a mí no te arrepientas,
    te necesito tanto en el sagrario.

    Joaquín Fernández González.

    “Espíritu de sabiduría,
    que iluminas la mente y el corazón,
    orienta el camino de la ciencia
    y la técnica al servicio de la vida,
    de la justicia y de la paz.
    Haz fecundo el diálogo
    con los miembros de otras religiones,
    y que las diversas culturas
    se abran a los valores del Evangelio.
    Amén”.

    San Juan Pablo II.
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  • ORACIÓN

    Que en un mundo de tanto desengaño
    tú, Señor, me permitas la osadía
    de tenerte en mis manos cada día
    y me brindes tu amor, año tras año.

    Que en las tristes moradas de mi anhelo
    en donde se cultivan tantas cruces,
    cuando siento el temor de que me acuses
    estés dispuesto a darme tu consuelo.

    Señor, deseo tanto tu cariño
    que a veces gimo y lloro como un niño
    y para mí la vida es un calvario.

    Que rechazo hacia mí tú nunca sientas,
    que de entregarte a mí no te arrepientas,
    te necesito tanto en el sagrario.

    Joaquín Fernández González.

    “Espíritu de sabiduría,
    que iluminas la mente y el corazón,
    orienta el camino de la ciencia
    y la técnica al servicio de la vida,
    de la justicia y de la paz.
    Haz fecundo el diálogo
    con los miembros de otras religiones,
    y que las diversas culturas
    se abran a los valores del Evangelio.
    Amén”.

    San Juan Pablo II.
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  • DIOS ES PADRE, NOS AMA Y JAMÁS NOS ABANDONA. 00:00
    DIOS ES PADRE, NOS AMA Y JAMÁS NOS ABANDONA. Catequesis de Papa, Miércoles 7.6.17.-
     
    www.youtube.com Ver mapa mas grande
  • EL ESPÍRITU SANTO Y LA ESPERANZA. 00:00
    EL ESPÍRITU SANTO Y LA ESPERANZA. Catequesis del Papa, Miércoles 31.05.17.
     
    www.youtube.com Ver mapa mas grande
  • ESPÍRITU SANTO

    ¿Escuchas ese Rumor
    con susurro de oleaje?
    esa voz es el lenguaje
    del Espíritu de Amor.

    Es una brisa, un aliento,
    un inefable gemido
    ¿Escuchas ese sonido
    que late en el firmamento?

    Es el Viento y es la llama
    del Espíritu de Amor…
    ¿Escuchas ese Rumor
    que te nombra y te reclama?

    Ángel García-Rayo Luengo, Pbro.

    “Nuestra madre la Iglesia, con sus festividades, nos lleva de la mano para que nos alimentemos con los pastos saludables de la gracia, presentándonos en cada festividad algo que nos mueva a practicar la virtud. Ya que nuestra santa madre la Iglesia es tan pródiga en alimentar a sus hijos con tan exquisitos alimentos, aprovechémonos de estas verdades, enseñadas con el ejemplo de tan sabio Maestro como lo es nuestro Señor”.

    Santa Ángela de la Cruz.
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  • ESPÍRITU SANTO

    ¿Escuchas ese Rumor
    con susurro de oleaje?
    esa voz es el lenguaje
    del Espíritu de Amor.

    Es una brisa, un aliento,
    un inefable gemido
    ¿Escuchas ese sonido
    que late en el firmamento?

    Es el Viento y es la llama
    del Espíritu de Amor…
    ¿Escuchas ese Rumor
    que te nombra y te reclama?

    Ángel García-Rayo Luengo, Pbro.

    “Nuestra madre la Iglesia, con sus festividades, nos lleva de la mano para que nos alimentemos con los pastos saludables de la gracia, presentándonos en cada festividad algo que nos mueva a practicar la virtud. Ya que nuestra santa madre la Iglesia es tan pródiga en alimentar a sus hijos con tan exquisitos alimentos, aprovechémonos de estas verdades, enseñadas con el ejemplo de tan sabio Maestro como lo es nuestro Señor”.

    Santa Ángela de la Cruz.
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